La disfunción de la integración sensorial en adultos

Escrito por jacquelyn jeanty | Traducido por mila guevarian
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La disfunción de la integración sensorial en adultos
(five image by Aussiebloke from Fotolia.com)

El cerebro humano es un prodigioso centro de procesamiento compuesto por varios sistemas que trabajan como uno solo. Por ese motivo, cuando hay problemas en uno de los sistemas es probable que otro se vea afectado. La disfunción de la integración sensorial en adultos no es más que el resultado de una interrupción en la comunicación entre varios sistemas del cerebro.

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Identificación

La disfunción de la integración sensorial (DIS) en adultos es un trastorno que hace que el individuo tenga dificultad para procesar la información sensorial que le llega. Asociados a este trastorno, aparecen también problemas con el movimiento y la orientación. La integración sensorial implica el uso de los cinco sentidos (tacto, vista, oído, gusto y olfato) para procesar la información. El procesamiento implica la integración de estos datos entrantes con los conocimientos ya adquiridos y los recuerdos. A los centros del cerebro que participan en el movimiento y la orientación también les resulta difícil relacionar la nueva información con la experiencia vivida. Como resultado, estas personas pueden tener problemas con el equilibrio, lo que a menudo acaba derivando en dolor y confusión.

Función

El cerebro integra los datos entrantes a través del sistema nervioso central. Las vías neuronales de procesamiento del cerebro están configuradas para enviar la información a diversas regiones del cerebro. Los datos son procesados según su intensidad, complejidad, novedad y duración. Es responsabilidad del cerebro clasificar los estímulos que le llegan basándose en los conocimientos que ya posee. En los adultos con disfunción de la integración sensorial, los impulsos entrantes pueden llegar a mezclarse de tal modo que no son capaces de apreciar aspectos de un entorno o situación que son claramente evidentes para otras personas. En algunos casos, el cerebro puede ser más sensible a ciertos estímulos (sonido o luz) de lo normal, provocando que esta persona reaccione de forma exagerada ante determinados impulsos debido a la forma que tiene su cerebro de procesar la información entrante.

Tipos

La clasificación diagnóstica determina tres tipos de disfunciones del procesamiento sensorial: Tipo I, Tipo II y Tipo III. El Tipo I, o trastorno de la modulación sensorial, se refiere a individuos que son híper o hipo sensibles ante los estímulos que les llegan. El Tipo II, o trastorno motor por motivos sensoriales, está relacionado con problemas en las habilidades motoras provocados por la incapacidad del cerebro para procesar el entorno físico o espacial. En el Tipo III, o trastorno de discriminación sensorial, el cerebro tiene dificultades para establecer relaciones entre la información entrante y el conocimiento ya adquirido y los recuerdos.

Efectos

Los efectos de la disfunción de la integración sensorial pueden variar de una persona a otra dependiendo de cómo procese la información el cerebro. Los síntomas de esta enfermedad pueden ir desde leves, cuando una persona apenas se ve afectada, hasta graves, cuando las trabas afectan a la capacidad de esa persona para llevar a cabo sus tareas diarias. Es posible que aparezcan problemas en los procesos de las habilidades motoras (por ejemplo, torpeza o propensión a sufrir accidentes). También pueden aparecer dificultades relacionadas con la hipo o la hiper sensibilidad, como aversión a la luz, al sonido o al tacto. Por último, se pueden presentar también problemas en la discriminación sensorial que harán que la persona afectada parezca distraída o sea incapaz de mantener una conversación.

Consideraciones

Las funciones de procesamiento sensorial del cerebro pueden afectar a muchos aspectos del funcionamiento del comportamiento de una persona. Los síntomas que aparecen en un adulto que sufre esta disfunción pueden tener efectos indirectos en su capacidad para aprender o atender sus tareas. Aquellos individuos cuyos procesos cerebrales están por debajo del nivel de estimulación normal, pueden ser confundidos con personas hiperactivas o distraídas. En algunos casos, es posible que sea un trastorno neurológico subyacente el que esté afectando a la capacidad del individuo para procesar la información sensorial, en cuyo caso la disfunción de la integración sensorial sería solo un síntoma de una enfermedad más grave.

Hasta el momento no existe cura para esta disfunción, aunque sí es tratable. Los métodos de terapia ocupacional ponen en práctica un conjunto de técnicas y ejercicios al que se ha dado en llamar "dieta sensorial". Estos métodos están diseñados para satisfacer las necesidades del sistema de procesamiento central del individuo y corregir los mecanismos defectuosos que pueda haber en él.

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