Ejercicios para la inversión de la epiglotis

Escrito por krista sheehan | Traducido por laura de alba
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Ejercicios para la inversión de la epiglotis
Deglutir sin la inversión de la epiglotis puede ser difícil y peligroso. (George Marks/Retrofile/Getty Images)

Una pequeña capa de cartílago localizado en la garganta, la epiglotis, regularmente permanece levantada y permite que el aire pase libremente en la laringe y los pulmones. Cuando tragas, sin embargo, la epiglotis se invierte para cubrir la laringe y evitar que los líquidos y alimentos entren en las vías aéreas y pulmones. Una vez que terminaste de deglutir, la epiglotis regresa a su posición levantada. En raras ocasiones, la epiglotis permanece inmóvil y no se invierte durante el proceso de tragar, dejando la vía aérea abierta a partículas extrañas. Los ejercicios para la inversión de la epiglotis pueden ayudar a impulsar el movimiento apropiado de la epiglotis y evitar la aspiración durante la deglución.

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Maniobra Mendelsohn

A través del ejercicio de la maniobra Mendelsohn, la epiglotis permanece invertida para evitar la aspiración de la saliva en las vías aéreas. Comienza tragando saliva muchas veces. Si tu boca está inusualmente seca, tal vez puedas tomar pequeños tragos de agua en su lugar. Mientras tragas, presta atención a cómo se siente tu garganta mientras lo haces. Debes de sentir que la laringe se levanta y baja cada vez que tragas. Una vez que el movimiento es familiar, deglute de nuevo y siente tu laringe levantarse. Sin embargo, no dejes que la laringe baje esta vez. Enfócate en la garganta y mantén la laringe en su posición elevada por dos o tres segundos antes de dejarla bajar. Repite el ejercicio Mendelsohn cinco veces diariamente.

Ejercicio Shaker

Si la epiglotis inmóvil es provocada por un problema neurológico, fortalecer los músculos bajo el mentón puede ayudar a resolver el problema. El ejercicio Shaker se enfoca en estos músculos específicos, conocidos como los músculos hiolaringeos. Para comenzar, recuéstate sobre la espalda en el piso o cama. Sin levantar los hombros levanta tu cabeza del piso y mira a tus pies. Mantén esta posición por 60 segundos y después recuesta la cabeza. Descansa 60 segundos y repite esta secuencia tres veces. Después levanta y baja tu cabeza con movimientos rápidos 30 veces. Descansa 60 segundos y repite la secuencia completa tres veces diariamente.

Control de la epiglotis

Para otro ejercicio, comienza abriendo tu boca ampliamente. Exhala el aire de los pulmones, pero no permitas que nada de aire escape de tu boca. Si la epiglotis permanece cerrada, estarás exhalando contra una garganta cerrada y el aire no podrá escapar. Una vez que este ejercicio se vuelve familiar, desafíate a cambiar entre una epiglotis abierta y una cerrada. Exhala contra la garganta cerrada y después brevemente permite que pase aire antes de cerrarla de nuevo. Continúa esta secuencia varias veces. Mientras el aire fluye y se detiene consecutivamente, debes escuchar un ruido extraño que viene de tu garganta mientras la epiglotis se abre y cierra.

Cambios posturales

Ocasionalmente, los ejercicios epiglóticos pueden no tratar y/o reparar con precisión una epiglotis dañada. De hecho, el sitio web del Centro de Recursos de Disfagia explica que la inmovilidad epiglótica puede no corregirse después de meses de ejercicio regular. En estos casos, el paciente debe utilizar cambios posturales para ayudar con la deglución y evitar la aspiración. Los cambios posturales pueden incluir girar la cabeza hacia el lado fuerte y/o meter el mentón mientras se deglute.

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