Acerca del sangrado rectal y la enfermedad del hígado

Escrito por adam cloe | Traducido por guido grimann
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Acerca del sangrado rectal y la enfermedad del hígado
El sangrado rectal puede ser síntoma de una gran variedad de enfermedades. (work image by nutech21 from Fotolia.com)

El sangrado rectal puede ser síntoma de una gran variedad de enfermedades, y debe ser siempre revisado por un médico. Dependiendo de la forma en la que se presente, el sangrado gastrointestinal puede provenir de diferentes áreas del cuerpo y ser motivado por diversas enfermedades subyacentes. Una causa seria del sangrado rectal son las varices esofágicas, que indican cirrosis del hígado, una enfermedad muy seria y potencialmente fatal que debe ser tratada rápidamente por un médico.

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Relevancia

El sangrado rectal puede ser síntoma de muchas enfermedades diferentes. A menudo se hará notar como sangre presente en los movimientos intestinales, y ocasionalmente como heces de color negro, llamadas melena. El sangrado rectal es un signo de hemorragias en alguna parte del tracto gastrointestinal y siempre requiere de atención médica lo antes posible.

Efectos

El sangrado gastrointestinal leve puede pasar desapercibido durante un largo período de tiempo, a menos que sea descubierto durante un examen mediante una prueba de sangre oculta, que es una manera de detectar pequeñas cantidades de sangre en las heces. El sangrado leve durante un tiempo prolongado puede causar anemia por deficiencia de hierro, y el sangrado crónico puede agotar las fuentes de hierro en el cuerpo. Los casos más graves pueden presentarse con síntomas más evidentes tales como anemia, palidez, mareos, dificultad para respirar y debilidad. Si la hemorragia es particularmente grave, la hospitalización puede ser necesaria, especialmente en los casos en los que el paciente entra en shock. El shock hipovolémico se produce con la pérdida de aproximadamente el 40% de la sangre del cuerpo. Esta es una enfermedad grave y debe ser tratada inmediatamente con líquidos por vía intravenosa y, posiblemente, transfusiones de sangre.

Tipos

El sangrado puede ocurrir en diversos lugares del sistema gastrointestinal, cada uno por su propia causa. La sangre roja brillante en las heces normalmente indica un sangrado cercano al recto, a menudo por hemorroides, aunque otras enfermedades como pólipos en el colon o infecciones pueden ser también las causantes. Las heces negras como el alquitrán pueden ser resultado de una hemorragia anterior en el sistema, posiblemente a partir de una úlcera que se pudo haber formado en el esófago, el revestimiento del estómago, o el duodeno (la primera parte del intestino delgado), o de varices esofágicas. Las varices esofágicas, que son las venas varicosas en el esófago, son una enfermedad muy seria e indicativa de cirrosis hepática.

Efectos

Las varices esofágicas aparecen cuando ciertas venas en el esófago se dilatan de forma extrema, lo que les provoca una fácil ruptura y sangrado. Los vasos se dilatan en respuesta a la hipertensión portal, a menudo consecuencia de la cirrosis y la enfermedad hepática. La hipertensión portal se produce cuando el flujo sanguíneo a través del hígado se obstruye, haciendo que la sangre modifique su curso a través de otras venas del esófago, el estómago, la pared abdominal y el recto. Estas venas son de paredes delgadas y no están diseñadas para manejar presiones más altas, por lo que se hinchan y se vuelven vulnerables a la rotura. Aunque es posible cerrar estos vasos sanguíneos inflamados y dañados, a menudo es más difícil de tratar la hipertensión portal subyacente, ya que es una consecuencia de la cirrosis hepática.

Opinión experta

La cirrosis hepática ocurre como resultado a largo plazo de la enfermedad crónica del hígado, que en última instancia conduce a la pérdida de tejido hepático. Este tejido se sustituye por pequeños nódulos de regeneración de tejido y tejido cicatricial fibroso. Las causas más comunes de la cirrosis incluyen al alcoholismo, la hepatitis B y C, y el agravamiento de la enfermedad de hígado graso, aunque a veces no tiene una causa identificable. Una de las complicaciones más comunes de la cirrosis es la acumulación de líquido en el abdomen, llamada ascitis, que aumenta el riesgo de infección. La cirrosis es generalmente irreversible una vez que sucede, y la mayoría de los tratamientos tienen por objeto disminuir la progresión y tratar las complicaciones. En los casos avanzados, el único tratamiento posible es un trasplante de hígado.

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