Cirrosis y enfermedad renal

Escrito por michaele curtis | Traducido por lucia g. cejas
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La cirrosis y la enfermedad renal son afecciones graves que afectan a los delicados órganos vitales. El hígado y los riñones son esenciales para completar las funciones corporales más básicas. Si ya tienes cirrosis, puedes causar una enfermedad renal en forma de enfermedad hepatorrenal, una condición potencialmente fatal.

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Cirrosis

La cirrosis (también conocida como la cirrosis del hígado) es la sustitución sistemática del tejido del hígado por tejido cicatricial fibroso. Esta enfermedad hepática puede ser causada por el abuso crónico de alcohol, la hepatitis y la enfermedad del hígado graso. También puede ser causada por problemas para procesar los azúcares de la leche, la acumulación de hierro, o parásitos. El primer signo de la cirrosis es una notable pérdida de peso, pero también puede causar hematomas y sangrado fácil. También se puede notar una acumulación de líquido en el abdomen.

Enfermedad renal

La enfermedad renal (a menudo llamada enfermedad renal crónica) es la pérdida gradual de la función renal debido a un factor o combinación de factores. Algunas de las causas comunes de la enfermedad renal son la presión arterial alta, diabetes o enfermedad renal poliquística. El colesterol alto, la anemia, las células falciformes y el lupus también te ponen en riesgo de desarrollar una enfermedad renal. La enfermedad renal a menudo se manifiesta por un dolor en la zona baja de la espalda, orinar con frecuencia o sangre en la orina.

Síndrome hepatorrenal

La relación entre la cirrosis y la enfermedad renal se encuentra en el síndrome hepatorrenal, una condición en la que los riñones están dañados como consecuencia de la cirrosis hepática. A medida que la cirrosis impide que el hígado funcione, se producen cambios en la forma en que la sangre circula a través de los intestinos. Esto a su vez altera el flujo de sangre a los riñones, dañando a los pequeños vasos sanguíneos para permitir que los riñones funcionen. Los síntomas del síndrome hepatorrenal incluyen hinchazón abdominal, delirio y piel amarillenta. También te darás cuenta por una orina oscura o una disminución de la producción de orina.

Tratamiento

El síndrome hepatorrenal puede ser fatal. El tratamiento comienza con medidas inmediatas para mejorar la función renal. El paciente será hospitalizado. Casi todos los pacientes con síndrome hepatorrenal se colocan inmediatamente en diálisis. Cualquier tratamiento que requiera cirugía no se recomienda debido a que la cirrosis puede hacer una cirugía muy arriesgada. La excepción a esto es un trasplante de hígado. Muchos casos de síndrome hepatorrenal requieren un trasplante.

Prevención

La prevención es esencial. El síndrome hepatorrenal es a menudo fatal, y las dos enfermedades se consideran a menudo irreversibles. Prevenir el síndrome hepatorrenal se inicia con la prevención de la cirrosis. Limita el consumo de alcohol y busca un tratamiento inmediato por el abuso de alcohol. Practica el sexo seguro y no compartas agujas. Siempre realiza chequeos médicos regulares para que cualquier enfermedad hepática pueda ser diagnosticada y tratada a tiempo. El diagnóstico precoz aumenta el éxito de cualquier tratamiento.

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