Cómo drenar los ganglios linfáticos del cuello de una infección de oído

Escrito por lisa mooney | Traducido por ehow contributor
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A menudo, durante una infección en el oído, los ganglios linfáticos del cuello se bloquean. Esto da lugar a un endurecimiento muy doloroso de los ganglios linfáticos. Un tratamiento útil en el caso de este bloqueo es el drenaje de la linfa. Este procedimiento es generalmente seguro y suave, y se basa en un masaje utilizado para aumentar la circulación del líquido, provocando el drenaje de la glándula.

Nivel de dificultad:
Fácil

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Instrucciones

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    Consulta a tu médico por tu infección de oído. Si se trata de una infección bacteriana, el médico probablemente te prescribirá antibióticos para desactivarla. Una vez que la infección se haya ido puedes, con el permiso de tu médico, realizar ejercicios y masajes para el drenaje de los ganglios linfáticos.

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    Realiza un ejercicio comenzando por el rostro, arrugando tu cara. Haz esto lentamente y mantén una pose tensa durante cinco segundos antes de relajarla. Descansa cinco segundos y repite el ejercicio cuatro veces más.

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    Gira la cabeza primero a la izquierda y luego a la derecha, lenta y suavemente. Realiza este segmento de ejercicio cinco veces y luego cámbialo, mirando hacia arriba y luego mirando hacia abajo, lo más que puedas. Esto se hace cinco veces también.

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    Continúa ejercitando tus músculos faciales frunciendo el ceño y sonriendo, seguido de un gran bostezo. Este ejercicio también lo debes realizar cinco veces con cinco segundos de descanso entre los intervalos.

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    Saca la lengua y gírala en sentido horario en un círculo completo. Repite la rotación en sentido anti horario. Realiza la operación cinco veces.

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    Levanta los hombros lenta y suavemente hacia arriba y hacia abajo cinco veces consecutivas. Descansa y repítelo cinco veces más.

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    Inhala y exhala profundamente durante 30 segundos. Al hacerlo, descansa tus manos en la parte inferior de la caja torácica. En tus exhalaciones, presiona suavemente tus manos contra tu pecho.

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    Coloca tus manos en la parte inferior de tu cuello. Con las manos, levanta la piel del lado derecho del cuello hacia arriba y suéltala; luego, repite la acción en el lado izquierdo. Necesitas asegurarte de estar presionando muy suavemente tu piel. Repite este paso cinco veces, alternando los lados.

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    Sitúa tus manos una pulgada más arriba de tu cuello. Repite la acción de elevar y soltar la piel del cuello como antes. Este paso también se debe repetir cinco veces.

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    Masajéate bajo el mentón con la cabeza inclinada ligeramente hacia arriba. Comienza con los dedos de ambas manos reunidos en el centro de la zona del mentón y luego masajea hacia fuera, hacia los oídos.

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    Repite el mismo movimiento de masaje en la parte inferior de la cara. Asegúrate de mantener un movimiento enérgico hacia fuera de los lados de tu rostro. Repite el procedimiento para la zona media de tu rostro, yendo a través de la boca. Realízalo el tiempo que quieras, pero detente si comienzas a sentir dolor en tu rostro o si se torna rojo.

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    Regresa a tu cuello. Comienza tu masaje en la parte superior del cuello y baja con movimientos largos hasta los hombros. Repite cinco veces para completar los ejercicios de drenaje y los masajes.

Consejos y advertencias

  • Nunca apliques incluso una leve presión al mismo tiempo en ambos lados del cuello, ya que puedes comprimir la arteria carótida.
  • No realices un masaje linfático si la infección no se elimina.

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