Salud

Consejos para ejercitar el espolón oseo

Escrito por ryan day | Traducido por natalia manzelli
Consejos para ejercitar el espolón oseo

Los espolones óseos pueden ser dolorosos

De acuerdo a MayoClinic.com, los espolones óseos ( también llamados osteofitos) ocurren cuando las proyecciones óseas se desarrollan a lo largo de los bordes del hueso. Estos bordes ásperos no son sensibles por si mismos, pero cuando entran en contacto con nervios y otros huesos cercanos, pueden ser muy dolorosos. Se pueden formar en cualquier hueso, pero se encuentran más frecuentemente en las articulaciones o en los sitios de unión de los ligamentos y tendones con el hueso por lo cual generalmente surgen en el talón, el codo o muñeca o bien en los huesos de tu columna.

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Ejercicios para los espolones del talón

Dado al increíble desgaste al que se ve sometido el pie de una persona, especialmente su talón, los espolones son comunes en esta parte del cuerpo. Pero con ejercicios apropiados de estiramiento, el potencial para que se desarrollen disminuye. Tanto el tejido como el músculo deben estirarse y si el espolón aún se desarrollara, le costará progresar. Un ejercicio consiste en buscar una pared que pueda soportar tu peso y la presión que ejercerás al inclinarte contra ella. Posiciónate de manera que una de tus rodillas quede derecha y la otra doblada, un pie enfrente del otro. Dobla ambas piernas y cuenta hasta diez. Repite de 20 a 25 veces por cada talón, alternando cada cinco estiramientos. Si comienzas a desarrollar un dolor más severo, frena inmediatamente y consulta a tu médico. Estos ejercicios no siguen la lógica "sin dolor, no hay ganancia" y deben ser hechos lenta y cuidadosamente. Luego, inclínate sobre una mesada. Separa ambos pies pero asegúrate que uno esté delante del otro. Estira tus rodillas y ponte de cuclillas. Asegúrate de no levantar los talones. Deberías sentir una leve quemazón o estiramiento en los arcos de tus pies a medida que tus talones suben. Sostén esta postura por 10 segundos y luego vuelve a pararte. Repite de 20 a 25 veces, alternando los pies cada cinco.

Ejercicios y estiramiento para los espolones del antebrazo, codo y muñeca

La actividad y el ejercicio agotador pueden causar también espolones. El tenis es un deporte que comúnmente los genera, así como también puede causar debilidad en el codo. Para trabajar estas zonas, prueba con los siguientes ejercicios: Para concentrarte en los músculos que flexionan la muñeca, estira tu brazo derecho frente a ti, con la palma hacia arriba, y usa la izquierda para empujarla suavemente. Mantén esa posición por cinco o siete segundos y cambia de mano. Haz este ejercicio 40 veces, divididas en dos sets. Para trabajar los músculos que hacen girar a la muñeca, utiliza una pesa de cinco libras (2,27 k) en la mano lastimada con el pulgar apuntando hacia arriba. Lentamente y con resolución rota la muñeca hacia dentro tanto como puedas y luego hacia afuera. Mantén cada posición por dos segundos antes de cambiar. Repítelo tantas veces como te lo permita tu codo. Nuevamente, no te exijas demasiado por querer "acelerar" tu recuperación. Una rehabilitación lenta y suave es lo mejor para los espolones óseos de los brazos, codos o muñecas.

Tratamiento para los espolones de la espalda

Tristemente, la cirugía es la forma más efectiva para aliviar el dolor y los síntomas neurológicos relacionados con los espolones óseos y los ligamentos engrosados en la espalda. Si tienes más de 40 años, las condiciones médicas asociadas con la edad (presión alta, diabetes y las enfermedades cardíacas) pueden influir en los riesgos quirúrgicos e impedir el proceso de recuperación. Pero vale la pena. La cirugía de columna por espolones óseos se convierte en necesaria si la comprensión del nervio y/o de la médula espinal causa dolor o la pérdida de las funciones motrices. Para la terapia física post-cirugía, intenta el siguiente ejercicio: Primero, pon una manta en el suelo, cerca de una pared. Recuéstate sobre tu espalda con tus piernas estiradas en el suelo, y con ambos pies presionando en la pared firmemente. Pon tus palmas en la manta. Dobla tu rodilla derecha y tráela lentamente hacia el centro de tu pecho. Mantén tu pierna extendida sobre la manta, inhala y luego extiende tu pierna derecha hacia el cielo, estirándola hasta que esté casi paralela a la pared. Mantén esa posición por diez segundos y luego vuelve al comienzo. Haz 25 repeticiones, dos veces al día.

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