Cómo cultivar la graviola

Escrito por jack rella | Traducido por mila guevarian
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Cómo cultivar la graviola
(Jupiterimages/Photos.com/Getty Images)

La graviola ha sido una de esas plantas que en los últimos tiempos han irrumpido con fuerza en los mercados. Este pequeño árbol de hoja perenne crece en los bosques tropicales de América del Sur. Se ha demostrado que tanto su fruta como el extracto obtenido de otras partes del árbol ayudan significativamente en el proceso de curación de ciertas enfermedades, como cáncer, asma o tumoraciones; además, también ayuda a prevenir los ataques al corazón. Casi todo el mundo se puede beneficiar de las propiedades de esta estupenda planta y, por ese motivo, son muchos los que desean comprarla o incluso cultivarla ellos mismos. Aunque este proceso es mucho más difícil de lo que uno podría pensar y no todo el mundo obtendrá buenos resultados, si prefieres cultivar la graviola en lugar de comprarla, presta atención a los siguientes consejos.

Nivel de dificultad:
Moderado

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Necesitarás

  • Un árbol de graviola
  • Una pala
  • Una lona
  • Mantillo
  • Un cuchillo o unas tijeras
  • Una manguera o una regadera

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Instrucciones

  1. 1

    Comprueba las condiciones climáticas locales. No sólo tendrás que mirar la previsión para el día en el que tengas pensado plantar tu árbol, sino también la de las próximas semanas. Busca las mejores condiciones para hacerlo, para que no tenga que la planta no tenga que luchar contra situaciones adversas, ya sea por culpa del frío o del calor. Ten en cuenta que cualquier temperatura por debajo de los 40 °F (5 °C) podría resultar perjudicial para tu árbol de graviola. Debes considerar también que esta especie se desarrolla en un entorno tropical; así que, si no puedes proporcionarle un ambiente similar, es posible que tu intento de tener tu propio árbol de graviola haya fracasado incluso antes de empezar.

  2. 2

    Ponte en contacto con las empresas de servicios públicos de tu localidad con el fin de asegurarte de que en el lugar que has elegido para plantar el árbol no va a haber ningún cable o tubería subterránea. Hacer esto es primordial, ya que podrías ocasionar alguna avería grave con tu pala, cuya reparación te costaría un montón de dinero y tiempo, además de un gran dolor de cabeza.

  3. 3

    Cava un hoyo donde quieras poner tu árbol. Hazlo de un diámetro que sea de 2 a 3 veces más grande que el del cepellón y calcula lo mismo en cuanto a la profundidad. Hacerlo así de amplio facilitará el crecimiento de las raíces, ya que el terreno no estará tan compacto desde el primer momento. Coloca la tierra que vayas sacando con la pala sobre una lona; de esa forma la limpieza te resultará mucho más fácil.

  4. 4

    Sitúa el árbol en el centro del hoyo. A continuación, echa una tercera parte de la tierra y apisónala con el pie.

  5. 5

    Riega el árbol. Cuida de no hacerlo en exceso, pero asegúrate de que la tierra está húmeda pasados unos momentos. Rellena el hoyo con el resto de la tierra y riega de nuevo.

  6. 6

    Utiliza la tierra restante para hacer un caballón de unas 2 a 3 pulgadas (5 a 7,5 cm) de alto alrededor del árbol; de esa forma retendrá más agua. También puedes poner una capa de mantillo sobre la parte superior para causar el mismo efecto.

Consejos y advertencias

  • A la graviola también se la conoce en Estados Unidos como "soursop". Revisa bien el árbol que desees adquirir para cerciorarte de que esté sano. Por supuesto, es posible que haya sufrido algún daño en el transporte, pero estos árboles son difíciles de conseguir y pueden ser muy caros, así que asegúrate de que te están dando un buen ejemplar.

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