Los efectos de los metales pesados en el agua

Escrito por carla jean mckinney | Traducido por jhonatan saldarriaga
Los efectos de los metales pesados en el agua

Los metales pesados entran a las corrientes de agua del mundo a partir de diversas fuentes.

Jupiterimages/Photos.com/Getty Images

Los metales pesados tales como el zinc, plomo, mercurio y níquel son comunes en la corteza terrestre. Algunos, en cantidades mínimas, incluso son esenciales para la salud humana. Debido a la erosión natural, los vertimientos de la industria y otras fuentes, y la corrosión de las tuberías transportadoras de agua, estos metales ingresan a las corrientes de agua mundiales y a las fuentes de dicho elemento hasta alcanzar niveles tóxicos.

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Tuberías de acueducto corroídas

Las tuberías de acueducto municipales proveen una cantidad significativa de toxicidad por metales pesados en el suministro de agua potable. Estos tubos metálicos, con contenido de hierro y otras sustancias, se corroen con el paso del tiempo, permitiendo que los metales pesados se filtren en el agua que corre a través de los mismos. Siendo entregada a nivel comunitario para su consumo y otros usos, el agua proveniente de tuberías corroídas puede tener niveles no seguros de dicho metales, poniendo en riesgo la salud humana.

Vertimientos industriales y de carreteras

Los vertimientos provenientes de fuentes industriales, carreteras y rellenos sanitarios envían niveles altamente concentrados de metales pesados, particularmente hierro, plomo, níquel y mercurio, hacia los cuerpos de agua del mundo entero. Estas fuentes son responsables de la mayor parte de la toxicidad derivada de metales pesados en los océanos, poniendo en riesgo a las formas de vida marina de toda la cadena alimenticia e introduciendo niveles nocivos de estos metales, como el mercurio, al suministro de alimentos humano a través de pescados como el atún y el salmón.

Erosión por corrientes de agua

Las masas de agua de los arroyos y ríos transportan metales pesados provenientes de la corteza terrestre hacia los océanos. La erosión de las rocas y depósitos minerales por las corrientes de agua adiciona metales presentes en la naturaleza tales como el cobre, zinc y plomo a los sedimentos, los cuales eventualmente llegan hasta los océanos. Combinados con los vertimientos industriales y de otras fuentes, la escorrentía de arroyos y ríos deposita cantidades significativas de metales pesados en los océanos del mundo.

Salud y metales pesados

Aunque los humanos necesitan cantidades mínimas de algunos metales pesados tales como el hierro y el cobre para una salud óptima, los niveles más altos de estos elementos pueden causar daños renales y hepáticos, presión sanguínea elevada y, como lo han demostrado numerosos estudios sobre la toxicidad del plomo, retrasos en el desarrollo de los niños. En los océanos, los organismos como las algas bioacumulan los metales pesados, lo cual ayuda a supervisar las cantidades de toxinas que llegan a los océanos y la amenaza a la salud humana que supone el agua contaminada con dichos metales.

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