Salud

Dieta equilibrada para la cirrosis hepática

Escrito por kelli cooper | Traducido por paula santa cruz
Dieta equilibrada para la cirrosis hepática

Las investigaciones indican que consumir proteínas vegetales, como los frijoles o judías, puede reducir las complicaciones de la cirrosis.

kidney beans image by cherie from Fotolia.com

La cirrosis hepática se caracteriza por una cicatrización grave que impide que el hígado funcione normalmente. Puede ser el resultado de varias causas, siendo las más comunes en Estados Unidos el abuso de alcohol y la hepatitis C, según informa el National Digestive Diseases Information Clearinghouse. El funcionamiento defectuoso del hígado y las consecuentes complicaciones exigen modificaciones en la dieta para manejar estos problemas. Ten cuidado con cualquier terapia nutricional alternativa que exija medidas drásticas en la dieta, particularmente aquellas que incluyen grandes cantidades de hierbas, que como algunas drogas, también pueden ocasionar daño hepático.

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Trabajar con un dietista registrado

Muchas personas que sufren de cirrosis padecen algún grado de malnutrición debido a factores como la falta de apetito, la reducción de la capacidad del hígado de asimilar los nutrientes y las dietas mal planeadas. Debes trabajar con un dietista registrado que tenga experiencia en pacientes con cirrosis y que pueda ayudarte a planear una dieta nutricionalmente sana que tenga en cuenta las restricciones alimentarias basadas en la etapa de tu enfermedad y las complicaciones que estés presentando personalmente, así como también tus preferencias de alimentos. Esto te asegurará obtener las calorías y los nutrientes que necesitas. Si bien la buena nutrición es importante para cualquiera, se vuelve primordial cuando se sufren enfermedades crónicas.

Consideraciones sobre las proteínas

Tu cuerpo requiere proteínas para una variedad de propósitos inlcuyendo el desarrollo de la masa muscular. Si tienes cirrosis, necesitas proteías de alta calidad para tener una salud óptima. Cuando las proteínas se degradan, sin embargo, crean subproductos tóxicos como el amoníaco y otras sustancias que un hígado sano podría filtrar normalmente. Si tienes cirrosis y tu hígado no puede realizar este trabajo, estas sustancias pueden acumularse en el torrente sanguíneo y viajar hacia el cerebro, produciendo confusión y pérdida de la memoria. No hay una cantidad fija de proteínas que sirva a todos los pacientes con cirrosis y tus necesidades individuales variarán de acuerdo a varios factores; tu médico y tu dietista pueden brindarte una guía en esta materia. El Dr. Arthur Schoendstadt, que escribe para Emed TV, dice que ciertas investigaciones han mostrado que los pacientes con cirrosis parecen sufrir menos complicaciones cuando consumen más cantidad de proteínas vegetales, como el tofu y los frijoles, o judías, y proteínas animales no derivadas de la carne, como los huevos y los lácteos.

Ingesta de sodio

La cirrosis puede causar una patología llamada ascites, que se produce por la acumulación de líquido en el abdomen. Consumir demasiado sodio producirá ascites ya que estimula la retención de líquido en el cuerpo. Si sufres esta complicación, deberás limitar tu ingesta de sodio a aproximadamente 2.000 mg diarios, según la American Dietetic Association (ADA). Leer las etiquetas de los alimentos es de máxima importancia ya que la mayoría de la sal de tu dieta proviene de alimentos preparados comercialmente como la sopa enlatada y las cenas congeladas. La ADA recomienda elegir alimentos que tengan menos de 300 mg de sodio por porción. La mejor decisión para limitar la ingesta de sodio consiste en consumir la mayor cantidad de alimentos frescos posibles, ya que estos a menudo contienen pequeñas cantidades de sal, y no tendrás que preocuparte por controlar obsesivamente cada miligramo.

Control de la glucemia

Según el British Liver Trust, una organización sin fines de lucro que brinda información e investiga sobre las enfermedades hepáticas, algunas personas con cirrosis pueden sufrir de alta concentración de azúcar en la sangre. Si tienes este problema, debes seleccionar carbohidratos saludables como los cereales integrales, frutas y verduras y abandonar los carbohidratos refinados como el pan blanco y las galletas azucaradas, los pasteles y los dulces.

Reducción del riesgo de infección

El deterioro del funcionamiento hepático puede aumentar la susceptibilidad a la infección, lo que significa que debes evitar las comidas que tengan más posibilidades de contener bacterias dañinas y otros microbios. No consumas lácteos crudos o sin pasteurizar, carnes crudas o mal cocidas, ni huevos, pescado, tofu o brotes crudos. Lava todas las frutas y verduras antes de consumirlas.

Consejos de alimentación

Consumir cantidades más pequeñas a lo largo del día en lugar de tratar de esforzarte por hacer tres comidas grandes puede ayudarte a cubrir los requerimientos calóricos diarios. Cuando sientes que no puedes comer mucho, opta por alimentos ricos en calorías como lácteos enteros para maximizar la ingesta de calorías. Beber suplementos nutricionales también puede ayudarte a alcanzar tus requerimientos nutricionales.

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