Las consecuencias de sillas de trabajo malas

Escrito por kelly brown | Traducido por ricardo frot
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Las consecuencias de sillas de trabajo malas
Una mala silla de oficina conduce a la incomodidad y a posibles lesiones. (Jupiterimages/BananaStock/Getty Images)

Los empleados de oficina se sientan en sus sillas de trabajo una tercera parte del día, por lo menos. Es importante estar cómodo, pero la silla también necesita brindar soporte y una buena postura para reducir el dolor de espalda y del cuerpo en general. Las sillas de oficina mal hechas causan lesiones, estrés, problemas respiratorios, insomnio y falta de productividad en el trabajo. Los trabajadores incómodos son propensos a inquietarse, caminar sin razón, en fin, a estar insatisfechos con su ambiente laboral. Las sillas malas también pueden causar problemas médicos a largo plazo.

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Dolor

La principal razón por la que las personas cambian su silla en la oficina es por sufrir dolor. Las sillas sin soporte o que no son ajustables aumentan el estrés en el cuerpo. Necesitas girar, voltearte, mover el cuerpo más de lo necesario. La silla también puede obligarte a sentarte de manera poco ortodoxa e incorrecta para llegar a tu teclado o a la superficie de escritura. Esto conduce a dolor de espalda, cuello, hombros y piernas; incluso puede originar dolores de cabeza y a fatiga ocular. Si la silla es ajustable, puedes cambiar la altura del asiento, el respaldo o los brazos de la silla para tener una posición saludable. Si los ajustes no eliminan el dolor, o si la silla no es ajustable, necesitas remplazarla de inmediato.

Mala postura

Las malas sillas de oficina causan una mala postura. El cuerpo debe compensar la falta de apoyo de la silla, lo que significa que tienes que flexionarte, jorobarte o estirarte y recargarte para alcanzar el teclado. Con el tiempo, la mala posición conduce a cosas más graves que el dolor de espalda o cuello. Cuando los hombros están sumidos y la parte media doblada, la caja torácica y los pulmones se encuentran limitados. Esto reduce la cantidad de oxígeno que llega a los pulmones, lo que afecta a tus músculos, al cerebro y a los demás órganos internos. Sentarse en una silla mala también provoca rigidez y dolor de articulaciones, a calambres y espasmos, a curvatura de espalda y a dolores de estómago. Los efectos de una mala postura también pueden llevarte a sentir depresión, tener baja auto-estima, sentir ansiedad y fatiga.

Productividad reducida

Sentarse en una silla mala todo el día reduce la productividad. El dolor que causa reduce tu motivación y te distrae. Moverte y caminar para aliviar el dolor decrece la cantidad de trabajo que puedes hacer en un día. Tu silla de trabajo no debe ser algo en lo que pienses una vez que la has ajustado para usarla. En un ambiente de trabajo ideal, debes poder concentrarte en tus labores sin preocuparte por la incomodidad y el dolor.

No profesional

Trabajar en un ambiente de oficina que es físicamente incomodo no es profesional. Si tu trabajo requiere que estés frente a un escritorio, debes de poder estar ahí sin dolor y relajado, no estresado y lesionado. Las sillas de oficina malas causan mala posición y un empleado encorvado sobre su escritorio da la impresión de pereza e incomodidad. El dolor de espalda y de cuerpo en general generan ausentismo, lo que incrementa la percepción de que el empleado es poco saludable, perezoso o incapaz de realizar sus labores. Estar cómodamente sentado ayuda a que la persona se sienta motivado, confiado y profesional.

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