Cualidades específicas de un buen orador

Escrito por lars tramilton | Traducido por maría j. caballero
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Cualidades específicas de un buen orador
Aprende qué hace que alguien sea un orador eficaz. (Jupiterimages/Goodshoot/Getty Images)

Hablar en público no es un talento natural para todos. Muchas personas encuentran el concepto de hablar en público como algo absolutamente aterrador, y tienen miedo de congelarse y olvidar qué decir o simplemente de decir algo mal. Si puedes beneficiarte de ser un buen orador, ya que es una habilidad necesaria para muchos puestos de trabajo, te puede ser muy útil tomar nota de las cualidades específicas que estos individuos poseen.

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Confianza

Para ser un orador fuerte, es necesario contar con una confianza en sí mismo y autoestima fuertes. Para prosperar como orador, una persona tiene que parecer segura de sí misma y relajada incluso cuando esté nerviosa. Si un orador da la impresión de estar tranquilo y tener autoridad, alienta al público a creer en lo que está diciendo. La confianza también se percibe en el enfoque vocal de una persona. Cuando ésta tiene confianza, habla en un tono controlado, evita las pausas vocalizadas (como "um") y utiliza una proyección vocal suficiente.

Pasión

La pasión es vital para hablar en público de forma eficaz. Para inyectar un discurso con vitalidad y energía, un orador necesita tener verdadera pasión por el tema que está discutiendo. La pasión del orador debe ser tan evidente que anime a todos los que escuchan a hacer lo que puedan para participar u obtener información sobre la causa específica. Si un orador parece aburrido o desinteresado en lo que dice, lo único que logrará es poner a la gente a dormir.

Sinceridad

Para conectarse realmente con una audiencia, un orador eficaz trae un aire auténtico de sinceridad a su discurso. Si un orador parece adulador, entonces todo lo que hará es hacer que los oyentes sientan que están siendo manipulados. Un orador tiene que dejar claro a la audiencia que realmente se preocupa por lo que está diciendo y por cómo les afecta como oyentes.

Humor

Para personalizar un discurso y hacerlo memorable, una inyección rápida de humor puede hacer que éste perdure. Por esto, un buen sentido del humor es fundamental para hablar en público. Si un hablante utiliza ejemplos reales y anécdotas humorísticas para transmitir un mensaje o explicar un concepto en detalle, esto hace que sea mucho más fácil para el público evaluar y recordar. Un buen orador mantiene a la gente en estado de alerta al involucrarlos con ingenio y humor.

Persuasión

Una de las capacidades más importantes que un buen orador puede tener es la persuasión. Un orador debe influir en su público para que vean su versión de la situación. Se trata de expresar ideas con claridad y derribar argumentos para que la gente vea su punto de vista.

Curiosidad

La curiosidad intelectual es también un deber para cualquier buen orador. Un orador público se da cuenta de que cuánto más conocimiento tenga, mejor equipado estará para contestar a fondo y de manera satisfactoria las preguntas de sus oyentes. Esto requiere un proceso de aprendizaje que nunca termina. Para ser un orador, una persona necesita estar constantemente en la búsqueda de nueva información, ya sea a través de clases, talleres o experiencias simples de la vida.

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