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15 postres sin harina

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Introducción

Opciones livianas, con menos hidratos e incluso aptas para celíacos son posibles a la hora de los postres. Hay variedad de ejemplos de exquisiteces sin harina para engalanar las mesas después del plato principal. Desde gelatina hasta sambayón, pasando por opciones frutales, las propuestas son más que tentadoras.

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Flan

Huevos, azúcar y un poco de esencia de vainilla son la clave de este clásico. Irresistible para golosos y para aquellos que no lo son, puede acompañarse de crema, caramelo o dulce de leche o, simplemente, puede servírselo solo. Económico, rendidor y fácil de hacer.

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Gelatina

La delicia de los niños. Es muy improbable que alguien pueda decir que a su hijo no le gusta la gelatina. El mercado propone cada vez más sabores y presentaciones. Para incrementar el valor nutricional, se la puede preparar con frutas frescas. Las más comunes: frutilla, cereza y naranja.

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Helado

Otro clásico de todos los tiempos es el helado. Resiste modas, crisis y hasta dietas. Se crean cada año gran cantidad de sabores y sirve, además, para complementar otros postres. Leche, azúcar y huevos componen este manjar al que luego puede agregársele otro aditivo para cambiar su sabor. Con frutas o salsas resulta directamente irresistible.

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Ensalada de frutas

La ensalada de frutas siempre encabeza el podio de los postres saludables. A gusto y placer de cada comensal, pueden incluirse los componentes que cada uno quiera. Naranjas, bananas, kiwis, frutillas, mandarinas, cerezas y duraznos casi siempre figuran en esta receta. Además, es una buena opción para que los niños coman frutas, engañándolos un poco en esta presentación de postre.

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Arroz con leche

Aunque se trata de un sabor que ya atravesó los años, no conforma a todos los paladares. Es que la mezcla de arroz, leche, azúcar y canela o cacao puede resultar algo extraña para algunas personas. Una opción potente y calórica, sólo para valientes.

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Frutillas con crema

De lo más fácil que puede presentarse en el recetario: las frutillas con crema no requieren más preparación que un poco de lavado y otro poco de batido. Conforman a grandes y chicos y, aunque su componente calórico puede resultar alto, la mezcla de fruta y lácteo se presenta como un punto saludable con saldo positivo.

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Vigilante (queso y dulce)

Un postre que seguramente es pedido, en su mayoría, por adultos y ancianos. Una porción de queso, una porción de dulce de batata y listo, a la mesa. Un clásico en bodegones pero ausente en restaurantes de nivel más alto. También puede realizarse con dulce de membrillo.

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Duraznos en almíbar

De la lata, a la mesa. Aunque también pueden prepararse en casa, los duraznos en almíbar suelen ser una salvación para ofrecer un postre rápido e infalible en reuniones improvisadas o también para finalizar las comidas de todos los días. Aquellos que vienen en lata, muchas veces ya están cortados en pequeños trozos. Sino, en dos mitades que también pueden servirse directamente.

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Compota de ciruelas

No se trata solamente de un postre, sino que también podría definirse como una medicina casera. Ayuda a aquellas personas que sufren estreñimiento y su preparación es más que simple. Cola ciruelas, agua y azúcar al calor y el resultado es una sabrosa compota.

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Manzanas asadas

A la hora de elegir un postre son varios los factores a tener en cuenta. En este caso, las manzanas asadas parecen reunir todas las virtudes necesarias para una familia tipo. Son baratas, saludables, fáciles y rápidas de hacer. Otra vez la fruta se mete entre los recetarios dulces y, sólo con un poco de azúcar y canela, llega a la mesa.

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Sambayón

Este caso es una opción solamente para adultos ya que tiene contenido alcohólico. Un postre hecho a base de huevo, azúcar y oporto. Se trata de un clásico que puede servirse con alguna fruta, entre las cuales figuran frutillas y cerezas como predilectas de chefs y comensales.

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Mousse de chocolate

Clásico e infalible podrían ser sus adjetivos más descriptivos. Mousse de chocolate es, para muchos, sinónimo de manjar. Un postre que se abastece de crema, huevos, azúcar y, por supuesto, chocolate. Las variantes pueden reemplazar al chocolate por limón, frutilla, maracuyá, limón o por el fruto que se desee.

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Bananas con dulce de leche

Para hablar de postres fáciles y rápidos, es vital mencionar a las bananas con dulce de leche. Dos simples pasos: pelar la fruta y verter un poco de dulce. El sueño de los poco habilidosos en la cocina. Como adicional, se puede agregar a esta opción alguna salsa que realce los sabores.

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Merengues con dulce

No hay goloso que se resista a un merengue. De bajos costos económicos, convence a grandes y chicos por igual. También sirve para agregar a otras preparaciones y postres. Se los presenta con una generosa dosis de dulce, en general de leche, aunque puede ser de la que el comensal prefiera.

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Isla flotante

Otra opción pura y exclusiva para adultos, ya que contiene alcohol en su preparación. Huevos, sal, azúcar, almidón y polvo de hornear se funden en esta receta cuya consistencia puede resultar parecida a la del flan. En su cobertura aparece el efecto etílico, ya que la salsa dulce que se le vierte encima a este postre se nutre de vino dulce. Niños, abstenerse.