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Cómo congelar albóndigas

Actualizado 21 febrero, 2017

Los estadounidenses aman las albóndigas en salsa de fideos, sumergidas en salsa agridulce o en un delicioso sándwich cubierto de queso, pero hacerlas lleva tiempo. No esperes hasta el día de esa comida especial para hacerlas. Pasa una tarde haciendo muchas albóndigas y congélalas en bolsas de almacenamiento. La próxima vez que tengas un antojo por las deliciosas albóndigas caseras, tendrás todo el sabor sin hacer ningún trabajo. Simplemente, remueve y descongela la cantidad que requiera tu receta.

Instrucciones

Jupiterimages/Comstock/Getty Images
  1. Sigue tu receta favorita de albóndigas para hacer una gran cantidad. Forma y hornea las albóndigas en una hoja para hornear. Quítalas de la hoja y deja que se enfríen a temperatura ambiente.

  2. Alinea una gran hoja para galletitas con papel de pergamino o papel encerado. Coloca una sola capa de albóndigas en la hoja, dejando espacio entre cada una para que sea más fácil removerlas.

  3. Coloca la hoja en el congelador y enfríalas. Esto prevendrá que se peguen. Los tiempos de congelación varían. Controla las albóndigas en 30 minutos. Si aún no están congeladas, espera otros 30 minutos.

  4. Quita las albóndigas congeladas de la hoja para galletitas y colócalas en una bolsa de congelador con cierre. Devuélvelas al congelador. No dejes que se descongelen ya que esto hará que se peguen al congelarse nuevamente.

Consejos

  • Las albóndigas pueden congelarse antes de su cocción, si así lo prefieres, pero requieren un mayor tiempo de preparación cuando se descongelan.

Advertencias

  • Siempre debes enfriar las albóndigas en la hoja una sola capa para prevenir que se peguen cuando se congelen.

Necesitarás

  • Una receta de albóndigas
  • Una hoja para hornear
  • Papel de pergamino/papel encerado
  • Una hoja para galletitas
  • Bolsas de congelador con cierre