Cómo asar una pechuga de pollo sin piel ni hueso sin que se seque

Escrito por lauren whitney | Traducido por nicolás arellano
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Cómo asar una pechuga de pollo sin piel ni hueso sin que se seque
Las salsas ayudan a que el pollo asado quede húmedo. (Eising/Photodisc/Getty Images)

Es barato y práctico: una sola porción de pechuga de pollo sin piel proporciona cerca de un cuarto de la ingesta recomendada de proteínas con solamente consumir 160 calorías. De todas maneras, cocinar un pollo sin piel puede ser un desafío. Los pollos más magros pueden ponerse más duros que el corcho cuando se pasan de cocción. La oficina de Agricultura de los Estados Unidos recomienda cocinar la carne de ave a 160 grados (70 grados centígrados), aunque si pasas la pechuga sin piel por salmuera y alguna salsa, te asegurarás de que quede tierna incluso cocinándola al horno.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

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Necesitarás

  • Sal
  • Recipiente con tapa
  • Papel de cocina
  • Mezcla de especias (opcional)
  • Pimienta (opcional)
  • Salsa de tomate (opcional)
  • Yogur natural (opcional)
  • Molde para hornear
  • Papel aluminio (opcional)

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Instrucciones

  1. 1

    Haz una mezcla de salmuera manteniendo la proporción de 1 taza de sal por galón (3,80 litros) de agua. De esta manera, lograrás agregarle un poco de humedad a la carne para que quede jugosa durante la cocción.

  2. 2

    Deja las pechugas de pollo en el escabeche en la nevera por 6 horas o durante toda la noche.

  3. 3

    Precalienta tu horno a 350 grados Fahrenheit (177 grados centígrados) mientras preparas el pollo para que se cocine.

  4. 4

    Seca el pollo con pequeñas palmaditas y sazónalo a gusto frotándole algunas especias o con una pizca de pimienta. Para esta preparación no es necesaria la sal, ya que el escabeche hará que la carne esté lo suficientemente salada.

  5. 5

    Ubica las pechugas en una fuente lo suficientemente larga como para que cada pieza no esté tocando a la otra.

  6. 6

    Corona la preparación con una salsa que te guste, que puede ser de cualquier tipo, ya que le agregará humedad y actuará como una capa térmica que servirá para evitar que el pollo se pase o que quede muy seco. Algunas opciones pueden ser una salsa a base de tomate, una sopa condensada o un yogur natural.

  7. 7

    Cocina las pechugas hasta que tengan una temperatura interna de 160 grados Fahrenheit (70 grados centígrados), lo que será de 40 a 50 minutos después, dependiendo del tamaño de las piezas. Revisa la temperatura con un termómetro para carne para asegurarte de que la temperatura interna sea la correcta.

  8. 8

    Retira el molde del horno y cúbrelo con una tapa o papel aluminio por al menos 5 minutos para que el pollo se asiente. De esta manera, te garantizarás que la temperatura interna sea la misma en todas las pechugas y que la carne esté jugosa y tierna.

Consejos y advertencias

  • Para freír al horno las pechugas de pollo, cúbrelas con crema de leche o yogur y espolvoréalas con migas de pan antes de comenzar a cocinarlas.
  • La técnica de sellado, que consiste en cocinar la superficie de los alimentos a altas temperaturas por poca cantidad de tiempo, sobre las pechugas sin piel ni hueso hará que queden con un sabor y color especial. Si prefieres servir el pollo sin salsa, prueba sellándolo por 5 minutos de cada lado antes de cocinarlo.
  • Para el escabeche, usa un recipiente con tapa para evitar que el piso de tu cocina o el refrigerador queden con el líquido que estuvo en contacto con el pollo crudo.
  • No utilices más de una vez el escabeche.

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