Definición de valores profesionales

Escrito por jane smith | Traducido por morena parras
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Definición de valores profesionales
Los valores profesionales son los valores que guían tus acciones y decisiones. (dictionary definition - business image by Chad McDermott from Fotolia.com)

De acuerdo a Chrissy Scivicque, gerente senior de contenidos en Office Arrow "Los valores profesionales son los principios que guían tus decisiones y acciones en tu carrera". Aunque en algunas profesiones muchos valores son considerados más importantes que otros, existen ciertos valores universales que deben ser y usualmente son practicados en todas las profesiones. Estos valores universales son: "primero, no dañes; mantenlo simple, honestidad es la mejor política, todos estamos juntos en esto y mantente balanceado"; aunque estos valores parecen ser intuitivos, no adherirse a estos cinco principios es la raíz de mucho del daño social y económico que trajo a la economía mundial casi a su fin en el año 2008.

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Primero, no hagas daño

Este principio básico de la profesión médica fue originalmente expresado por Hipócrates en "Epidemias". Piensa cuidadosamente antes de tomar alguna acción. Investiga si pueden existir efectos negativos. De ser así, determina si los efectos negativos de no tomar ninguna acción son mayores que los efectos de la acción que estás tomando. Si son iguales, o si hacer nada tendrá menos efectos negativos, no tomes ninguna acción.

Las personas que no usan esta máxima como un principio rector suelen ser muy bien intencionadas. Su perspectiva se basa en el riesgo aceptable y no en no hacer daño. Ellos tiran los dados y esperan lo mejor, algunas veces al frente de la lógica clara. Un buen ejemplo de esto es la crisis hipotecaria. Las empresas hicieron préstamos basados ​​en una suposición errónea de que los valores de las casas seguirían subiendo indefinidamente y que la gente pagaría sus préstamos antes de que ocurriera cualquier retroceso en esta tendencia. En sí mismo, esto no habría causado tanta devastación económica, pero un segundo valor profesional también se pasó por alto: mantenlo simple.

Mantenlo simple

La transparencia y la apertura son vitales en cada profesión. Esto significa mantener las cosas simples. Si tú, como parte de una profesión no entiendes los procesos que dictan las acciones que tomas, éstos deben de ser simplificados o las acciones no deben de ser tomadas. Si existe una duplicación de esfuerzos, examina cómo se pueden combinar los esfuerzos.

Provee una explicación clara de las decisiones y acciones. Describe lo que se está haciendo y porqué necesita ser hecho. Detalla los beneficios de una acción específica y para quienes serán dichos beneficios. Discute en detalle el daño potencial que se puede dar, los efectos de ese daño y cómo los beneficios de la acción superan cualquier daño potencial. Estas explicaciones deben ser escritas en lenguaje claro y ser entendidas por cualquier ciudadano promedio.

Las compañías que no mantienen las cosas simples a menudo lo hacen intencionalmente. Algunas empresas mantienen su operación interna tan complicada como sea posible para ocultar motivos oscuros, lograr objetivos corporativos que están en conflicto con el bienestar de la sociedad como tal y para ampliar o mantener su cuota de mercado. Dado que la verdad finalmente saldrá a la luz, estas compañías estarían mejor si fueran abiertas y honestas.

Honestidad es la mejor política

Si le dices a los clientes que tu producto les va a resolver todos sus problemas, claramente estás mintiendo. Ninguna cosa es la solución para todo. Sin embargo, si le dices a tus clientes que usar tu producto mejorará sus vidas, es mucho más difícil estar seguro que estás diciendo la verdad. Si no dices nada en absoluto, pero incluyes sustancias en tu producto para hacer que sea más fácil o más barato de producir, almacenar y transportar, no estás mintiendo abiertamente, pero podrías estar mintiendo por omisión.

En nuestros días, los productos que se crean como subproductos de residuos de determinados procesos de fabricación son rutinariamente añadidos a los alimentos, agua, medicamentos y productos de higiene personal. Subproductos de la carne y sus menudencias se muelen, secan y se utilizan en alimentos para mascotas o se convierte en fertilizantes. Las ciudades alrededor del mundo agregan fluoruro a su agua. Las compañías de tabaco añaden más de 400 sustancias a cada cigarrillo que producen, muchos de los cuales son carcinógenos muy conocidos. Otras empresas en el mejor de los casos compran resultados favorables de pruebas para productos cuya calidad es cuestionable y lo peor es que ponen las ganancias antes de los principios.

No permitas que tu mercadeo se convierta en una mentira institucional. Si tu producto tiene efectos negativos, tu empresa debe tomar las acciones necesarias para arreglarlos o eliminarlos. Participa en modelos de negocio sostenibles y equilibra las ganancias con la gestión responsable de los recursos. En lugar de comprar pruebas de resultados favorables, revisa tu proceso de producción para descubrir la raíz del problema. Por encima de todo, no lances productos al mercado que sabes o tienes sospecha de que son dañinos.

Todos estamos juntos

El estado de la economía mundial después de la recesión del 2008 es un perfecto ejemplo de cómo todo está interconectado. No existe una industria en cualquier parte del mundo que no dependa de alguna otra industria para proporcionar materias primas y materiales para fabricación, fuentes de mano de obra, de gestión y de supervisión. Los disturbios de un país conducen a una caída en el turismo; lo cual, a su vez, provocan aún más malestar debido a un aplanamiento adicional de una economía ya amenazada.

Los esfuerzos para reducir la pobreza, las enfermedades y la desnutrición son en vano si no se incluyen esfuerzos para proporcionar un medio confiable de ganarse la vida. Las empresas que realizan operaciones en el extranjero deben invertir en la calidad de vida local. Tu empresa debe ser capaz de responder la pregunta: "¿Cómo hacemos del mundo un lugar mejor?". Si no, es posible que eventualmente no haya mundo.

Balance

Equilibra el trabajo y el hogar. Date tiempo para recargar. Tómate el tiempo para disfrutar de los frutos de tu trabajo, no en una ráfaga de fin de semana de frenética actividad, sino que en un estilo de vida de momentos diarios de reflexión, sesiones cortas de actividad física y reuniones presenciales con colegas, amigos, vecinos y familia. Libérate de la tendencia consumista. Simplifica tu vida y reestructura tus deseos.

Piensa porqué trabajas. Puede que respondas: "Tengo cuentas qué pagar". Si bien esto es cierto, examina por qué tienes esas cuentas. Estamos condicionados a creer que debemos vivir en una casa con más espacio que la típica para las necesidades de una familia de cuatro miembros. Nuestras casas no son hogares si solamente sirven como unidades de almacenamiento para los diferentes símbolos de estatus que hemos sido condicionados a creer que son necesarios; incluyendo televisores de pantalla grande, el último equipo electrónico o la información actualizada de las modas y accesorios.

Dirige de nuevo tu ingreso a las cosas que te ayudan a avanzar o mejorar tu vida y salud, en lugar de dirigirlo a las que te anestesian o te animan a aceptar una vida de lucha constante sólo para tener otra cosa más que almacenar. Invierte en tu comunidad, no sólo con tu dinero, sino que con tu tiempo y presencia.

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