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Cómo congelar los tomates

Escrito por ehow contributor | Traducido por ana pérez
Introducción
  • Introducción

    Cómo congelar los tomates

    Congelar es la manera más fácil de conservar los tomates de tu jardín o del mercado de agricultores. Congelar conserva el sabor fresco del verano y los nutrientes para que puedas disfrutar deliciosos tomates en sopas y salsas durante todo el invierno.

    Congela los tomates del verano y úsalos fuera de estación. ()

  • 1 / 8

    Los tomates maduros en racimo saben mejor frescos o congelados. Si no cultivaste los tuyos propios, visita el mercado de los agricultores de tu zona para conseguir una amplia selección de tomates. Elige tomates que tengan buen color y que no estén blandos ni golpeados.

    Elige la variedad de tomate que prefieras. ()

  • 2 / 8

    Lava los tomates enjuagándolos uno por uno bajo un chorro de agua corriente. Frota suavemente la superficie de la fruta para quitarle la tierra. Si no estás seguro de si los tomates son orgánicos, lávalos con un limpiador suave para frutas y verduras para ayudar a quitarles los residuos de pesticidas y herbicidas. Luego, enjuágalos bien.

    Siempre lava las frutas y verduras. ()

  • 3 / 8

    Retira el tallo de los tomates. Si uno de ellos es resistente, usa un cuchillo de pelar para quitarlo con cuidado.

    Quita el tallo. ()

  • 4 / 8

    Llena una cacerola con agua y ponla a hervir. Sumerge dos tomates por vez en el agua. Retira los tomates de la cacerola con una cuchara con ranuras cuando la piel comience a aflojarse (una vez transcurridos 30 segundos aproximadamente).

    Hervir los tomates brevemente facilitará la tarea de quitarles la piel. ()

  • 5 / 8

    Sumerge los tomates inmediantamente en un baño de agua con hielo. Esto detiene la cocción de los tomates y afloja más la piel.

    Un baño helado contrarresta el proceso de calentamiento del paso anterior. ()

  • 6 / 8

    Quita la piel de los tomates y úsala como abono. Usa un cuchillo con serrucho para quitar los pedazos de piel rebeldes y para cortar el centro del tomate. En este punto puedes congelar los tomates enteros o cortarlos por la mitad o en cuartos.

    La piel debería salir fácilmente. ()

  • 7 / 8

    Embala los tomates en bolsas de congelador, dejando 1 pulgada (2,54 cm) de espacio libre en la parte superior de las mismas. Las bolsas que tienen un cierre hermético son las que dan mejores resultados. Quita el aire de las bolas y ciérralas.

    Asegúrate de que no quede aire en la bolsa antes de colocarla en el congelador. ()

  • 8 / 8

    Ahorra espacio en el congelador colocando las bolsas recostadas sobre el estante. Una vez congeladas, colócalas en el lugar que prefieras del congelador. Los tomates frescos se conservan frescos hasta por un año y saben mejor cocinados en sopas, guisos y salsas.

    Podrás disfrutar los tomates congelados hasta un año después de haberlos guardado. ()

  • Lista de verificación

    Algunos cosas que podrías necesitar

    • Tomates frescos
    • Cuchillo de pelar con serrucho
    • Cacerola
    • Agua hirviendo
    • Recipiente grande de agua con hielo
    • Bolsas de congelador con cierre hermético
  • Más información

    Consejos y advertencias

    Usa bolsas pequeñas de un cuarto (0,90 litros) para las porciones más pequeñas.

    No vuelvas a congelar los tomates una vez que se hayan descongelado. Perderán su integridad y no sabrán tan bien.

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