4 razones por las que no tienes el cuerpo que deseas

Escrito por dan trink | Traducido por manuel winocur
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Alergias, malos hábitos y hasta gente que puede ser un lastre - y cómo derrotarlos

4 razones por las que no tienes el cuerpo que deseas
ANTES Y DESPUÉS: cambia tus hábitos para cambiar tu cuerpo. (iStockPhoto.com)

Tienes una mala relación

Las malas relaciones llevan al estrés y hay pocas cosas peores para la composición de tu cuerpo que el estrés.

Esto se aplica a mucho más que las relaciones románticas. Padres y familiares políticos autoritarios, un jefe abusivo, compañeros de trabajo necesitados, amigos y conocidos, pueden estresarte mucho y hacer que te aferres más a las grasas, especialmente en la región abdominal.

Cortar con las malas relaciones puede ser difícil y a veces imposible. Te encuentras prácticamente atado a tus padres y familiares políticos, y a menos que cambies de trabajo, el jefe y los compañeros de trabajo tampoco irán a ningún lado. Pero haz un esfuerzo para excluir a tanta gente tóxica como puedas de tu vida siempre que sea posible, y serás más feliz y más saludable por ello.

Eres intolerante

Este es verdaderamente molesto. Puedes comer todo lo que se supone que comas: huevos, pescado, carne magra, cereales integrales sin gluten, nueces, frutas, vegetales... y aún así no puedes quitarte esas cinco libras (2,17 kg) de grasa de más.

Puedes tener una versión más sigilosa de la alergia a la comida: intolerancia a la comida. Esta intolerancia causa inflamación del cuerpo. No una reacción alérgica completa que te inflama la cara, pero una inflamación de bajo nivel que evita que tu sistema funcione correctamente.

Si tu sistema no esta funcionando correctamente, dejar las grasas es el menor de tus problemas. Los huevos, las nueces, la soja, el trigo y los lácteos son los "Grandes cinco" de las intolerancias a la comida, pero puedes ser intolerante a cualquier cosa desde el ajo al perejil, desde el ananá a la berenjena. Y cuanto más comas algo (y la gente suele comer mucho de lo mismo en un plan para bajar las grasas) hay más posibilidad de que tu cuerpo se vuelva intolerante a eso. Te dije que era algo molesto.

Hay cosas como los análisis de intolerancia (que se hacen analizando la sangre) y dietas de eliminación pueden identificar a los culpables. Eliminar estas comidas puede ser todo lo que necesitas para poder comenzar con tu programa de entrenamiento.

Estás contaminado

¿Recuerdas a Britney Spears? Ella no era exactamente una científica de la NASA, pero estaba tras la pista de algo cuando cantaba "¡Eres tóxico!"

Las toxinas ambientales, la polución, el humo de los cigarrillos, los cosméticos, los rellenos de metal de los dientes, las drogas de prescripción y el mercurio en los pescados, se depositan en las células de grasa y pueden hacer estragos con tu cuerpo.

Como tu cuerpo es inteligente y prioriza la supervivencia por sobre los abdominales estéticos, se rehúsa a utilizar estas grasas como energía. Hacer esto liberaría las toxinas en la circulación general del cuerpo. Esencialmente, estas depositando estas células de grasa para que las toxinas no te enfermen.

¿Cómo nos deshacemos de estos invitados no deseados? ¿Nos volvemos menos tóxicos y así perdemos ese último trozo terco de grasa corporal? Podrías tomar medidas como ir a saunas infrarrojos, baños desintoxicantes para pies, terapia de quelación, hasta dietas para desintoxicar el hígado y el tracto gastrointestinal. Estos métodos pueden ayudar a remover los metales y las toxinas de tu cuerpo.

Estas medidas pueden ser bastante dramáticas dependiendo de la fuente de toxicidad. Consulta con un especialista antes de comenzar alguna intervención para determinar cuál es apropiada, si es que hay alguna.

No estás esforzándote lo suficiente

Sólo porque estuviste ejercitándote consistentemente no significa que estés obteniendo todas las ventajas de tu entrenamiento. Si acudir al gimnasio ya es la mitad de la batalla ganada, el otro 50 por ciento es el esfuerzo que llevas al gimnasio.

La mayor parte de la gente no se da cuenta de lo que sus cuerpos pueden resistir. ¿Estás ejercitándote con tranquilidad en una máquina de cardio mientras lees una revista o hablas por teléfono? ¿Sigues haciendo los mismos ejercicios mucho tiempo después de que tu cuerpo se haya adaptado a ellos?

Si es así, observa a la gente del gimnasio que parece que obtienen resultados. Probablemente, ellos se estén exigiendo al límite, ejercitándose a un ritmo furioso e imponiéndose continuamente nuevos regímenes.

Hay una razón por la que esas personas tienen una mejor composición corporal que la tuya. No es por accidente o por genética, ellos se están sacrificando mucho, y tú puedes hacerlo también.

Ya has completado la parte difícil al dedicarle tiempo e ir al gimnasio. Ahora sólo debes comprometerte a trabajar más duro.

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