Cómo hablar con Dios cuando estás solo y perdido

Escrito por jamie conrad | Traducido por ehow contributor
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Cómo hablar con Dios cuando estás solo y perdido
Hablar con Dios puede ser tan simple como hablar con un viejo amigo. (Thomas Northcut/Photodisc/Getty Images)

Las personas muchas veces desean encontrar un sentido mayor a su vida al formar una relación con Dios cuando se sienten solos, o si sienten que algo falta en sus vidas. Si alguien no está familiarizado con este proceso, puede parecerle confuso e incluso intimidante. En realidad, hablar con Dios es lo que hagas de eso. Puede ser tan simple como si hablases con un amigo o tan formal como un servicio de oración en una iglesia. Una mente y un corazón abiertos, junto con algo de práctica, hacen que la oración sea una forma de comunicación espiritual disponible para cualquiera.

Nivel de dificultad:
Fácil

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Instrucciones

  1. 1

    Ponte cómodo. Elige un lugar para hablar con Dios donde te sientas más cómodo, como dentro de una iglesia, con un pastor, con un amigo o solo en tu casa. Algunas personas piensan que los lugares al aire libre, como un parque o una playa, son los lugares donde se sienten más cercanos a Dios. Decide si prefieres un espacio privado o público. Asegúrate de que el lugar se sienta cómodo y seguro y que te permita enfocarte en lo que quieres decir.

  2. 2

    Di lo que necesites decir. Habla como quieras, formal o informalmente; solamente asegúrate de decir todo lo que piensas. Cuéntale a Dios tus miedos, dolores, esperanzas y sueños. Dile lo que te hizo querer hablar con él en primer lugar. Si tienes preguntas, hazlas o pídele ayuda y perdón. Dale gracias por las cosas por las que estás agradecido. Puedes susurrar, hablar en voz alta o simplemente orar en tu mente, siempre y cuando cuentes todo.

  3. 3

    Habla tantas veces como necesites. No hay una hora particular del día que sea la mejor para hablar con Dios. Él está disponible a cualquier hora, cualquier día. Así como llamarías por teléfono a un amigo cercano a cualquier hora, también puedes hacerlo con Dios. Siéntete libre de hablar con él varias veces al día, una vez al día, todo el día o cada pocos días. Habla cuando necesites hacerlo.

  4. 4

    Escucha atentamente las respuestas. A pesar de que no habrá una voz resonante aconsejándote, como se ve en las películas, la gente muchas veces encuentra las respuestas a sus preguntas y problemas leyendo la Biblia, por medio de personas que parece que llegan en períodos de necesidad o a través de un sentimiento de paz donde alguna vez hubo descontento. No esperes a que las respuestas y la ayuda lleguen inmediatamente, y no te desanimes si no lo hacen. Date tiempo para realmente encontrar las soluciones a las circunstancias por las que hablaste con Dios.

Consejos y advertencias

  • Libera tu mente de distracciones tanto como puedas al hablar con Dios. Enfócate en lo que quieres decir y mantente en ese momento.
  • No tengas miedo a sentirte como un tonto al hablarle a Dios como si le hablaras a otra persona cuando hables u ores. Lleva tiempo sentirse realmente cómodo con el proceso, pero la única manera de sentirse cómodo es buscarle una solución a la incomodidad inicial.

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