Más galerías de fotos
Read this article in English: How to Become a 1950s Housewife
Malina Saval - Demand Media
Hemera Technologies/PhotoObjects.net/Getty Images
Jupiterimages/Pixland/Getty Images
Malina Saval - Demand Media
Stockbyte/Stockbyte/Getty Images
Creatas Images/Creatas/Getty Images
George Marks/Retrofile/Getty Images
Photos.com/Photos.com/Getty Images
Comstock Images/Comstock/Getty Images
Brand X Pictures/Brand X Pictures/Getty Images
Read this article in English: How to Become a 1950s Housewife
Los 50 fue la era dorada de la femineidad en Estados Unidos, si consideras que las mujeres no se preocupaban por conseguir un trabajo o elegir una universidad. Y el único motivo para ir a la universidad era conseguir un título de Sra., quizás un curso en vida hogareña antes de pasar al nivel del hogar y embarazo. Cuando se aburrían, podían acudir a un cigarrillo y a un martini seco y a un juego de bridge con las otras amas de casa aburridas en su barrio de cercas blancas en un suburbio privilegiado de pan blanco. ¿Celosa? Por supuesto que sí. Así que sigue estos nueve simples pasos para convertirte en una verdadera mujer de 1950.
Ser una ama de casa de 1950 perfecta es muy simple: cocina siempre. Ya sea un guiso de papas o una falda vacuna con chucrut, ten una espátula y un batidor a mano mientras te inclinas sobre una licuadora y con un bebé en tu cadera. Como uniforme, encuentra un grandioso delantal (la marca neoyorquina Susan & Veronica hace unos diseños "sexy" y "con estilo" sin breteles) y úsalo todos los días. Ama tu delantal porque pasarás horas creando comidas para tu marido machista que cree que tu lugar es la cocina.
La clave para un cabello de ama de casa de 1950 es buscar el rodete perfecto de bailarina, armado en la parte superior de tu cabeza y tan tirante que se verá como si te hubieras hecho un lifting facial. Luego de atarlo con una banda elástica y envolverlo en la forma de rodete, afírmalo con horquillas a los lados (clávalas hasta que se incrusten en tu cuero cabelludo y tengas migraña). Ten cuidado de no dejar ningún pelo suelto sino dirán por ahí que te dejaste llevar y que estás "desestabilizada emocionalmente".
Como ama de casa de 1950, nunca puedes hacer demasiados pasteles -- de manzana, cereza, durazno, zapallo -- preferentemente con una tapa perfectamente tajeada. Haz un pastel para cada ocasión, grande o pequeña -- dar la bienvenida a un nuevo vecino, juego de bridge del jueves a la noche, encuentros de iglesia, picnics, poner el nombre a un bebé, una cena formal en la casa de los Ostergaard. Mira siempre en las revistas "Ladies' Home Journal", "McCall's" y "Look" (fíjate en la biblioteca local por los números viejos) buscando pasteles, tartas y cremas de moda.
Como ama de casa de 1950 tendrás exactamente dos niños (preferentemente un niño y una niña, pero tener dos del mismo sexo también es aceptable). Deberán comportarse bien; nunca hablarán en voz alta excepto que sus padres les dirijan la palabra. La niña tendrá dos colas de caballo y usará vestidos rosas amplios, el niño tendrá pelo corto peinado hacia un lado y usará tirantes. Son niños perfectos: se los ve pero no se los oye.
Amas lavar la ropa. Amas lavarla, secarla en el tendedero en el patio mientras la suave brisa le hace cosquillas a tus sábanas y sostenes empapados. Amas toda la experiencia. Te gusta lavar los platos a mano, refregar los pisos de la cocina y pasando el trapo por el suelo del baño, pero amas lavar la ropa. Sólo pensar en limpiar una mancha de vino tinto en la camisa de trabajo blanca de tu marido llena tu corazón de alegría. ¡Oh, si sólo hubiera más cosas para lavar!
En algún punto durante el día fórjate un momento de desesperadamente esperada soledad - los niños están durmiendo la siesta, tu marido está en el trabajo - y fantasea sobre huir de toda esta miseria. Sumérgete en un cuento jugoso y clásico (prueba con el de Herman Wouk llamado "Marjorie Morningstar") e imagínate que eres la protagonista que deja la vida aburrida y predecible en busca de pastos más verdes y excitantes.
Una ama de casa apropiada de 1950 siempre tiene un trago listo para su marido cuando entra a la casa al final del día laboral. Así que agarra la coctelera para martini y una botella del licor del estante de arriba y empieza a mezclar. Adórnalo con una aceituna verde grande rellena con ají. Sírvelo con maní y almendras saladas. Cuando tu marido se hunda en su silla reclinable favorita, corre en busca del otomano que combina para que pueda descansar sus cansados pies mientras sorbe de tu cóctel bien helado. Sal por la izquierda, bébete un trago rápido y empieza a preparar la cena de tres platos.
Domingo. Un día bien merecido de descanso y relajación. No para ti, tonta, ¡para tu marido! Levántate con el gallo, coge el periódico matutino o una copia de la revista favorita de tu marido, y haz todo lo posible para conseguir la mejor taza de café que tu marido jamás ha probado. Para el desayuno, piensa en huevos revueltos, jamón, panceta, medio pomelo rosado con una cereza encima. Sírveselo en la cama. Enciérrate cansada en el baño y llora en silencio.
¡Sonríe! ¡Eres una ama de casa de 1950! Amas tu vida. Cocinar, limpiar, los niños, todo lo que implica estar atrapada en un matrimonio y estar constantemente a disposición de los deseos de tu esposo. Es como la postal perfecta de una dicha doméstica. ¡Qué suerte la tuya! Nunca te enojes. Nunca te quejes. Guarda todos tus sentimientos de frustración y arrepentimiento encerrados dentro tuyo (luego, te volverás adicta a las píldoras para adelgazar, pero esto no sucederá hasta 1960 cuando Dexedrine llegue al mercado). Colócate una gran sonrisa plástica falsa (sostén un pastel de manzana para mayor efecto). ¡Tatán! ¡Bienvenida a 1950!
Lo que vieron tus amigos
No se encuentran artículos disponibles
No se encuentran slideshows disponibles
No se encuentran videos disponibles
Copyright © 1999-2013 Demand Media, Inc. Acerca de
El uso de este sitio constituye la aceptación de los términos
y política de privacidad de eHow.
Ad Choices
es-US