Cómo congelar nabos

Escrito por melynda sorrels | Traducido por mila guevarian
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Cómo  congelar nabos
Los nabos se pueden congelar para disfrutar de ellos más adelante. (Jupiterimages/Comstock/Getty Images)

El nabo es una raíz comestible que ha sido consumida desde los tiempos prehistóricos. De fácil cultivo y manejo, los nabos pueden cultivarse sin problemas en climas fríos y constituyen un bocado agradable para el ganado, que disfruta pastando el follaje que queda expuesto. Si te has visto recompensado recientemente con una gran cantidad de nabos y te encuentras con que tienes más de los que te puedas comer antes de que se estropeen, almacénalos de forma segura para poder utilizarlos más adelante. Al congelarlos, podrás disponer fácilmente de ellos en el futuro utilizándolos en tus comidas.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

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Necesitarás

  • Cuchillo pequeño
  • Pelador de verduras
  • Olla
  • Espumadera
  • Colador
  • Cuenco
  • Cubitos de hielo
  • Bandeja de horno
  • Papel encerado
  • Bolsas de congelación

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Instrucciones

  1. 1

    Lava los nabos en agua fría para eliminar cualquier resto de tierra o residuos que puedan tener.

  2. 2

    Corta los extremos de los nabos y elimina las partes magulladas o dañadas con un pequeño cuchillo.

  3. 3

    Pela los nabos con un cuchillo o con un pelador de verduras.

  4. 4

    Corta los nabos en cubos de 1/2 pulgada (1,3 cm) y ponlos en una olla con agua hirviendo.

  5. 5

    Hiérvelos durante tres minutos.

  6. 6

    Utilizando una espumadera, saca los nabos del agua hirviendo. Ponlos en un recipiente con agua helada para enfriarlos rápidamente y detener el proceso de cocción. Déjalos en el agua durante tres minutos.

  7. 7

    Pon los nabos en un colador para que escurran el agua.

  8. 8

    Cubre una bandeja de horno con papel encerado y esparce los nabos sobre ella en una sola capa. Coloca la bandeja en el congelador.

  9. 9

    Deja los nabos en el congelador durante una hora para que se solidifiquen.

  10. 10

    Pasa los nabos a bolsas de congelación etiquetadas con la fecha del día. Cierra las bolsas extrayendo el exceso de aire que puedan tener y colócalas en el congelador para almacenarlas durante un largo período de tiempo.

Consejos y advertencias

  • Utiliza o desecha los nabos una vez que haya pasado un año desde la fecha de su congelación.

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