El año escolar: subirse a la montaña rusa emocional

Escrito por shannon philpott Google | Traducido por paulina illanes amenábar
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Ayuda a tu hijo a manejar los altibajos y los desafíos de la escuela

El año escolar: subirse a la montaña rusa emocional
(Jupiterimages/Pixland/Getty Images)

Ayudarle a tus hijos a identificar y trabajar con sus emociones les permitirá incrementar su propia habilidad de conectarse con sus sentimientos y construir relaciones más fuertes y significativas con su familia y amigos.

— Barbara Neitlich, psicoterapeuta de California

Cuando Christine Hammond recogió en la escuela a su hija que va a primer año, percibió que había algo mal. Sus sospechas fueron confirmadas cuando su hija comenzó a llorar desconsoladamente por 20 minutos mientras se sentaba en el automóvil. Como una preocupada madre de tres, Hammond esperó pacientemente a que su hija revelara que no se había ganado una calcomanía durante la semana porque habló en clases sin que fuera su turno. "Nuestro hijo, el mayor, trató de consolarla diciéndola que no había problema porque él nunca se había ganado una calcomanía en todos sus años de escuela", cuenta Hammond, una consejera de salud mental registada y educadora. El llanto de su hija rápidamente se convirtió en risa tras el comentario de su hermano. "No hay dos niños iguales", dice Hammond. "Así que sólo porque uno está molesto, no significa que el otro se molestará por lo mismo". Como un padre, puedes reconocer fácilmente cuando tu hijo está enojado, herido o incluso somnoliento tras un día agitado. Tu hijo, sin embargo, no siempre será capaz de reconocer, absorber y aceptar sus sentimientos. Fomentar su habilidad de reconocer y comprender sus emociones puede ayudarle a tener éxito en la escuela, hacer y mantener amistades e incluso ser más cercano a toda la familia.

La variedad de las emociones

El año escolar: subirse a la montaña rusa emocional
(Jupiterimages/Photos.com/Getty Images)

Una reprimenda en la escuela por hablar en exceso puede parecer algo menor para los adultos, pero para los niños de primaria puede sentirse como el fin del mundo. La hija de Hammond estaba tratando de hacer frente no sólo a la frustración, sino también a la vergüenza, factores de estrés común en los niños que van a la escuela.

"La escuela primaria puede ser muy estresante", dice la doctora Fran Walfish, psicoterapeuta y autora de "Padres conscientes de sí mismos: resolver conflictos y construir un mejor lazo con tus hijos". Los niños deben lidiar con la presión de las calificaciones, la exclusión de los grupos de amigos o grupos de juego o los abusos de sus pares a diario.

Como resultado, tu hijo comúnmente se siente abrumado con emociones que puede no ser capaz de identificar o sentimientos que impactarán cómo se ve a sí mismo y cómo se valora.

"Si un niño experimenta bromas, críticas y juicios cuando se cae o incluso se tropieza, esto puede penetrar su sentido de sí mismo y su autoestima", dice Walfish. "Cómo un niño pequeño y adolescente es visto por sus pares y las figuras de autoridad puede permear en la identidad en desarrollo de la persona. Por eso es tan importante enseñarles un comportamiento amistoso y amable".

De acuerdo a Jennifer Little, una educadora por más de 40 años, distintas épocas del año generarán sentimientos significativamente diferentes al primer plano de tu hijo.

En septiembre tu hijo puede sentirse emocionado de volver a un ambiente social familiar, pero en octubre la excitación se desvanece rápidamente cuando las tareas, evaluaciones y pruebas comienzan a desafiarlo e incluso frustrarlo, dice Little. En diciembre las emociones están en alto con la anticipación de las vacaciones de invierno, pero en enero, un mes relativamente tranquilo durante el año escolar, tu hijo puede sentirse más aterrizado y cómodo con la carga de trabajo. Entonces, para la época de evaluaciones estatales y rigurosas rutinas de tareas, las vacaciones de primavera pueden desequilibrar nuevamente a tu hijo.

"Tras las vacaciones de primavera, las mentes de los estudiantes no están en los estudios", dice Liggle. "Hay presión para que los estudiantes realicen y se destaquen en estas evaluaciones, pero la presión generalmente saca a la superficie lo peor de muchos porque saben que no pueden desempeñarse bien o simplemente no pueden tolerarla".

Los altos y bajos de mes a mes durante el año escolar puede desgastar a toda la familia. Tu hijo puede sentirse abrumado, enojado, frustrado y decepcionado todo en una semana. Estos sentimientos pueden hacer que se aleje de la familia y amigos o que tenga un comportamiento errático en la escuela y en casa.

Sobrevivir la tormenta

El año escolar: subirse a la montaña rusa emocional
(Jupiterimages/Comstock/Getty Images)

Los niños tienen muchos sentimientos que fueron generados en experiencias en la escuela, y desafortunadamente muchos no tienen las herramientas para expresar lo que sienten.

"Es imperativo para los padres seguir identificando y verbalizando las emociones y sentimientos de su hijo", dice Barbara Neitlich, una psicoterapeuta de California. "Ayudar a tu hijo a identificar y procesar sus sentimientos les permitirá incrementar su propia habilidad de conectarse con sus emociones y construir relaciones más fuertes y significativas con su familia y amigos".

Neitlich recomienda expresar verbalmente tus observaciones con tu hijo. Por ejemplo, si un niño parece triste o frustrado, un padre debería decir: "veo que te sientes triste y frustrado, y me pregunto si tiene que ver con lo que pasó con tu amigo en la escuela".

Alentar a tu hijo a dibujar o usar tarjetas con imágenes para identificar los sentimientos también puede ayudarle a reconocer lo que está experimentando, dice Neitlich. Esta forma de expresión generalmente gatilla o reconoce lo que promueve ciertos tipos de emociones.

"Una vez que los hayas ayudado a identificar los gatillantes, es importante asistirles en desarrollar estrategias para hacer frente a sus emociones", dice Neitlich.

Por ejemplo, si un niño parece estar ansioso la noche del domingo, previo a una prueba que tiene el lunes en la mañana, los padres deberían alentarlo a estudiar con muchos días de anticipación para reducir la ansiedad.

El doctor John Duffy, psicólogo clínico de Chicago, sugiere que los padres tengan un rol activo para modelar el comportamiento, de modo de ayudar a sus hijos a identificar sus emociones.

"Podemos hablar de experiencias similares por las que hemos pasado, incluso como un niño o más recientemente de adultos y hablar sobre cómo nos hicieron sentir las circunstancias", dice Duffy.

Duffy dice que, incluso más importante, es que los padres necesitan enseñar la resiliencia para que los niños aprendan a navegar por la montaña rusa emocional de sus sentimientos durante el año escolar.

"Necesitamos dejar a nuestros hijos conocer la diferencia entre un desafío y un desastre, para que puedan no 'catastroficen' sus circunstancias actuales", dice Duffy. "Debemos ser conscientes de nuestras propias reacciones desmedidas, o temperamento, dado que nuestros hijos están mirando, escuchando y aprendiendo".

Responder con un "rescate rápido" cuando tu hijo está experimentando tristeza, frustración o decepción puede dañar más que ayudar, de acuerdo a Laurie Oestreich, una terapeuta familiar de New York.

"Si los padres sobrereaccionan y salen al rescate de sus hijos de cualquier situación que esté generando estas respuestas emocionales, en efecto robarán a su hijo de la oportunidad de construir y fortalecer su autoestima", dice Oestreich. "La autoestima no es algo que podemos entregar a nuestros hijos, la única manera de lograrla es trabajar mediante las luchas de la vida y emerger intacto en el otro lado".

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