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Diez aspectos curiosos de la cultura japonesa

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Introducción

Japón es un archipiélago que cuenta con 128 millones de habitantes, siendo así el segundo país más poblado de Asia. Su nombre significa “origen del sol”. Muchas costumbres japonesas están regidas por la relación de armonía entre hombre y naturaleza que sostienen sus pobladores. Se considera que el individuo está fusionado con el universo, que lo integra de manera pacífica y que nunca debe intentar dominarlo. Al llegar a este país notarás que varias de los hábitos que se manejan allí son prácticamente opuestos a las que se practican en Occidente.

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Quitarse los zapatos

Es indispensable sacarse el calzado al ingresar en una casa japonesa. Esta costumbre también se respeta en bares, restaurantes, templos y otros sitios turísticos. Si eres visitante, encontrarás un pequeño recibidor llamado genkan cuyo suelo es fácil de limpiar y que está ubicado en un escalón por debajo del resto de la casa. Allí dejarás el calzado, y si deseas, podrás utilizar zapatillas para estar adentro (surippa) o bien quedarte descalzo. De este modo se evita que la suciedad acumulada en las suelas ingrese a los ambientes. Este hábito se remonta a cuando los hogares japoneses tenían el piso de un material llamado tatami, que era muy difícil de limpiar. En la actualidad se utiliza mucho el parquet, sin embargo, se mantiene esta práctica en la mayoría de las casas.

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No mirar la cocina

Pegar un vistazo a la cocina de la casa y otros espacios como el armario o la heladera es considerado de mala educación entre los japoneses, a menos que se trate de personas del círculo íntimo o familiar. Es posible que en la actualidad, con hogares donde la cocina está integrada al comedor, no se pueda evitar entrar en contacto con este ambiente, pero es conveniente no inmiscuirse demasiado ni husmear allí.

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La importancia del baño

Utilizado no sólo para asearse sino también para relajarse luego de la jornada laboral, los toilettes con espacios fundamentales de las casas japonesas. Normalmente, el cuarto de baño está integrado por dos habitaciones separadas. Una de ellas consta de un inodoro y una pileta para lavarse las manos, mientras que la segunda, mucho más grande, tiene una pared y una puerta de cristal que separa dos ambientes: una con tocador y otro con bañera y ducha. Esta disposición del espacio tiene que ver con el rito del baño. Los japoneses primero se lavan con jabón en la ducha y, una vez limpios, ingresan en la bañera con agua caliente para relajarse.

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No a los besos y abrazos

De acuerdo a las pautas de conducta tradicionales, en Japón no está bien visto besarse y abrazarse en público. Del mismo modo, las palmadas en la espalda, caricias y todo gesto corporal que en Occidente es considerado como muestra de afecto, en Oriente se considera mala educación. Tampoco es común encontrarse con parejas jóvenes tomadas de la mano. Sin embargo, en las últimas décadas los acercamientos corporales se permiten un poco más.

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Números de mala suerte

El cuatro y el nueve se consideran en Japón cifras de mala fortuna. Mientras que el yon o shi (cuatro) significa muerte, el kyu o ku (nueve) se identifica con el sufrimiento. Esta negación da lugar a diferentes supersticiones. Por ejemplo, se evita enviar regalos a cuatro personas, o bien, cuatro regalos a una persona, y en los hospitales no se incluyen las salas cuatro o nueve.

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Tarjetas de visita

Es habitual que entre los japonesas se intercambien tarjetas de visita. Para los hombres son grandes y para las mujeres, un poco más pequeñas. El protocolo indica que si recibes una, debes mirarla con atención, repetir el nombre de la persona que te la ha entregado (que figura en la tarjeta) y no guardarla hasta que haya finalizado la conversación. A la inversa, si eres tu quien entrega la tarjeta, debes darla a la persona de modo tal que pueda leerla fácilmente, con los datos hacia arriba, y procurar que esté en buen estado. Además, en un encuentro, los jóvenes o personas de menor rango deben entregarlas antes que los más viejos.

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Los sellos en la vida diaria

Cada vez que realizan trámites los japoneses utilizan un sello de tinta con sus datos en lugar de la firma y aclaración, más difundida en Occidente. Se trata de un sello único llamado jitsuin, registrado en la oficina del gobierno local y utilizado para temas oficiales. Éste se diferencia del mitomein, que es menos importante y usado para asuntos cotidianos. La ley japonesa estipula que el sello y el certificado que se expide al realizarlo son indispensables para establecer cualquier contrato o realizar una transacción, como puede ser extraer dinero de un banco o retirar una carta del correo.

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El tipo sanguíneo y el carácter

De acuerdo a una creencia muy arraigada en la población japonesa desde comienzos del siglo XX, el tipo de sangre de cada persona determina sus cualidades y defectos. Existe el tipo de sangre A, B, AB y O. En la actualidad, el Centro de Ciencias Humanas ABO, sin fines de lucro, se ocupa de divulgar resultados de investigaciones científicas al respecto. Distintas industrias del país han aprovechado esta creencia y han lanzado al mercado productos basados en la información sanguínea. Entre ellos pueden encontrarse desde videojuegos Nintendo hasta condones y libros para cada tipo de sangre.

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Cómo sentarse en los vehículos

El protocolo general en Japón y otros países asiáticos establece que al subir a un vehículo particular o público, quien debe hacerlo primero es la persona de mayor rango o más importante. Al ingresar al coche, esta persona ocupará la ventanilla trasera derecha. Al descender el individuo de más categoría social debe bajar último.

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Descansar en cuclillas

Una de las primeras cosas que llama la atención al visitar Japón es ver en distintos lugares a personas en cuclillas. Comerciantes, amigos, personas esperando el colectivo, todos están agachados. Para el Occidental esta postura demanda esfuerzo y equilibrio, dado que su cuerpo está más habituado a descansar en una silla. Sin embargo, los orientales lo hacen naturalmente desde pequeños. Esta posición, además, es una de las utilizadas en la meditación.