Cómo curar las parrillas de hierro fundido correctamente

Escrito por katrine raymond | Traducido por ehow contributor
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Cómo curar las parrillas de hierro fundido correctamente
(Barbecue image by Paty Cullen Wingrove from Fotolia.com)

A pesar de que requieren más cuidado que las parrillas de acero o porcelana, las de hierro fundido son muy usadas por su acreditada capacidad abrasadora y su resistencia. El hierro fundido es una superficie de cocción porosa, no tóxica y antiadherente que contribuye a la ingesta de hierro que necesita tu dieta. Si la curas correctamente antes de usarla por primera vez y la mantienes regularmente, podrás disfrutar de cocinar en ella por muchos años. Antes de la curación, lávala con agua caliente y detergente y sécala bien. Esto asegurará que el recubrimiento de cera que la protege desaparezca por completo.

Nivel de dificultad:
Fácil

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Necesitarás

  • Una barbacoa
  • Aceite vegetal o manteca de cerdo
  • Toallas de papel

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Instrucciones

  1. 1

    Cubre toda la superficie de la parrilla con una capa delgada y uniforme de manteca de cerdo o vegetal.

  2. 2

    Precalienta tu barbacoa a temperatura alta con la tapa abierta.

  3. 3

    Cierra la tapa y baja el fuego a medio cuando la barbacoa alcance una temperatura alta.

  4. 4

    Deja la barbacoa encendida durante treinta minutos para permitir que el aceite penetre en la parrilla de hierro. Después de media hora, apágala y déjala enfriar lentamente.

  5. 5

    Retira la parrilla de la barbacoa cuando esté fría al tocarla. Utiliza agua (pero sin jabón) para retirar el aceite quemado.

  6. 6

    Vuelve a cubrir ligeramente la parrilla con aceite vegetal en una toalla de papel.

Consejos y advertencias

  • Después del proceso inicial de curación, recuerda que debes mantener tu parrilla. Límpiala con un cepillo para barbacoa y agua caliente, si es necesario (sin jabón). Vuelve a cubrirla con una capa ligera de aceite vegetal después de cada uso. Esto la mantendrá resistente y no se oxidará.
  • Si lo haces en invierno, puedes curar tu parrilla dentro de tu casa utilizando un horno precalentado a 300 grados F (148,88º C). Asegúrate de colocar papel de aluminio debajo de una fuente para hornear para evitar que cualquier exceso de aceite se derrame en tu horno. Es posible que desees encender el extractor o abrir las ventanas, ya que puede emanar un olor fuerte.
  • Asegúrate de no usar demasiado aceite o manteca de cerdo cuando recubres tu parrilla. Demasiado aceite puede producir llamas grandes en la barbacoa y puede quemar el aceite en la parrilla.

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