Acerca de la escasez de alimento durante la Revolución Francesa

Escrito por susan kerr | Traducido por patricia a. palma
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Acerca de la escasez de alimento durante la Revolución Francesa
Acerca de la escasez de alimento durante la Revolución Francesa. (Drapeau de la nation française image by Racahout from Fotolia.com)

Se ha dicho que el hombre no vive sólo de pan, sin embargo, esta es exactamente la situación que los pobres urbanos enfrentaron en las ciudades francesas durante el duro invierno de 1788 a 1789. No dispuestos a adoptar los alimentos más baratos introducidos desde el Nuevo Mundo, la dieta de los franceses pobres se basó en el pan y poco más para mantenerse. Cuando una catástrofe hizo que el precio del pan subiera casi un 90 por ciento en un año, muchos trabajaban para mantener al menos dos hogazas de pan en la mesa. No quedaba más alternativa que pagar por cualquier cosa. Este fue el invierno de su descontento.

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Marco de tiempo

Si bien las causas de la escasez de alimentos que llevaron a la Revolución Francesa se presentaron principalmente durante el invierno de 1788 a 1789, el hambre continuó amenazando a los campesinos hasta el ascenso de Napoleón en el 1800. En el período pre-revolucionario, los métodos inadecuados de distribución, las anticuadas prácticas agrícolas y el periodo climatológico conocido como la Pequeña Edad de Hielo (que duró desde los siglos 16 al 19) convergieron para crear una "tormenta perfecta" de escasez y precios inflacionarios. Durante la Revolución misma, estallaron disturbios por el pan otra vez, ayudando a encender el infame Reinado del Terror en 1793.

Historia

La escasez de alimentos y el hambre no eran ajenos al campesino europeo, especialmente durante períodos de guerra, peste y cambios meteorológicos como la Pequeña Edad de Hielo. Sin embargo, en el 1700 un incremento del 25 por ciento de la población en Francia provocó una crisis en el ya sobrepasado sistema agrícola, que no podía seguir el ritmo de la demanda. Incluso con una disminución del 10 por ciento en la cosecha, la gente pasaba hambre. El invierno de 1788 a 1789 fue especialmente brutal, ya que los canales de transporte se congelaron y los ríos se volvieron sólidos, lo que provocó que la distribución de alimentos se redujera a un goteo. El deshielo de la primavera arrasó los campos recién plantados, mientras que una tormenta de granizo posterior aplastó los cultivos. La importante cosecha de trigo, en la que la mayoría de los campesinos franceses esperaba para tener el básico pan, casi se ve arruinada. Este ciclo de mal tiempo y peores cosechas siguieron causando estragos en todo el curso de la Revolución.

Importancia

Las revueltas del pan en París y otras ciudades francesas fueron las acciones más evidentes en contra del sistema feudal de impuestos, diezmos, trabajo por clase y otros privilegios reclamados por la nobleza. Las protestas contra los odiados impuestos sobre la sal, los hogares y el trigo habían entrado en erupción de vez en cuando desde la Guerra de los Cien Años de los siglos 14 y 15. En este tiempo, el pan era el alimento básico de la dieta de los campesinos franceses. La papa humilde blanca, consumida por los pobres en otras partes del continente y en las islas británicas, fue rechazada por los franceses, porque la consideraban "alimento para los cerdos". Así, la inflación, la escasez y el hambre fueron la génesis real de la revolución, no las consignas igualitarias.

Efectos

Los precios del pan aumentaron un 88 por ciento en 1789, llevando a la mayoría de los campesinos franceses al nivel de subsistencia en la que trabajaban sólo para tener alimento y albergue para sí mismos y sus familias. La desesperación creció, y el enojo de los pobres fue dirigido a las panaderías y los mercados de granos. Durante un tiempo, los gobiernos locales trataron de mejorar los canales de distribución y de moderar los precios altísimos. En este contexto de ruidos estomacales y lamentos de niños hambrientos, los excesos y la arrogancia de la nobleza y el pavoneo del clero formaban un contraste agudo. El Reinado del Terror fue entronizado en sentido figurado sobre una hogaza de pan cuatro años después.

Conceptos erróneos

María Antonieta, jamás considerada como una intelectual, incluso en su propio tiempo, tiene su lugar en la historia como una mujer vanidosa y despistada. Se dice que su respuesta a la difícil situación de los hambrientos campesinos parisinos que carecían de pan fue: "Que coman pastel". Por desgracia, ella nunca pronunció estas palabras. Jean-Jacques Rousseau, escritor y filósofo francés, atribuye la cita a una anterior princesa francesa, María Teresa, que vivió unos 100 años antes de la Revolución. Además, el sentimiento no era en realidad tan cruel como parece cuando se toma fuera de contexto. El significado real de estas palabras más bien era: "Que la gente coma pastel al mismo precio del pan", precio que había sido fijado por la ley, y que permitiría que un campesino comiera algo que normalmente no podía permitirse.

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