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Introducción
Atkins, South Beach, The Zone. Sin importar el nombre, hay algunas dietas que todo el mundo conoce y reconoce. Algunos las aman, otros las odian, pero la mayoría tiene un plan probado exitoso que no amenaza la salud (incluso si no estás de acuerdo con la estrategia). Una dieta real es aquella sostenible y fácil de mantener dentro de las preferencias acordes a tu estilo de vida. Y están las otras dietas. Son llamadas dietas relámpago o soluciones rápidas, pero son lo último que necesita tu cuerpo. Aquí hay 11 de las peores dietas jamás creadas y sus desmesuradas propuestas para ayudarte a perder peso.
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La dieta de la solitaria
Es seguro que esto es real -y muy alarmante. En los primeros años del siglo XX, las lombrices solitarias o cestodas fueron promocionadas como una dieta solución para las personas que luchaban para perder peso. La dieta se explica por sí sola: te comes una lombriz (o una píldora que ayuda a que una lombriz se desarrolle en tu cuerpo) y ésta te ayuda a disminuir tu apetito, lo que te permite bajar de peso. Cuando alcanzas el peso deseado, tomas una medicina para matar la lombriz. Eso no es una dieta, es una enfermedad. Gracias a Dios que esta propuesta- y las píldoras que ayudaban a crecer solitarias en tu cuerpo- fue prohibida por la FDA (Food and Drug Administration: Agencia de Drogas y Alimentos del gobierno de los Estados Unidos), aunque algunas personas aún ingieren lombrices como una rápida y peligrosa manera de perder peso.
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Dieta de la sopa
Esta propuesta tiene muchas variantes, las más populares son la sopa de col o de pollo. La premisa general es: desayuna y luego pasa el resto del día tomando sopa. ¿No es simple? Claro que si. ¿Es saludable? No mucho. Cualquier buena dieta requiere que ingieras alimentos que te provean los nutrientes que tu cuerpo necesita para un óptimo funcionamiento. Esto es sólo restricción de calorías. Puede ser que pierdas peso, pero también dañarás tu cuerpo en el proceso, y la probabilidad de recobrar el peso es altísima.
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Dieta del jugo de pomelo
Podrías sorprenderte al saber que esta dieta se remonta a la década de 1930. Y por una buena razón: la dieta recomienda que comas tus comidas favoritas, sin limitar la cantidad de mantequilla, grasas o frituras. ¿Quién no querría perder peso con este plan de comidas? El plan insiste en que debes comer las comidas que quieras, enfatizando el consumo de proteínas y grasas y limitando los hidratos de carbono, y consumir 2 litros de jugo de pomelo por día. Se supone que el jugo combinado con las proteínas acelera la capacidad para quemar grasas. Lamentablemente, la ciencia pone reparos en esta teoría y no hay investigaciones que prueben la audaz afirmación de esta milagrosa propuesta.
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Dieta de la comida para bebés
Hay dietas famosas y "dietas famosas". La dieta de la comida para bebés fue creada por la popular entrenadora Tracey Anderson, que ha entrenado a estrellas como Gwyneth Paltrow, Kate Hudson y Jake Gyllenhaal. Pero también es reconocida por crear esta dieta, que hace énfasis en consumir 14 tarros de comida para bebé por día, y luego disfrutar de una cena "real" (si lo deseas). Considerando que la comida para bebés es muy baja en calorías, es fácil ver cómo cualquiera perdería peso siguiendo este plan. Pero la dieta también ha sido criticada por la falta de nutrientes para adultos, y el potencial aumento de las probabilidades de atracones.
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Dieta HCG
Seguramente sabrás que las hormonas pueden impactar en tu capacidad para ganar y perder peso, pero esta dieta lleva la terapia de hormonas a un nuevo nivel. En la dieta HCG, te inyectas, ingieres o friccionas tu cuerpo con una crema para absorber la hormona HCG, que deriva de la placenta humana. La idea es que la hormona desarrolla tus células grasas y permite que quemes grasas en las zonas donde te molesta. El problema: que no hay pruebas concretas de su efectividad. La dieta ha mostrado disminuciones de peso, pero probablemente porque requiere la ingestión de sólo 800 calorías por día. Más aún, ha sido vinculada con una variedad de problemas de salud, incluyendo el síndrome de hiperestimulación ovárica, un desorden con riesgo para la vida.
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Dieta de las galletas
Seremos honestos. Cualquier dieta debería permitir que te des un gusto. Pero ¿una dieta que gira en torno a dulces? Esto es otra historia. La dieta de las galletas se basa en una premisa básica y aparentemente apetitosa: comer 6 galletas por día, y terminar con una cena. ¿La trampa? Las galletas no son exactamente las que hace tu madre, ya que contienen proteínas de carne (sí, proteínas de carne). Esta dieta funciona para algunos, pero sólo porque consumes de 800 a 1000 calorías al día. Pero no es un plan sostenible. Las galletas no tienen buen sabor y lo más probable es que te provoquen ansias de comida real en cuestión de segundos.
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La dieta Prolinn
Mucha gente recuerda a la década de 1970 como una etapa de experimentación, y esta reputación se sostiene en el campo de la nutrición. La dieta Prolinn fue creada por Roger Linn, un médico que aseguraba tener la solución para perder peso. Esta dieta consistía en no comer nada, lo que ya sería problemático en sí mismo (y no realmente una dieta). Pero él agregaba una vuelta especial: una bebida de 400 calorías a la que llamaba "Prolinn". La poción mágica consistía en subproductos de matadero, como cuernos, pezuñas y tendones. La dieta guardó correlación con ataques cardíacos y una gran variedad de problemas de salud.
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Dieta del "come lo que quieras"
¿Alguna vez leíste un libro y te preguntaste acerca de la veracidad del contenido? Eso es lo que a mucha gente le sucedió luego de leer "Las calorías no cuentan", del Doctor Herman Taller. A primera vista, esta dieta parecía ser muy similar a la "Paleo dieta", con una propuesta que consistía en comer comidas repletas de grasas y proteínas y evitar todos los hidratos de carbono. Pero tenía una pequeña salvedad. También tenías que comer todas tus comidas con una píldora de aceite vegetal, la cual se suponía que promovía la pérdida de grasas. La píldora no hacía lo que prometía, y el médico fue condenado por fraude por correo electrónico y conspiración vinculados a su producto.
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La dieta Kimkins
Cuando una revista llama a una dieta "mejor que el bypass gástrico" la gente tiende a prestar atención. Eso fue exactamente lo que sucedió cuando Women's World (El mundo de la mujer) lanzó esta frase sobre la dieta Kimkins, otra propuesta de bajas calorías que supuestamente conducía a una pérdida de peso segura. Esta dieta no difería de muchas otras en esta lista: consumir sólo 800 calorías al día y tomar laxantes. Hubo testimonios de su efectividad, que resultaron ser falsos. La creadora, Heidi Diaz, resultó ser un fraude, y fue perseguida por la ley luego de que la dieta fuera vinculada con diversos problemas de salud. Una advertencia de la FDA frustró su popularidad, pero no antes de que la "dieta" hiciera millones de dólares.
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Dieta del parche en la lengua
Cualquier dieta que haga que el acto de comer sea incómodo, probablemente no es la propuesta correcta para ti. ¿Y el dolor físico? Esto lleva la situación a otro nivel. La dieta del parche en la lengua propone implantar, mediante cirugía, un dispositivo que hace que comer sea incómodo. Aunque esto pueda sonar un tanto arcaico, en realidad es un nuevo procedimiento desarrollado por cirujanos plásticos. El proceso hace literalmente que comer sea insoportable, lo que limita a la mayoría de la gente a una dieta líquida baja en calorías. Se pierde peso, pero frustra el verdadero propósito de la comida, que es nutrir tu cuerpo y ser disfrutada. La comida debería ser disfrutada, sólo necesitas aprender cómo controlar las calorías, no hacer que duelan.
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La dieta de los postres en el desayuno
Este es un típico ejemplo de una plan de dieta que distorsiona a la ciencia. Cuando los investigadores descubrieron que las personas que comían postres perdían más peso que aquellas que no lo hacían, se abrió una puerta peligrosa para la ocasión: los postres en el desayuno. Si comer postres está bien y el desayuno es promocionado como "la comida más importante del día", ¿por qué no comer rosquillas, galletas y pasteles para comenzar el día? Aquí está el porqué: todos esos dulces cuentan lo mismo, tanto si los comes en la mañana o en la noche, en especial si los consumes en grandes cantidades. Los postres no son el demonio, pero tienes que ensayar restringir o adecuar tu dieta para que puedas complacerte.
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¿El veredicto?
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Referencias
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