Cómo darle una lección a tu enemigo

Escrito por jeffrey norman | Traducido por carolina dellagiovanna
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Cómo darle una lección a tu enemigo
Puedes usar la amabilidad o la frialdad para dar una lección a tu enemigo. (Jupiterimages/Goodshoot/Getty Images)

Casi todo el mundo encuentra un enemigo en algún punto de la vida. Tus inseguridades y el deseo apasionado de alcanzar tus metas pueden preparar el terreno para que aparezca un contrincante. Las rivalidades pueden generar experiencias de aprendizaje inolvidables y, a fin de cuentas, resultar positivas. Sin embargo, a veces tu adversario no comprende cuando ya es suficiente. Cuando un conflicto crece excesivamente o irracionalmente, puede ser hora de enseñar al villano qué es qué. Algunos métodos para hacerlo pueden ser corteses, otros peliagudos.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

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Instrucciones

  1. 1

    Mátalo con gentileza. Muéstrale ejemplos de tu decencia y respeto hacia su valor como enemigo. No temas mostrar una sonrisa ocasional, o incluso ofrecerle un regalo. Si realmente es tu enemigo, reconocerá su maldad; tu benevolencia pública le resultará como un contrapié, quizás incluso le haga sentir culpable y contrariado.

  2. 2

    Dale una dosis de su propia medicina. Devuelve a tu adversario el lamentable comportamiento que ofrece hacia ti. Si publicó una carta fea sobre ti, escribe una aún más maliciosa y distribúyela ampliamente. El hacerle experimentar los efectos de su propia horrible conducta puede ser un truco para evitar que trate a los demás de forma hostil.

  3. 3

    Pon la otra mejilla. Esta táctica fue originalmente concebida por Jesucristo y expuesta en su sermón en el monte. También describe un componente fundamental de la preferencia de Martin Luther King Jr. por la protesta no violenta. Elegir aceptar los tratos malvados de tu enemigo sin buscar venganza puede mostrar una fortaleza de carácter que los demás admirarán. Puedes ser elogiado por tu decisión de ser superior a la malevolencia de tu adversario. Finalmente, es posible que la opinión pública te favorezca y condene a tu oponente, convirtiéndote en el ganador.

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    Dale la espalda. La idea de dar la espalda, o "dar el hombro", se remonta a principios del siglo XVIII, en Inglaterra, y describía el momento en que los visitantes se percataban de su estatus cuando comían "hombro frío de carnero" como cena. Ignora a tu oponente por completo. Considéralo como persona no grata y no le des importancia. Mantén tu decisión firme y no cedas si decide hacerse el bueno o disculparse. Tu decisión de bloquearlo de tu mundo puede acelerar el proceso de que reconozca que te ha hecho mal.

  5. 5

    Supéralo. Determina vencerlo en su propio juego. Si es muy adepto de manipular a otros, usa evidencia de sus hábitos malvados para volver a sus amigos y conocidos en su contra. Digamos que ha ganado mejor puntaje que tu en un examen y te lo ha echado en cara. Reúne tus ambiciones y prepárate para el siguiente examen con el doble de esfuerzo; pide a tu profesor o tutor que te ayude con ello. Cuando hayas logrado una calificación mejor que él, anúncialo al mundo. Con suerte, reconocerá tu poder y se rendirá a tu supremacía.

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