Deficiencia de vitamina D con depresión y ansiedad

Escrito por august mclaughlin | Traducido por karina depaoli
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Deficiencia de vitamina D con depresión y ansiedad
La deficiencia de vitamina D, ansiedad y depresión pueden ir de la mano. (sad woman image by Mat Hayward from Fotolia.com)

La vitamina D es un nutriente soluble en grasa que contribuye a la salud osea, la función inmune y el bienestar muscular. La mayoría de los adultos necesita aproximadamente 600 unidades internaciones, o UI, de vitamina D diaria, según el Departamento de Suplementos Dietéticos. En algunos casos, la deficiencia de vitamina D está relacionada con ansiedad y/o depresión, enfermedades en las que el temor intenso, tristeza y síntomas relacionados restan valor significativamente a tu vida. Una dieta saludable y buscar tratamiento para enfermedades psicológicas puede ayudar a prevenir la deficiencia de vitamina D y promover tu bienestar emocional y físico.

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Síntomas

Los síntomas de depresión a menudo incluyen tristeza, soledad, temor, dificultades para dormir, cambios de apetito y/o peso, dolores corporales, y pérdida del deseo de participar en actividades en las que habitualmente has encontrado placer. La ansiedad puede causar síntomas similares, aunque su característica principal es la preocupación intensa. La ansiedad puede también causar un incremento en el ritmo cardíaco y sudor, particularmente si experimentas episodios de síntomas pronunciados conocidos como ataques de pánico. Los desordenes de ansiedad y depresión, a menudo suceden juntos, según el Instituto Nacional de Salud Mental. La deficiencia de vitamina D puede causar ánimo decaído y debilidad muscular, síntomas que pueden también ser producto de depresión y ansiedad. Dado que la vitamina D ayuda a regular tu presión sanguínea, consumir demasiado poco de la misma puede incrementar tu riesgo de presión alta, una afección también asociada con la ansiedad.

Relaciones

No está comprobado que la deficiencia en vitamina D cause desórdenes psicológicos como depresión o ansiedad. No obstante, la ingesta insuficiente del nutriente puede disparar síntomas emocionales o empeorarlos. Puede haber una correlación entre la deficiencia de la vitamina D y los síntomas de depresión asociados con otras enfermedades, según investigación publicada en "Reumatología clínica" en 2007. Se analizaron cuestionarios completados por pacientes con fibromialgia, 13,3 por ciento de ellos mostró niveles deficientes de vitamina D y 56 por ciento de ellos mostró niveles insuficientes. Investigadores encontraron que la depresión era más común entre participantes con niveles bajos de vitamina D que entre aquellos pacientes con niveles normales. La deficiencia de vitamina D puede también aumentar la depresión y ansiedad asociadas con el síndrome premenstrual, tiroides, anorexia, bulimia y obesidad. La depresión y la ansiedad pueden también contribuir a la deficiencia de la vitamina D si tu enfermedad dificulta tu apetito, hábitos alimenticios y/o peso.

Complicaciones

Si se deja sin tratamiento, la deficiencia de vitamina D, ansiedad y depresión pueden llevar a complicaciones potencialmente serias. La deficiencia de vitamina D sola está asociada con raquitismo, una enfermedad en la que el tejido de tus huesos falla en mineralizar de forma apropiada, dando como consecuencia huesos ablandados y deformidades en el esqueleto, según el Departamento de Suplementos Dietéticos. Dado que la vitamina D ayuda a que tu cuerpo absorba calcio, una deficiencia también aumenta tu riesgo de osteoporosis y fracturas de huesos. La ansiedad incrementa tu riesgo de enfermedades cardiovasculares, como presión alta, apoplejía e infarto. La depresión puede conducir a problemas de peso, pensamientos y comportamientos suicidas, y relaciones interpersonales dañadas. Debido a que las enfermedades físicas, como raquitismo y osteoporosis pueden causar estrés emocional y ánimo depresivo, y debido a que una dieta saludable promueve bienestar emocional y puede mejorar tratamientos convencionales para ansiedad y depresión, es importante tratar estas tres afecciones.

Prevención/Solución

El tratamiento para la ansiedad y depresión comúnmente involucra psicoterapia, medicación y/o tratamientos alternativos, como ejercicios de respiración y masajes. El Centro Médico de la Universidad de Maryland recomienda una dieta balanceada, basada en alimentos saludables y mantener un equilibrio apropiado de azúcar en sangre como un paso importante en el estilo de vida para aquellos que sufren ansiedad. Prácticas saludables similares pueden mejorar los síntomas de depresión. Para asegurar que tus necesidades de vitamina D estén cubiertas, incorpora alimentos ricos en ella, como atún, salmón, caballa, y productos lácteos fortificados, y jugo de naranja, en tus comidas y bocadillos regularmente. Pasar tiempo modesto en el sol puede también ayudar, dado que los rayos UV ayudan a que tu cuerpo sintetice la vitamina D. Esto es particularmente importante si luchas con desorden depresivo estacional, un tipo de depresión que alcanza su pico durante meses oscuros y fríos. Si tienes dificultad comiendo una dieta saludable y/o no pasas tiempo expuesto a la luz natural, habla sobre la necesidad potencial de suplementos o terapia de luz con tu médico o terapeuta.

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