Por qué el fracaso es indispensable para el éxito

Escrito por tristán argüelles
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Sin fracaso no existe aprendizaje

Por qué el fracaso es indispensable para el éxito
derrotado (Jupiterimages/Comstock/Getty Images)

No importa cuántas veces se fracase, lo realmente importante es contar con la habilidad para aprender de las caídas y continuar insistiendo en nuestros sueños. La grandeza radica en esa cualidad para recobrar el sueño tras caer, un coach despierta el rasgo lastimado en la caída de su cliente y lo devuelve a la lucha por alcanzar su sueño.

— Vicente Rodriguez Isla, Coach y motivador profesional

Sobreponerse a los fracasos y seguir adelante es una de las misiones más complicadas de llevar a cabo --una derrota asesta golpes fuertes al ánimo, al orgullo y al ego. No es un secreto que muchas figuras públicas exitosas han perdido batallas antes de ganar la guerra. Si la primera flecha lanzada da en el blanco puede ser suerte, y aún un triunfo nos dejaría sin mucho aprendizaje, al errar veinte flechas podemos aprender a calcular el viento, la tensión de la cuerda, cómo controlar la respiración y la mejor manera de apoyar los pies justo antes de soltar la flecha. Este símil sirve para internarnos en la idea del fracaso como método para alcanzar el éxito, como herramienta para apretar las tuercas de todos los problemas y poder construir una plataforma lo suficientemente alta como para contemplar todo con la frente arriba.

La derrota como aprendizaje

Por qué el fracaso es indispensable para el éxito
(Stephen Schauer/Digital Vision/Getty Images)

La constitución de un ser humano se debe a varios factores internos y externos --la genética, educación, entorno y capacidad de relacionarse con otros son algunos de ellos. El autor Malcolm Gladwell señala dos tipos de inteligencia que intervienen en el éxito de una persona: la analítica y la práctica. Según el autor, la práctica ofrece más posibilidades que la analítica para que un individuo pueda solucionar conflictos y escalar la montaña de la vida.

Para ejemplificar señala la historia de Chris Langan y Robert Oppenheimer: mientras el segundo fue capaz de sobrepasar situaciones muy complicadas, como tratar de matar a su tutor y no ser expulsado de la escuela, Langan no tuvo la forja ni la capacidad para solucionar problemas mínimos escolares, como reprobar o no llenar los papeles de la beca a tiempo.

Una de esas capacidades humanas necesarias para el triunfo es lo que la psicología llama resiliencia, que en palabras llanas es la capacidad de sobreponerse a las adversidades. Utilizando los postulados de Gladwell podemos decir que triunfar a pesar de los fracasos no es cosa fácil, pero sí es necesaria pues el aprendizaje otorga conocimiento, madurez y seguridad en uno mismo. En definitiva, no podemos separar el triunfo del fracaso pues son íntimos procesos de crecimiento.

La personalidad como herramienta

A la hora de superar los problemas y convertirlos en escalones para el éxito, cada persona tiene diferentes capacidades; existe un grupo de personas que saben reaccionar de la mejor manera ante los contratiempos y aprender de ellos; existen individuos solucionadores de conflictos incapaces de sacar algo bueno de la situación; y también está un último grupo incapaz de afrontar los conflictos y cuando lo hace termina atrapado en un remolino de cosas negativas. Aún así, como veremos más tarde, tanto si perteneces al segundo grupo o al tercero, la personalidad aunque es poco elástica se puede moldear para adquirir herramientas que te permitan superar los conflictos y obtener de ellos un beneficio que impacte en tu futuro. Los pertenecientes al primer grupo no la tienen tampoco fácil, para resolver eficientemente los problemas están sometidos a niveles muy altos de estrés y experimentan los mismos miedos e inseguridades que los demás --la diferencia está en que no se dejan amedrentar por la situación.

Resiliencia

La especialista en coaching, asesoramiento personal, mediadora y autora Monika Gruhl nos dice que la definición más generalizada de resiliencia es "la capacidad que tienen las personas de superar, con ayuda de recursos personales y socialmente mediados, las crisis de su ciclo vital, haciendo de estas una ocasión para la propia evolución". Es decir, la capacidad de una persona para rehacerse después de haber superado una crisis. Mientras más nos preocupemos en fomentar nuestra capacidad para afrontar los fracasos y aprender de ellos, más pronto lograremos evolucionar como individuos, y esto no sólo nos permitirá afrontar de forma más eficiente los conflictos futuros sino que nos proporcionará menos momentos de estrés en la vida, pues el aprendizaje obtenido ante una caída nos ayudará a afrontar los retos con mayor seguridad y asertividad. Gruhl insiste en que al solucionar los problemas y salir de ellos “presupone que el sufrimiento y el dolor no son reprimidos, sino percibidos con atención y aceptados” otorgando a la persona experiencias sustanciosas necesarias para superar los problemas venideros. Jugando con las palabras de la autora podemos decir que la resiliencia es un proceso continuo que no elimina ni aminora los problemas pero te ayuda a afrontarlos mejor.

Cómo superar los problemas (o cómo perfeccionar la resiliencia)

Por qué el fracaso es indispensable para el éxito
(Photos.com/AbleStock.com/Getty Images)

Tanto Gruhl como Gladwell están de acuerdo en que la genética juega un papel menor en la capacidad de una persona para superar los problemas, así mismo dejan en segundo plano los factores externos como el entorno o la educación. Incluso Gladwell va más lejos al afirmar que la inteligencia analítica es menos necesaria en este proceso que la inteligencia práctica. Lo que ambos señalan como relevante para superar los conflictos es la práctica de ciertas habilidades que te lleven a perfeccionar una actividad. Gruhl, en su libro dedicado al tema, nos habla de la importancia de ejercitar los hábitos de pensamiento y conducta para “no perder el norte a causa de pequeñeses”, apela a la reflexión constante y al autoconocimiento de nuestras capacidades como arma letal ante la adversidad.

Por otro lado Gladwell, si bien no habla directamente de la capacidad para solucionar problemas, sí concede a la experiencia (pasada por fracasos y triunfos) un peso significativo a la hora de dominar cualquier tipo de actividad. El autor inglés está convencido de que los genes te dan el primer empujón para volverte experto en algo, pero es la práctica constante la única ventaja que puede tener una persona sobre otra. En su libro “Fueras de serie: por qué unas personas tienen éxito y otras no”, Gladwell sostiene con diversos estudios que para ser experto en algo se tienen que cumplir 10,000 horas de estudio o práctica según sea el caso, cita ejemplos de músicos, doctores, deportistas y demás especialistas en algún tópico. Queda asentado pues que la única manera de aprender a superar los problemas es pasar por ellos, superarlos y aprender qué fue lo que se hizo mal en un principio y cuál es la mejor forma de no caer en el mismo error, este método te permite aprender de una caída y superar ese descalabro, situaciones que te harán crecer como persona. El fracaso es un gran maestro del éxito pero solo si eres capaz de aprender de él, quedarte sentado lamentando tu caída solo hace la herida más profunda.

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