Entrenamiento de resistencia y adaptación del sistema cardiovascular

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Cuando estás entrenando para resistencia, estás condicionando a tu cuerpo a hacer actividad física prolongada de forma eficiente. No sólo es una cuestión de familiarizarte con correr, andar en bicicleta o nadar por grandes distancias. El entrenamiento de resistencia regular cambia tu respuesta cardiovascular, mejorando la eficiencia de oxígeno, fortaleciendo tu corazón y aumentando tu metabolismo.

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Conexión cardiovascular

El sistema cardiovascular compuesto por tu sistema cardíaco y circulatorio, hace los ajustes fisiológicos para acomodar el aumento en la demanda de oxígeno generado por la actividad física. La intensidad moderada a vigorosa de los ejercicios aumentan tu ritmo cardíaco, lo que aumenta tu metabolismo. Esta respuesta desencadena que tus músculos demanden más oxígeno, que tu cuerpo necesita para cumplir con su demanda de energía. Cuando realizas ejercicios aeróbicos regularmente, tu sistema cardiovascular se adapta para cumplir con tus necesidades energéticas durante la actividad física extendida.

El proceso

Cuando primero comienzas a hacer ejercicios aeróbicos de intensidad moderada a vigorosa, tus respiraciones son cortas y rápidas. Te sientes como si no estuvieras obteniendo la suficiente cantidad de oxígeno e incluso puedes sentirte con bostezos como respuesta. Esto se debe a que el ritmo al cual tus músculos están demandando oxígeno excede la capacidad de tu sistema cardiovascular para suministrar oxígeno. Avanza rápido hacia la sexta semana de entrenamiento regular y generalmente notarás una marcada diferencia en tus patrones de respiración porque tu cuerpo habrá aprendido a hacerlo de manera más eficiente.

Adaptaciones

Según el Lewis-Clark State College, los procedimientos de entrenamiento de resistencia cambian el tamaño del corazón, el ritmo cardíaco, el flujo de sangre, la presión arterial, el volumen de la sangre y el volumen sistólico. El entrenamiento de resistencia puede aumentar tu ingesta de oxígeno máximo, o VO2 máximo, lo que significa que tu cuerpo aprende a mover y usar el oxígeno de manera más eficiente durante el ejercicio. Tu corazón se hace más grande y fuerte, lo que significa que no tiene que trabajar tan duro para bombear la sangre, incluso cuando descansa. El entrenamiento de resistencia disminuye la presión arterial y puede aumentar el volumen de la sangre debido al aumento de plasma en la misma. Esto, en combinación con el mejoramiento de la capacidad de tu cuerpo de enviar sangre a los músculos durante el ejercicio, asegura que el oxígeno sea distribuido de manera más efectiva cuando estás practicando ejercicio y cuando estás descansando.

Consideraciones

El entrenamiento de resistencia construye un sistema cardiovascular más sano. Según American Council on Exercise, los beneficios incluyen el mejoramiento de los niveles de colesterol y la reducción de los riesgos de enfermedades cardíacas, diabetes e hipertensión. El entrenamiento aeróbico sostenido construye la capacidad de los pulmones, del sistema cardíaco y respiratorio de transportar oxígeno a tus músculos. Consulta con tu médico antes de encarar cualquier programa de resistencia si has estado inactivo o sufres de alguna afección crónica.

Referencias

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