Cómo conseguir un bronceado relativamente seguro

Escrito por jason belasco | Traducido por maria gloria garcia menendez
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Cómo conseguir un bronceado relativamente seguro
Asegúrate de que tus productos de bronceado te protegen tanto contra los rayos UVA y los UVB. (Man Sunbathing on the beach image by Alice from Fotolia.com)

Hay que dejar una cosa en claro: no existe nada como un bronceado "seguro". Cuando sales al sol sin protección corres el riesgo de:

Tener arrugas y un envejecimiento prematuro de la piel Obtener quemaduras en la piel feas y dolorosas Padecer cáncer de piel

Este año se registraron 56.900 casos nuevos de cáncer de piel, la mayoría de estas personas (no de forma tan fortuita) no cuidan su piel cuando están expuestas al sol. Así que, ¿cómo puedes conseguir un bronceado relativamente seguro?

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Aprende la jerga

El primer paso para convertirte en un dios o diosa dorado es aprender la terminología básica.

Ofrecer una definición de "bronceado" no es tan inútil como parece. Un bronceado tiene lugar cuando la piel absorbe la radiación ultravioleta (o "rayos UV".) Como respuesta, la piel produce una sustancia conocida como melamina, que oscurece las capas exteriores de la piel. Aunque muchas personas creen que un bronceado hace que parezcas más sano, realmente es una señal de que la piel ha sido dañada. Es similar a las fases iniciales de una quemaura.

El "índice UV" es simplemente un término elegante para referirse a la forma en la cual los científicos miden la cantidad de radiación ultravioleta que está golpeando la superficie terrestre en un momento dado del día. La UV es una luz invisible que siempre está presente aunque en grados variados. Realmente existen dos tipos de rayos UV: los UVA y los UVB. Ambos son nocivos así que debes asegurarte de que tus productos para el bronceado especifiquen que ofrecen protección contra ambos tipos.

El índice actual se mide de 0 a 10+, así que si piensas tomar sol, mira el canal del tiempo o consulta un mapa y observa el índice de UV para ese día. Cuanto más alto sea el número para el índice, más expuesto estarás a la radiación ultravioleta. Así que debes tener cuidado con el sol en los días con un índice alto de UV. Si permaneces al sol durante demasiado tiempo, te quemarás y te pelarás.

SPF son las siglas de factor de protección solar. Todos los protectores solares ofrecen un número clasificado de cuatro en adelante, así que tendrás que determinar cuál es el mejor para ti. Las mayoría de los dermatólogos recomiendan utilizar un protector solar con un SPF de al menos 15. Sin embargo el nivel de protección que una persona necesita suele estar basado en su historial de bronceado. Por ejemplo, las personas con complexiones pálidas deben utilizar un SPF de 30, mientras que las que las tienen una tez más oscura necesitan uno de cuatro. Para estar seguro siempre es mejor preguntar a un farmacéutico cuál es el mejor SPF para ti. Y como muchas farmacias tienen farmacéuticos, puedes hacerlo de forma gratuita.

Aunque muchas personas agrupan el protector solar y el filtro solar, realmente son productos muy diferentes que tienen usos diferentes. El protector solar es una crema o loción con una calificación SPF. Reacciona con la piel para crear una barrera invisible de protección contra el sol. La fuerza de la barrera es determinada por el número de SPF. Cuanto más bajo sea el número, menos protección tendrá. La mayoría de los protectores solares deben aplicarse 20 minutos antes de la exposición al sol para que tengan tiempo de surtir efecto. Utilizar un protector solar no evitará el bronceado, pero disminuirá el riesgo de quemaduras.

El filtro solar no tiene una calificación SPF porque protege al cuerpo de todos los rayos UV. Normalmente este filtro es una crema gruesa que debe contener óxido de zinc (la sustancia pastosa blanca que sueles ver que las personas ponen en su nariz). Aquí es donde radica lo difícil: algunos protectores solares con SPF con una calificación de 15 o superior se refieren de forma errónea como filtros solares. Si quieres un filtro solar, no compres un envase con una calificación SPF, ya que un filtro real no la necesitará.

Cómo conseguir un bronceado relativamente seguro
El protector solar tiene una calificación SPF y te protege contra los rayos UVA y UVB. (BananaStock/BananaStock/Getty Images)

Calcula tu factor de riesgo

Como tu objetivo es broncearte pero no quemarte debes tomarte unos pocos minutos para averiguar tu factor de riesgo solar.

Primero debes determinar tu tipo de piel. Las personas con la piel clara y los ojos claros tienen que tomar precauciones adicionales para no quemarse ya que la mayoría de las personas pueden quemarse en 15 minutos. Cuanto más oscuro sea el tono de tu piel, más exposición al sol puedes soportar sin quemarte.

Luego, averigua lo cerca que vives del ecuador. No tienes que averiguar la latitud y longitud exactas, sólo una aproximación ya que cuanto más cerca vivas del ecuador, más probabilidad hay de que te quemes.

Ten cuidado con las altitudes altas cuando estés de vacaciones. La radiación UV aumenta alrededor del 5% por cada 1.000 pies (30.480 centímetros) sobre el nivel del mar.

Haz una lista de todos los medicamentos que estás tomando. Muchos contienen productos químicos que hacen que tu piel reaccione de forma diferente a los rayos UV. Por ejemplo, los antibióticos, los antihistamínicos, los anti-conceptivos orales, los antidepresivos tricíclicos y la mayoría de los medicamentos para el acné harán que tu piel se queme en lugar de broncearse. Si crees que un medicamento podría caer dentro de una de estas categorías, utiliza un protector solar con un SPF más alto. Es lo más seguro y prudente que podrías hacer.

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Muchos medicamentos contienen productos químicos que pueden hacer que tu piel reaccione de manera diferente a los rayos UV. (Creatas/Creatas/Getty Images)

Toma precauciones para evitar las quemaduras del sol

El objetivo aquí es broncearte de forma segura, pero como ya sabemos que eso es imposible, podemos al menos averiguar la forma de evitar que te quemes. Hay un mito común de que una quemadura causada por el sol se convertirá en un bronceado. En realidad esto no tiene ninguna base. Una quemadura realmente son un montón de vasos sanguíneos rotos que se forman en la parte superior de un bronceado. Es especialmente malo sufrir quemaduras solares antes de los 21 años ya que aumentan tus posibilidades de sufrir cáncer de piel, pero una quemadura a cualquier edad puede tener efectos secundarios graves. Estos efectos incluyen pérdida de humedad en la piel, de elasticidad y formación de manchas solares en la piel. Así que para lograr un bronceado del que Frankie y Annette se sentirían orgullosos necesitas tomar algunas precauciones:

Intenta evitar el sol entre las 10 a.m. y las 4 p.m. ya que este es el momento en el cual los rayos UV son más fuertes.

Asegúrate de que tu protector solar sea impermeable. Si piensas que no necesitas protector solar porque estás nadando, piénsalo de nuevo. Los rayos UV pueden alcanzar hasta los nueve pies (274,32 centímetros) por debajo del agua y será más difícil que sientas que tu piel se quema mientras nadas.

Vuelve a aplicarte protector solar cada 20 minutos.

Aplícate protector solar los días nublados ya que las nubes son capaces de bloquear sólo el 20% de la radiación.

Las prendas de ropa que llevas también pueden tener un impacto sobre las quemaduras o el bronceado. Cuando no nades debes llevar ropa ligera que no sea transparente. Sé fiel a los colores claros ya que la ropa oscura atrae el sol. La mayoría de los dermatólogos recomiendan llevar un sombrero para el sol.

La vestimenta para el sol debería complementarse con un par de gafas de sol. Las gafas no tienen que ser demasiado costosas pero deben ser capaces de bloquear toda la radiación UVA y UVB. Si no puedes diferenciarlas, no las compres. Exponer tus ojos al sol pueden resultar en pérdida de visión y daño a la córnea.

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Protege tus ojos con gafas de sol. (Jupiterimages/Creatas/Getty Images)

Considera visitar un salón de bronceado

El proceso de obtener un bronceado de imitación implica meterte dentro de una cámara cerrada en donde estarás recostado durante un periodo de tiempo específico. La persona a cargo de las camas de bronceado establecerá un tiempo límite para tu primera sesión. Normalmente la duración de las sesiones aumenta en intervalos de dos minutos. Las mayorías de las camas están equipadas con ventiladores para que no sientas demasiado calor. Las mayoría de los salones de bronceado ofrecen descuentos durante los meses de verano (ya que las personas pueden salir afuera y broncearse de manera gratuita.)

Aunque esta una forma genial de lograr un bronceado sin preocuparte demasiado por las quemaduras, existen algunas precauciones que deberías tomar:

Asegúrate de que el salón de bronceado tenga una política de desinfección. Muchas personas estarán en las cámaras de bronceado sudando, así que si el salón no se desinfecta, tu piel podría irritarse con facilidad.

Asegúrate de que el salón te entregue un formulario de análisis de tu tipo de piel. Este es un formulario simple que te llevará menos de un minuto completar. Se utiliza para determinar la forma en que reaccionará tu piel ante el bronceado.

Si estás tomando medicamentos, asegúrate de decírselo a los empleados del salón. Los medicamento podrían afectar tu sensibilidad a las cámaras de bronceado.

Consigue un par de gafas protectoras aprobadas por la FDA. No te preocupes por los ojos de mapache. Las gafas protegerán el globo ocular y, como los párpados no se broncean, no notarás que las llevas puestas. Dependiendo del salón, necesitarás comprarlas de antemano o te prestarán unas en recepción, así que llama con antelación para averiguar la política del salón.

La camas de bronceado no son amigables para la piel. De hecho, la mayoría de los expertos en piel están de acuerdo en que el uso de estas camas aumenta el riesgo de la persona de sufrir cáncer. Cuando una persona utiliza una cama de bronceado, se dañan más capas de la piel que cuando esa persona se broncea simplemente bajo la exposición al sol. A pesar de ello, si eres capaz de correr el riesgo con tu piel, estas camas ofrecen algunos beneficios. Serás capaz de controlar el tipo de luz ultravioleta que recibe tu piel, no te quemarás por el sol y tu progreso será controlado.

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Usa un par de gafas protectoras en la cámara de bronceado para proteger tus ojos. (Hemera Technologies/PhotoObjects.net/Getty Images)

Considera aplicar un autobronceador

Los bronceadores de imitación han obtenido una mala crítica a lo largo de los años y por una buena razón: pueden parecer artificiales. Estos productos, sin embargo, han conseguido mejorar significativamente en los últimos años. Las marcas nuevas de auto-bronceadores son virtualmente a prueba de rayas y algunas incluso vienen con SPF incorporado. Los auto-bronceadores no lesionan la piel y puedes escoger el tono exacto de bronceado que deseas. Hay numerosas opciones disponibles de auto-bronceadores. Puedes escoger entre geles, lociones o pulverizadores. Sin embargo, debes tener cuidado. Sólo porque tu piel sea dorada no significa que no te vayas a quemar. Así que aplícate protector solar cada vez que te expongas al sol.

Aplicar un auto-bronceador es simple. Primero necesitas exfoliar tu piel. Esto simplemente significa deshacerte de todas las células muertas de tu cuerpo. Esto ayudará a que el bronceado sea más uniforme. Para exfoliar, simplemente debes ir a una tienda de belleza o farmacia y comprar un kit de exfoliación o esponja vegetal.

Asegúrate de que tu cuerpo esté completamente seco antes de aplicar el bronceador. Si hay cualquier tipo de humedad, el bronceador podría parecer manchado. Encuentra una marca establecida (lee: la crema debe ser coloreada, no transparente) para no perder ninguna zona.

Consigue un par de guantes quirúrgicos, preferiblemente de látex para evitar que se manchen tus manos. Si te estás aplicando una crema, utiliza pequeños golpes ascendentes sobre todo el cuerpo, excepto en la zona del pecho. Para este último, los golpes horizontales te ayudarán a cubrirlo de manera uniforme. Para evitar rayas oscuras debes usar menos bronceador en las articulaciones como las rodillas o los tobillos.

Espera alrededor de 20 o 25 minutos y parecerá que has estado tomando sol durante días.

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