Buenas maneras de comenzar a escribir un ensayo

Escrito por lane cummings | Traducido por florencia kushidonchi
Buenas maneras de comenzar a escribir un ensayo

La forma en la que comienzas un ensayo es tan importante como los argumentos que planteas.

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Comenzar un ensayo puede ser la parte más difícil, pero una vez que empiezas, seguramente descubrirás que tus ideas y argumentos fluyen sin ningún problema. Cuando comienzas un ensayo, lo más importante que tienes que tener en cuenta es empezarlo con algo que capte la atención del lector de forma inmediata y que realmente lo haga querer seguir leyendo.

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Utiliza una cita

Utilizar una cita relevante es una manera adecuada de comenzar un ensayo. Si estás escribiendo un ensayo sobre una novela o una obra de teatro, puedes citar un momento significativo en el texto que se relacione de alguna manera con tu tesis. Como alternativa, puedes citar un texto famoso que no sea la base de tu ensayo pero que, no obstante, tenga relevancia. Para un ensayo sobre historia, puedes citar a un político famoso o a un líder mundial o histórico. Sin importar de dónde proviene tu cita, esta no tiene que ser familiar para la mayoría de la gente, como "ser o no ser", pregunta planteada en "Hamlet", de Shakespeare. La razón de esto es que es difícil captar la atención del lector con algo que ya ha escuchado con bastante frecuencia, dado que la cita puede parecer en cierto modo trillada.

Anécdotas

Una anécdota es una manera bastante adecuada de comenzar un ensayo, dado que debería contarle al lector alguna información interesante que no haya advertido con anterioridad. Por ejemplo, para un escrito sobre literatura o historia puedes contar la "Alegoría de la caverna" de Platón o citar la famosa observación de F. Scott Fitzgerald a Hemingway sobre los ricos. La clave de una anécdota es que debería hacer algo más que divertir y atraer al lector, debería conectarse directamente con la tesis que buscas comprobar. Deberías ser capaz de utilizar una buena anécdota como un trampolín que guíe hacia tu argumento principal, más allá de si la anécdota comprueba o refuta tu tesis.

Haz una afirmación firme

Hacer una afirmación firme es una táctica adecuada para alguien que ha definido muy claramente su tesis, sabe exactamente cómo la va a argumentar y, lo más importante, siente mucha confianza. Una afirmación firme encabezando el primer párrafo de tu ensayo es una idea acertada, dado que definitivamente captará la atención del lector. Sin embargo, debes asegurarte por completo de que tus argumentos y los párrafos que los sostienen mantienen tu afirmación. De lo contrario, es probable que molestes a tu lector. Por ejemplo, puedes discrepar totalmente con el punto de vista de la pregunta del ensayo o descartar una creencia común sobre un personaje de una novela u obra de teatro.

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