Una fistula es un conducto conector anormal creado entre dos cavidades del cuerpo por la ruptura de un absceso. Las fistulas aparecen con frecuencia en personas con enfermedad de Crohn o con colitis ulcerosa y se forman en general alrededor de los genitales y el ano. Sin embargo, aunque son incómodas y difíciles de diagnosticar por uno mismo, pueden tratarse con métodos no invasivos. De hecho, en estos casos la cirugía es a menudo la última opción.
- Nivel de dificultad:
- Moderada
Instrucciones
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1
Obtén el diagnóstico de tu fistula. Los síntomas que provocan incluyen dolor, drenaje de pus y mal olor. Si estás experimentando estas molestias, consulta a tu médico de inmediato. Las pruebas diagnósticas para una fistula son sólo moderadamente invasivas y pueden incluir tanto un enema de bario, como una sigmoidoscopía, una colonoscopía o un fistulograma.
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2
Tratamiento médico. Una vez diagnosticadas, muchas fistulas pueden curarse usando medicamentos que eliminen el absceso. Estos pueden incluir el antibiótico llamado Flagyl, el inmunosupresor 6-MP o la droga Remicade. El tipo de medicación que recibas dependerá en gran medida de la causa subyacente de tu fistula.
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3
Dieta enteral. Si tu fistula produjo una perforación de la cavidad anal, el tratamiento puede incluir una dieta enteral. Esta es una dieta líquida fortificada con las vitaminas y los nutrientes necesarios. Evitando los alimentos sólidos, reduces la cantidad de materia fecal compacta que atraviesa el colon y estimulas la curación de la fistula.
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4
Cirugía. Cuando las fistulas no responden a la medicación o a la dieta enteral, puede ser necesaria una cirugía. El tipo de intervención dependerá de la ubicación de la fistula y puede incluir la eliminación de la misma así como de la porción infectada del órgano o bien una derivación de la materia fecal a través de una ileostomía.
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