El ejercicio y el agua pueden ayudar a que se cure un hígado graso

Escrito por chris sherwood | Traducido por marina boninni
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El ejercicio y el agua pueden ayudar a que se cure un hígado graso
El ejercicio puede ayudar a controlar la enfermedad del hígado graso. (Stockbyte/Stockbyte/Getty Images)

Cuando se habla de enfermedades del hígado, la causa común es el alcohol. Sin embargo, aunque no bebas, otros factores de riesgo, como el sobrepeso o la obesidad, pueden ponerte en riesgo de desarrollar la enfermedad del hígado graso o la más agresiva, esteatohepatitis no alcohólica. En ambos casos, tu hígado absorbe mucha grasa, causando futuros problemas graves. Aunque no hay cura para las enfermedades de hígado graso, existen maneras de ayudar a controlar el problema.

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Información básica sobre el hígado graso

Esta enfermedad es un desorden común que ocurre cuando se acumula mucha grasa en el hígado. Si no se revisa, esta grasa puede continuar desarrollándose hasta inflamar el hígado. La inflamación daña el tejido del hígado y puede causar cicatrices, afectando sus funciones. No existe una causa específica para esta enfermedad, pero cosas como el colesterol, la cirugía de bypass gástrico, los triglicéridos altos, la mala nutrición, la obesidad, la pérdida rápida de peso y la diabetes pueden jugar un papel en el desarrollo de este desorden.

Efectos del ejercicio

Hasta el momento no existe una cura para la enfermedad del hígado graso, pero algunos hábitos pueden ayudar a mantener la enfermedad controlada o evitar que se siga desarrollando. Uno de estos hábitos es el ejercicio. Ayuda de varias maneras. En primer lugar, te ayuda a controlar tu peso quemando el exceso de grasas, que pueden evitar la obesidad. El ejercicio también ayuda a aumentar los niveles del "colesterol bueno", que además disminuye los niveles de triglicéridos y el colesterol "malo". El ejercicio además ayuda a prevenir y a controlar otras enfermedades asociadas al hígado graso, como la diabetes del tipo 2.

Efectos del agua

El agua puede jugar un papel importante en el control del hígado graso. El agua es necesaria para que el hígado funcione correctamente. Cuando tu cuerpo se deshidrata, puede afectar a tu metabolismo y la habilidad de tu cuerpo de romper las grasas para el uso celular, en lugar de depositarlas en el hígado. Intenta tomar 8 onzas (0,23 l) de agua entre ocho y nueve veces por día.

Otros tratamientos

Varias otras alteraciones del estilo de vida y otros tratamientos pueden usarse para controlar o prevenir la enfermedad del hígado graso, como cambiar la cantidad del consumo de calorías y grasas de la dieta y perder peso en general. En los casos más graves, se pueden tomar drogas prescritas por el médico, como orlistat y thiazolidinediones, para ayudar a tratar el hígado graso o las causas que lo provocan. Además, en muchos casos, un hígado graso puede ser causa de la ingestión excesiva de alcohol. Dejar de beberlo puede ayudar a curar el hígado y a que este vuelva a funcionar normalmente.

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