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Introducción
Uno de los gastos fijos en el presupuesto de un viaje, además del entretenimiento, el hospedaje y el turismo, es la comida. Es un aspecto importante y a tomar en cuenta, no solo porque es biológicamente necesario, sino también porque estando en un lugar desconocido la relación entre nuevos sabores y precios no siempre es igual a lo que estás acostumbrado.
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Consulta antes de armar tu presupuesto
Consulta a un amigo, familiar o conocido que haya viajado antes a ese lugar sobre la comida del lugar. Pregunta sobre precios, lugares caros y lugares económicos. De esa manera te darás una idea del costo de alimentación del lugar al que viajarás y podrás separar una cantidad aproximada en tu presupuesto de viaje.
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Come en lugares que no sean céntricos o turísticos
Evita comer en lugares céntricos o turísticos (plazas, aeropuertos o restaurantes típicos), ya que los precios suelen ser demasiado caros. Es mejor alejarte un poco del centro de la ciudad y comer en la periferia, donde seguramente encontrarás lo mismo a mucho menos costo y a igual calidad. Te evitarás tener que lidiar con la congestión y el ruido típico de los lugares céntricos.
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Compra comida fast food
Un viaje es para divertirse, salir y conocer nuevos lugares. En ese sentido, no está mal, de vez en cuando, comer comida rápida, pues es práctica y económica en relación a lo que se suele gastar en un restaurante turístico. De esta manera, también, simplificarás el asunto de la comida, dedicándole más tiempo a pensar en divertirte.
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Compra alimentos para preparar en el desayuno o la cena
No toda la comida que comas tiene que ser en un restaurante o café en la calle. También, por qué no, puedes comprar alimentos para comer dentro de tu hospedaje. Pan, galletas, café, leche e incluso productos de cocina te serán útiles, dependiendo de lo que dispongas en el hospedaje. Al menos es conveniente llevar un pequeño termo eléctrico (para hervir el agua) y alimentos enlatados.
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Frecuenta lugares populares
Busca los sitios populares entre los lugareños como mercados, avenidas o parques. En estos lugares la comida suele ser más económica, pues no está dirigida al público turista, sino a la gente del lugar, ya acostumbrada a la comida típica. Al hacer esto te adentrarás en el ambiente popular y el día a día de la gente y de paso ahorrarás mucho dinero.
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Evita usar la tarjeta de crédito
Evita cargar todo el tiempo la tarjeta de crédito, ya que de esta manera es más fácil que te propases en los gastos. Si bien es cierto, son más seguras y cómodas que cargar efectivo, al menos de esta última manera medirás mejor los gastos y podrás adecuarte mejor al presupuesto del viaje.
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Gasta en grupo
Es sabido que viajando en grupo los gastos se reducen considerablemente. Por ello, cuando vayas a comer a un restaurante, es mejor realizar el pedido en grupo y luego dividir la cuenta. Hay muchos descuentos cuando el pedido es mayor, por ejemplo, una pizza familiar saldrá mucho más a cuenta que cuatro pizzas individuales.
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Lleva comida o pequeños aperitivos a tus paseos
Lleva pequeños aperitivos cuando vayas a una excursión o un paseo turístico. Un par de empanadas, refresco y frutas pueden menguar tu hambre durante el transcurso del paseo. De esa manera evitarás estar comprando comida en cada parada, pues de poco en poco el dinero puede ir menguando y más aún si se trata de una excursión a las montañas, donde gastarás mucho esfuerzo físico.
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Ajústate al presupuesto
Trata de ajustarte al presupuesto que diseñaste antes de hacer el viaje. Si para los primeros tres días planeaste gastar el 10% del presupuesto, no gastes el 30%, ya que esto te limitará más adelante tanto en gastos de alimentos como en el aspecto turístico. No es necesario que haya un gasto estrictamente medido y al pie de la letra, pero un aproximado ayudará a que puedas manejar mejor qué comer, dónde comer y cuánto gastar.
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¡Date el gusto!
Recuerda que se trata de un viaje, y que lo principal es que conozcas nuevos lugares, pero también nuevas costumbres, incluida la comida. Por ello, si bien es conveniente evitar hacerlo siempre, puedes ir un par de días a restaurantes turísticos y probar su comida. Por ejemplo, sería un error viajar a México y no comer "tacos", o viajar a España y no comer "paella", o viajar a Perú y no comer "ceviche". Busca el equilibrio entre tu bolsillo, tu paladar y tu diversión.
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