Historias espeluznantes de fantasmas de Noche de Brujas para niños

Escrito por gerri blanc | Traducido por jose fortunato
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Historias espeluznantes de fantasmas de Noche de Brujas para niños
Asusta a tus hijos esta Noche de Brujas con espeluznantes historias de fantasmas. (Halloween image by Nicolas D from Fotolia.com)

La Noche de Brujas es la celebración de todo lo espeluznante y macabro. Aparte del "truco o trato" y de los juegos tradicionales que tus hijos disfrutan, nada completa esta festividad como algunas buenas historias de fantasmas. Haz tu Noche de Brujas extra escalofriante con algunas historias clásicas de fantasmas, contadas en torno a una fogata en la noche.

La cinta verde

Hace mucho tiempo, un hombre se enamoró de una mujer misteriosa y hermosa y le pidió que se casara con él. Ella aceptó y los dos se casaron. Después de un tiempo, el hombre empezó a notar que su esposa nunca se quitó una cinta verde atada con fuerza alrededor de su cuello. Un día le preguntó a su esposa por qué nunca la había visto sin la cinta verde alrededor de su cuello. Ella simplemente respondió: "No vuelvas a preguntar y no tendré que responderte". Con esa respuesta la curiosidad del hombre sólo se hizo más fuerte. Una noche, mientras su esposa dormía a su lado, decidió descubrir el misterio. Tomó una tijera y cortó la cinta verde. Al instante, la cabeza de su esposa salió rodando fuera de la almohada. Ella gritó "¡Mi cinta! ¡Mi cinta verde!".

¿Dónde está mi hígado?

La madre de Juan lo envió a la tienda a recoger un poco de hígado para una cena especial que estaba haciendo. En el camino, Juan fue invitado por sus amigos a jugar al béisbol, perdió la noción del tiempo y cuando terminó el partido, todas las tiendas habían cerrado. Juan sabía que su madre se pondría furiosa si no llevaba de vuelta el hígado. Pero ¿si no había tiendas dónde podría el conseguir hígado? Juan decidió desenterrar un cuerpo en el cementerio y robar un hígado para llevarlo a su casa. Una vez en su casa, se dio cuenta de que todos se habían ido. Juan se fue a su habitación con el hígado. No mucho tiempo después, oyó un ruido sordo. Pensó que eran sus padres regresando a casa. Escuchó "¿Dónde está mi hígado?". La misma pregunta se hizo con cada nuevo golpe: "¿Dónde está mi hígado?". El sonido continuó acercándose a Juan, quien, acurrucado debajo de su cama, vio la puerta de su habitación abierta y un hombre muerto entrando. "¡Tienes mi hígado!" el muerto gritó antes de tomar de nuevo su órgano robado.

Tres lamidas y estás muerto

Una mujer muy anciana amaba a su perro, Manchita. Cada noche dejaba sus manos colgando de la cama y Manchita las lamía tres veces. Una noche, la anciana se despertó de su sueño después de escuchar un ruido de goteo procedente del baño. Aunque preocupada al principio, Manchita llegó y la consoló dándole tres lamidas en sus dedos. La mujer cerró los ojos sólo para abrir de nuevo escuchar el sonido del goteo. Ella dejo caer sus manos y sintió la lengua de Manchita. Se sintió reconfortada y trató de volver a la cama. Después de escuchar el sonido por tercera vez, ella dejo caer sus manos y buscó a su perro. Manchita ya no estaba allí, y fue al baño a investigar el ruido del goteo. Para su horror, vio a su perro muerto en el lavabo; su sangre goteaba sobre el piso. El siguiente mensaje estaba escrito en el espejo con sangre: "¡Los seres humanos también pueden lamer!".

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