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Introducción
Comprar obras de arte es una alternativa confiable para aquellos que no quieran correr riesgos con inciertas inversiones financieras pero que tampoco pueden resignarse a ver cómo sus ahorros se aletargan en una cuenta bancaria. Con una buena orientación y siguiendo unos consejos básicos, se pueden adquirir una serie de piezas artísticas que no solo mantendrán su valor a lo largo de los años sino que, más probablemente, aumentarán su cotización al mismo tiempo que decoran y dan estilo a tus espacios más íntimos. Poseer una serie de objetos únicos que nos definan frente a los demás y que nos den placer en la vida cotidiana pueden también constituir una forma de ahorrar y ganar dinero.
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Las galerías de arte
La dinámica de las exposiciones, vernissages y cócteles constituye no solo una oportunidad de ampliar tus relaciones sociales sino que te pondrá en contacto con los nuevos artistas y sus obras. Éste es un ámbito muy seguro para realizar compras ya que algunos artistas firman contratos de exclusividad o tienen acuerdos con las galerías y éstas se hacen responsables de la autenticidad de la pieza, la promueven y se encargan de todos los asuntos vinculados a la compra: depósitos, facturación, transferencias, entrega de certificaciones. Si bien no tienes porqué adquirir una obra durante su exposición, cuando el precio tiende a ser mayor, puedes identificar piezas de tu gusto y seguir su historia o avatares cotidianos gracias a la ayuda del galerista: cotización en subastas, proyección del artista, premios ganados.
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La formación del gusto personal
Comprar arte supone también disfrutarlo, por lo que ingresar al mercado del arte es una excelente oportunidad para suscribirnos a una revista, visitar a los artistas en sus talleres para ver cómo trabajan o apuntarnos a un curso de historia del arte. No tiene porqué ser un curso académico, de hecho es recomendable, por ejemplo, un curso panorámico sobre la historia del mueble o tendencias contemporáneas aún en desarrollo. Sugerimos especialmente aquellos que traten sobre art nouveau y art decó, dos tendencias caracterizadas por haber hecho de los artículos domésticos auténticas piezas artísticas.
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Los marchantes de arte
Con un buen asesoramiento, el mercado del arte equivale a comprar oro: el precio de las piezas sólo puede aumentar. Existen profesionales llamados marchantes de arte que en un principio pueden asesorarte en pequeñas inversiones y ponerte en contacto con las obras que puedan ser de tu interés. A su vez, hay muchas páginas de internet dedicadas a promocionar, orientar y vender obras de arte que pueden ser una sencilla forma inicial de entrar en la materia. La búsqueda de asesoramiento es un primer paso casi indispensable ya que hasta que conozcas bien el área de compra es recomendable seguir los consejos de quien pueda orientarte en asuntos de costos y autenticidad.
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Las subastas
Seguir el calendario de subastas en la prensa (los catálogos de remates de Sotheby's o Christie's son muy buenas referencias para hacer inversiones) y participar de ellas puede constituirse en una actividad verdaderamente apasionante. La constancia en la presencia en las subastas puede asegurar la compra de pequeños objetos que no suscitan el interés de los grandes compradores, y que si estás en el momento justo y en el lugar indicado, podrías adquirir verdaderas “joyas” a precios muy provechosos. A su vez, muchos herederos no comparten la afición de sus ancestros por objetos que consideran “viejos” o anticuados (el caso de mobiliarios exquisitos que no se adecuan a los espacios de los nuevos propietarios), y es probable que en más de un remate puedas adquirir objetos por el uno por ciento de su valor real.
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Los artistas emergentes
Las obras pictóricas o las esculturas de los artistas jóvenes son el objetivo primario de todo inversor de arte. Al mismo tiempo que se brinda mecenazgo a los artistas que comienzan su carrera, y se establecen vínculos que pueden favorecernos como compradores preferenciales, las piezas compradas tienden a aumentar su valor por el natural paso del tiempo, y pueden significar una verdadera mina de oro si los artistas logran avances en su carrera. Su éxito y su publicidad, por tanto, estarán directamente vinculados con la revalorización de la inversión. Participar activamente de la carrera del artista puede ser muy redituable también en otros sentidos. Por ejemplo, es común que los artistas jóvenes deban viajar a realizar estudios, en estas circunstancias es posible acceder a las piezas por un precio significativamente menor y colaborar al mismo tiempo con las necesidades de los artistas.
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Los mobiliarios de diseño: arte en madera
Desde los más vistosos muebles victorianos hasta los sobrios diseños inspirados por la escuela de Art & Crafts de William Morris, los mobiliarios han servido de inspiración a muchos artesanos que han hecho de su firma un auténtico sinónimo de valor y estilo. Reconocer y dominar cuáles son dichas firmas (identificable en el mueble a través de sellos, numeraciones, marcas de colores o incluso, manchas de oro ubicadas en lugares específicos) puede suponer la no tan extraña casualidad de dar con una valiosa pieza artística a precio de venta de garaje.
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La restauración de muebles y antigüedades
Muchas veces el estado de los gabinetes, sillas o lámparas no es el mejor, y esto disuade a los compradores que quieran darle un mero uso práctico. Sin embargo, el comprador que es consciente del aura de piezas artísticas que poseen estos objetos (y por tanto, de su elevado valor monetario) debe tomar en cuenta que a pesar de lo deteriorado que puedan estar, existen muchos artesanos que pueden restaurarlo. Dichos artesanos siguen estrictamente los procesos originales de confección, y respetan la presencia de los materiales auténticos, recreando las obras con una calidad comparable a la original.
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Los libros "objeto"
El que disfruta de la lectura puede a su vez convertirse en comprador de piezas de arte como actividad complementaria a su afición lectora. Existe toda una serie de “libros objeto” que por sus características cuentan con un valor significativamente mayor a las de cualquier ejemplar que podamos comprar en una librería. Dichas características de valorización tienen que ver con el tipo de edición: principalmente las primeras ediciones pero también aquellas que tienen una tirada limitada y cuentan con números de serie autenticados por el artista. También son muy valiosas aquellas ediciones que cuentan con la participación de un artista en el diseño de tapa o en los grabados y, desde luego, aquellos libros que han sido autografiados o dedicados, los catálogos de las exposiciones o “salones” y algunas impresiones que funcionan como carpeta de presentación del artista.
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La grandeza de las miniaturas
Las esculturas pertenecen a las denominadas “artes del espacio”, y con sus líneas y dimensiones sugerentes constituyen una armoniosa alternativa a la por veces monótona formas de los objetos funcionales. Las artes decorativas han sabido integrar una serie de pequeñas esculturas que son útiles para dar movimiento y sensualidad a escritorios y bibliotecas de la misma forma que las fuentes y monumentos definen la identidad de los espacios públicos. Finas figuras de porcelana pintadas con colores pasteles o bailarinas con blancos brazos de marfil y gargantillas de bronce, son una opción de inversión y una excelente oportunidad de descansar la vista con una delicada escena de baile, justo sobre tu escritorio.
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Los seguros
Una vez que hayas adquirido las piezas para tu hogar, es recomendable contar con un seguro que cubra sus riesgos. Existen diversos seguros específicos para las obras de arte que garantizan tanto su posesión como su traslado si las prestas a museos o galerías que organicen exposiciones (instancias muy redituables para la promoción de la obra). Por lo general, la mayoría de los seguros inmobiliarios cuentan también con algún tipo de opción para realizar un inventario de aquellos objetos de valor que quieras proteger, por lo que las piezas artísticas podrán estar resguardadas sin suponer un costo mayor, mientras que mejoran tu calidad de vida dotando de estilo y distinción a tus espacios personales.
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La venta
Del mismo modo que muchas veces se puede comprar un objeto artístico a un precio menor debido al desinterés del vendedor, para logar una buena venta es necesario ponerse al tanto de quiénes pueden ser compradores que valoren adecuadamente el objeto. Aquí también es útil la ayuda de un mercante de arte, pero en algunos casos --si el autor de la obra gana prestigio y fama-- es posible realizar sustanciosas ventas a instituciones estatales o museos privados que quieran contar con la presencia de sus creaciones. En cualquier caso, el ideal de la inversión en arte es que las piezas elegidas nos acompañen durante un tiempo, generándonos placer y solo desprendernos de ellas cuando surja una oferta que lo justifique.
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