Anuncios publicitarios en los primeros años del siglo XIX

Escrito por frank luger Google | Traducido por rodrigo borja
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Anuncios publicitarios en los primeros años del siglo XIX
La publicidad basada exclusivamente en el texto era común al inicio del siglo XIX. (Photos.com/Photos.com/Getty Images)

Los anuncios publicitarios en los primeros años del siglo XIX eran muy diferentes a los actuales. Como anunciante, tú podías decir lo que quisieras de tu producto y publicarlo. Esto generó que la publicidad engañosa fuera un buen negocio. El poder de la publicidad para impactar al consumidor y cambiar sus hábitos de compra no estaba totalmente desarrollado al inicio del siglo XIX. Los anuncios publicitarios solían ser simples y aburridos para los estándares modernos. Sin embargo, ellos sembraron las semillas de la moderna industria publicitaria.

Folletos y carteles

Los folletos y carteles fueron un medio popular de publicidad a inicios del siglo XIX. Ellos podían repartirse a mano en las calles o ser colocados en lugares públicos para captar la atención de los transeúntes. Uno de 1803 perteneciente a un sombrerero de Filadelfia llamado Francis Pic, es típico de este período. En él se usa un lenguaje formal como: "tómese la libertad", "damas y caballeros", "elegante surtido" y "atendido personalmente por", para informar al lector de la próxima venta de pelucas, joyería, collares, aretes, chales de seda, guantes "y muchos artículos más".

Todo vale

Al depender mucho de la publicidad, los periódicos del siglo XIX, aceptaban cualquier anuncio, de acuerdo a la escritora y profesora de periodismo Shirley Biagi. La política del Public Ledger era "...aceptar cualquier anuncio de cualquier cosa... con los únicos límites de la decencia y la moral". Los anuncios de medicinas de patente que aseguraban que curaban cualquier problema de salud eran comunes. El doctor T. Felix Couraud, un fabricante de productos de belleza de Nueva York, sacó un anuncio para asegurar que su Crema Oriental podía remover el bronceado, las espinillas, las pecas y cualquier otra mancha con el fin de embellecer.

Higiene personal

Las compañías que hacían tónicos capilares, cepillos, peines y jabones los anunciaban con carteles, vallas publicitarias y tarjetas de negocios en el siglo XIX, según lo indica la historiadora de la cultura Victoria Sherrow. Ellas también usaban carros exhibidores, carteles, anuncios, periódicos y otras publicaciones periódicas. En un tiempo en que la idea de bañarse era vista como pecaminosa en algunos círculos porque implicaba desnudez, Andrew Pears, de Pears' Soap, produjo un jabón que era anunciado como perfumado con "las flores de un jardín inglés".

Los tiempos cambian

James Gordon Bennet, Sr., fundador del "New York Herald", y que fuera su editor y publicista de 1835 a 1867, decidió que la publicidad debía cambiar diariamente, al igual que lo hacían las noticias, como señala la economista Cynthia Clark Northrup. Antes de esto, los anuncios en los periódicos solían ser reimpresos varias veces, como consecuencia de los atractivos descuentos que eran ofrecidos a los anunciantes. Los mismos anuncios, muchos de los cuales consistían tan sólo en información con poco poder de convencimiento, solían publicarse por un año completo.

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