Cuidado del árbol Jacarandá

Escrito por jenny harrington Google | Traducido por marcela carniglia
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Cuidado del árbol Jacarandá
Los árboles de jacarandá florecen profusamente. (Jacaranda tree image by Jan Ebling from Fotolia.com)

Los árboles de jacarandá crecen en áreas subtropicales que experimentan inviernos con temperaturas bajas entre 35 a 40 grados Fahrenheit (1,7 a 4,4 ºC). El follaje plumoso como un helecho y los racimos de flores lavanda con forma de campana en primavera hacen del jacarandá un árbol llamativo para el paisaje. Estos árboles solo requieren un mínimo mantenimiento una vez establecidos, ya que prosperan en la mayoría de los suelos y jardines.

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Consideraciones del lugar

Estos árboles crecen y florecen mejor en sitios que reciben plena luz solar durante todo el día. Los lugares sombreados reducen la floración y debilitan su crecimiento. Elige plantarlo en un suelo que drene bien, ya que los suelos de arcilla pesada que no drenan bien pueden causar la putrefacción de las raíces y la muerte del árbol. Los árboles de jacarandá toleran las condiciones de sequía y tierra seca, así que los suelos ligeramente arenosos proveen una buena opción para un lugar de crecimiento. Los suelos margosos contienen compost o materia orgánica que proveen un drenaje óptimo y ayudan a que el árbol permanezca saludable.

Agua

El riego excesivo puede debilitar a los árboles de jacarandá. Las plantas solo requieren riego durante los meses secos del verano. Un riego profundo cada dos o tres semanas que suministre humedad hacia la parte superior a 8 a 12 pulgadas (20,32 a 30,48 cm) del suelo, normalmente proporciona suficiente humedad para que la planta crezca saludable. El jacarandá tiene un sistema de raíces superficial y no aprovecha la humedad almacenada en la tierra más profunda. Una leve cubierta de mantillo previene que el suelo se seque rápidamente, pero evita las capas profundas del mismo, ya que pueden retener demasiada humedad en suelo.

Fertilizante

Los árboles de jacarandá requieren una fertilización mínima, ya que reciben la mayoría de los nutrientes que ya están presentes en el suelo. Los árboles que crecen normalmente en áreas con césped reciben suficientes nutrientes de los tratamientos fertilizantes del césped así que no los requieren si están creciendo bien. El jacarandá plantado en espacios individuales puede beneficiarse con una leve aplicación de fertilizante nitrogenado en primavera. El fertilizante puede quemar la superficie de las raíces. Aplicándolo en el suelo alrededor del árbol, permite que el suelo y el agua diluyan el nitrógeno antes de que llegue a las raíces.

Acostumbramiento

La poda evita que el árbol de jacarandá se divida y se rompa. Los árboles acostumbrados a un solo tronco soportan vientos fuertes y clima adverso mejor que los que crecen en forma natural. Recortar las ramas que se vuelven más largas que la mitad del diámetro del tronco evita roturas, ya que las ramas pesadas y largas pueden causar que el tronco se divida en una rama bifurcada. Las ramas pequeñas que se forman a lo largo del tronco y por debajo de la copa principal requieren ser removidas para que el jacarandá mantenga su forma de árbol.

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