Cómo dejar de ser demasiado amable

Escrito por rosenya faith Google | Traducido por daniel cardona
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Cómo dejar de ser demasiado amable
No debes verte forzado a soportar demasiadas cosas debido a que no puedes decir que no. (Comstock/Comstock/Getty Images)

Si tienes miedo de lastimar a alguien o simplemente no tienes el coraje de defenderte, a veces ser demasiado amable puede ser destructivo. Las personas que son demasiado buenas a menudo son abusadas por los extraños, por sus amigos, sus familiares y su pareja. Si bien puede ser difícil dejar de permitir que la gente se aproveche de ti, esto no es imposible cuando tomas la decisión de cambiar tu actitud y sigues algunos pasos para convertirte en una persona más fuerte.

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Ve a la raíz del problema

Antes de realizar cualquier cambio en tu interior, tienes que pensar acerca de por qué cedes fácilmente y por qué eres demasiado amable con la gente. Hay una serie de razones por las que las personas terminan dejando que otros se aprovechen de ellos. Sin embargo, en el caso de muchas personas el ser demasiado amables ocurre por querer complacer a los demás. Cuando te das cuenta de que eres demasiado amable, es necesario tomar medidas para averiguar por qué actúas de esa forma. Por ejemplo, si tienes miedo de ser desagradable para la gente por defender tus convicciones, tu comportamiento podría ser el resultado de no tener la suficiente confianza en ti mismo y en la persona que eres.

Avanza con pasos pequeños

Una vez que hayas comenzado a comprender tu comportamiento, es necesario comenzar a tomar pequeños pasos para cambiarlo. Trabajar en ti mismo en un esfuerzo por llegar a ser quien quieres ser no ocurre de inmediato. Ponte objetivos semanales o pequeñas metas diarias que puedas lograr. Por ejemplo, si tienes un familiar o amigo que te pide con frecuencia que cuides de sus hijos y siempre te cuesta trabajo decir "no", ponte la meta de decirle de manera cortés "no" la próxima vez que te lo pida, o dile que quieres que te pague por tu tiempo.

Mantente firme

No tienes que ser grosero o rudo cuando te mantienes firme en una situación. Siempre hay un equilibrio entre ser demasiado amable y ser grosero. A medida que comiences a ser más asertivo, debes intentar encontrar el equilibrio. Si alguien sigue tratando de convencerte de hacer algo que no quieres hacer, recuerda que debes permanecer firme en tu decisión y no ceder. A veces, mantenerte firme significa cambiar el tema o alejarte de la conversación. No le debes tu tiempo a nadie, por lo que no pueden presionarte para que hagas cosas en las que no estés interesado.

Deja de lado la culpa

Puede que te sientas culpable después de decirle "no" a un amigo o miembro de tu familia. Sin embargo, tienes que aprender a aceptar que la gente no te odiará si permaneces firme. También debes aprender a no sentirte culpable cuando no le des a alguien lo que quiere. En lugar de dejar que la culpa te haga sentir mal, deja de pensar en lo que la persona piensa de ti y de tu decisión. En su lugar, ve a hacer las cosas que tienes o que quieres hacer y deja de preocuparte por los demás. Al comenzar a ser más asertivo, será menos probable que la gente te pida cosas irrazonables y los sentimientos de culpa se desvanecerán.

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