Cómo hacer una compresa de hielo

Escrito por ehow contributor | Traducido por mayra cabrera
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Cómo hacer una compresa de hielo
Haz tu propia compresa de hielo.

La terapia de frío alivia el dolor y la hinchazón de heridas. Las compresas de hielo vienen en muchos tamaños y estilos dependiendo del tipo de localización de la herida. Pero, ¿por qué gastar dinero extra para tener toda una variedad a la mano? Tú puedes hacer una compresa helada a la medida con artículos del hogar que rivalizará con cualquier otra compresa comercial.

Nivel de dificultad:
Fácil

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Instrucciones

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    Usa arroz para crear una suave compresa helada. Coloca 1 y 1/2 tazas de arroz crudo en una bolsa resellable de plástico para sándwich (puedes utilizar cualquier tipo de arroz). Congélala por dos horas. El resultado es una sencilla compresa helada que se siente bastante fresca, no congelada, para la piel. Esta es una excelente forma de terapia de frío para pacientes que encuentran la temperatura de la compresa helada demasiado molesta de aguantar. Para una versión más amplia, utiliza 4 tazas de arroz y una bolsa resellable más grande.

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    Haz un empaque de gel frío flexible poniendo el contenido de una botella pequeña de detergente líquido para trastes en una bolsa resellable de 1 galón (3,8 litros) de capacidad. Coloca la bolsa dentro de una segunda bolsa para protegerla de posibles fugas. Ciérralas y verifica ambos cierres, y luego colócala en el congelador por al menos cuatro horas. El detergente líquido no se solidificará, pero formará una especie de gel frío. Puedes utilizar este tipo de empaque alrededor de las rodillas o codos y asegurarlo en su lugar envolviéndolo con una venda de algodón. Este método es eficaz y económico. Utiliza el líquido lavatrastes (y lava y reutiliza las bolsas) una vez que no necesites más la compresa helada.

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    Agarra la bolsa más cercana de frutas o vegetales congelados para improvisar una compresa helada casera. Cualquier tipo funcionará, pero es preferible que utilices alimento que esté en piezas pequeñas. Por ejemplo, una bolsa de guisantes (chícharos) funciona mejor que una bolsa de brócoli. Las piezas pequeñas hacen que la bolsa sea más flexible y forme una unión cercana a la piel. Cuando el contenido de tu bolsa se vuelva blando, simplemente vuelve a congelarlo. Guárdala en el congelador hasta que necesites de otra compresa helada (o un buen platillo para acompañar).

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    Crea una compresa helada firme, reutilizable y personalizada empapando un pañal desechable en suficiente agua. Enrolla y guarda en bolsas resellables dobles el pañal mojado, y luego congélalo toda la noche o por muchas horas. Cuando lo saques, el empaque estará rígido. Amásalo bien y los gránulos de gel dentro del pañal se separarán lo suficiente para moldearse a medida. Si no tienes un bebé, puedes comprar en la tienda más cercana pañales sueltos.

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    Elabora una compresa helada líquida utilizando una mezcla de alcohol isopropílico y agua de la llave en una proporción de 1:2 (un volumen de alcohol por dos de agua). Embolsa en bolsas dobles resellables especiales para congelarse. El alcohol ayuda a mantener la temperatura fría y permite que la mezcla no se congele. No olvides etiquetar claramente los empaques como no comestibles, ya que el alcohol isopropílico es tóxico cuando se ingiere.

Consejos y advertencias

  • Puedes dañar la piel con el uso y contacto directo prolongado de compresas heladas reutilizables. Siempre coloca un trapo húmedo antes de la compresa helada para prevenir daños en la piel.

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