Cómo inyectar a un gato un fluido subcutáneo

Escrito por mia carter | Traducido por lou merino
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Cómo inyectar a un gato un fluido subcutáneo
Las inyecciones de fluido subcutáneo a menudo se prescriben para gatos que sufren de enfermedad crónica de riñón. (BananaStock/BananaStock/Getty Images)

Las inyecciones de fluido subcutáneo a menudo se prescriben para gatos que sufren de enfermedad crónica de riñón, entre otras condiciones. Muchos gatos requerirán estas inyecciones diariamente. Para estos pacientes, un veterinario usualmente dará al dueño los suministros necesarios para poner estas inyecciones en casa, lo cual ahorra dinero, viajes al consultorio del veterinario y hace la vida del gato mucho menos estresante. Muchos dueños de mascotas se rehúsan a inyectar a su mascota, pero cuando se hace apropiadamente, las inyecciones subcutáneas en casa pueden ser fáciles y sin estrés para el gato y su dueño.

Nivel de dificultad:
Moderadamente difícil

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Necesitarás

  • Fluidos subcutáneos (Solución de Ringer)
  • Línea IV
  • Agujas IV
  • Peróxido de hidrógeno o alcohol de frotar
  • Bolas o parches de algodón
  • Cuenco grande o lavabo con tapón
  • Agua caliente
  • Cobija o toalla grande
  • Gancho de abrigos o perchero

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Instrucciones

  1. 1

    Comienza por conectar la bolsa de fluidos subcutáneos a la línea IV y la aguja con tapa. El veterinario o técnico en veterinaria te deberá mostrar cómo armarlo, además de demostrar cómo poner la inyección.

  2. 2

    Una vez que los fluidos estén conectados a la línea y la aguja, pon la bolsa en agua caliente para calentar el fluido. Esto hará que el proceso de inyección sea mucho más cómodo para tu gato. Llena el lavabo con agua caliente o un tazón grande y pon la bolsa dentro del agua caliente. El agua podría necesitar ser remplazada al menos una vez para dar suficiente calor. El calentamiento completo tomará aproximadamente diez minutos.

  3. 3

    Remplaza la aguja existente con una aguja nueva y sin usar. Pon la aguja vieja dentro de un contenedor seguro, como una lata de café y entrega su contenido al consultorio del veterinario para su desecho en tu siguiente visita.

  4. 4

    Apuntando al lavabo, revisa el flujo del líquido para asegurarte de que no está obstruido antes de poner la inyección. Los pliegues en la manguera podrían crean un flujo lento, así que revisa bien antes de poner la inyección. El flujo del líquido se controla usando la abrasadera, la cual se compone típicamente de una rueda móvil que aplica presión a la manguera. Mover la rueda en una dirección comenzará el flujo del líquido, mientras que hacerlo en la otra dirección lo cerrará, deteniendo el flujo.

  5. 5

    Cuelga la bolsa de fluidos en un perchero o un gancho de abrigos. Si no lo tienes, pon la bolsa plana en una superficie que esté más alta que el nivel donde estará el gato cuando le pongas la inyección.

  6. 6

    Calma al gato. Relájalo en un sillón o silla y acarícialo y mímalo. Un gato tranquilo y relajado será mucho más fácil de inyectar que uno espantado y agitado.

  7. 7

    Un amigo o familiar necesitará ayudarte durante las primeras dos semanas o hasta que el gato se acostumbre a las inyecciones. Pon al gato en un sitio donde no pueda esconderse o escaparse. La esquina de un sofá o silla con brazos puede ser un buen lugar para calmarlo e inyectarlo. Un alféizar también es una buena opción.

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    A veces, envolver el gato en una cobija o toalla grande puede ser reconfortante, al mismo tiempo que da un mejor control (y menos rasguños) si comienza un forcejeo. El asistente debe hacer que el gato se mantenga de pie en sus dos patas traseras y envolver la cobija alrededor del cuello del gato como una capa hacia atrás y luego bajarlo a una posición sentado. Sostén las orillas de la toalla o cobija en una mano, puesta firmemente en el lomo del gato, unos cuantos centímetros por debajo de los omóplatos. Si es necesario, la otra mano debe sostener el cuello del gato. Además de sostener al gato, el asistente debe calmarlo y acariciarlo durante el proceso de inyección. Menos sujeción se requerirá conforme el gato se acostumbre a las inyecciones.

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    Una vez que el asistente tiene al gato sometido, es tiempo de poner la inyección. Comienza por remojar una bola de algodón con solución antiséptica como alcohol o peróxido de hidrógeno. Limpia el área donde se pondrá la inyección del gato entre los omóplatos.

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    Usando tu pulgar, índice y dedo medio, sostén la piel entre los omóplatos (un área que debe estar expuesta entre la mano del asistente en el cuello y la mano en el lomo) y con cuidado jala la piel hacia arriba y lejos del cuerpo, creando una "tienda" de piel.

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    Destapa la aguja y presiona firmemente la aguja hacia adentro de la piel por debajo del dedo medio. Inserta toda la aguja hacia adentro de la piel, y siente si hay resistencia, ya que esto indica que la aguja está tocando piel o hueso. La "tienda" ofrece un área libre de obstrucciones, así que mantenla mientras insertas la aguja.

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    Una vez que la aguja está insertada dentro de la piel, suelta la "tienda" y usa un dedo para aplicar presión para la aguja al punto en donde entra en la piel. Con tu mano libre, mueve la rueda de la manguera para comenzar el flujo del líquido. Revisa el pequeño reservorio en la base de la bolsa de fluido para monitorear el flujo, el cual debe ser fijo y constante. Si el flujo es débil o está goteando, con cuidado gira la aguja o sácala un poco y reinserta. A veces, la abertura de la aguja puede presionarse hacia un tejido o hueso, obstruyendo el flujo. También ajusta cualquier doblez en la manguera. Si el flujo no mejora, retira la aguja, revisa e intenta de nuevo.

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    Una vez que la aguja está insertada en la piel, hay poco dolor o molestias asociadas con el proceso de inyección de fluido. En la mayoría de los casos, el asistente puede soltar el agarre del gato para enfocarse más en confortarlo, acariciarlo y calmarlo.

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    Una vez que la prescripción ha sido inyectada bajo la piel. Obstruye el flujo usando la válvula giratoria y cierra la línea. Una vez que el fluido dentro del reservorio ha cesado, retira gentilmente la aguja de la piel e inmediatamente ponle la tapa. Deja la aguja en su lugar hasta la siguiente inyección, en la cual la aguja deberá ser remplazada por una nueva para asegurar esterilidad y filo.

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    Usando una torunda o parche de algodón remojado en solución antiséptica como peróxido de hidrógeno, aplica presión en el punto de inyección. Esto limpiará el sitio y detendrá el goteo de sangre y fluido. Usualmente toma alrededor de 20 segundos para que deje de sangrar.

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    Tranquiliza al gato y ofrécele una golosina al terminar la inyección. Siéntate con él durante algunos minutos y dale atención positiva como recompensa. Asociar el proceso de inyección con una experiencia positiva ayudará a neutralizar la negatividad asociada con las inyecciones.

Consejos y advertencias

  • Recorta un pequeño cuadrado de pelo entre los omóplatos, donde se pone la inyección. Esto hará más fácil limpiar y ver el área durante el proceso de inyección.
  • Cuando se inserta la aguja, el gato puede saltar, aullar, sobresaltarse o resistirse, así que sujétalo firmemente cuando le pongas la inyección y trata de anticipar su reacción. Esto típicamente sólo ocurre por una semana o dos, hasta que el gato se acostumbra a las inyecciones.
  • Si tienes preguntas, no dudes en preguntarle al veterinario. El veterinario y el personal de la clínica son una fuente de información y estarán dispuestos a responder tus preguntas.
  • Inserta la aguja firme y rápidamente en la piel. Dudar o insertar la aguja despacio será más doloroso que el golpe rápido que se experimenta cuando la aguja se inserta rápida y firmemente.
  • Ten confianza en tus habilidades. Dudar o no tener confianza causará que hagas varios intentos para inyectar al gato, lo cual es más doloroso que hacerlo bien a la primera.
  • Los gatos, a diferencia de los perros, tienen la piel muy delgada. Esto hace más fácil hacer una punción en la piel accidentalmente al otro lado de la "tienda". Si el fluido comienza a salirse de la superficie de la piel, esto indica que la aguja ha atravesado hasta el otro lado, así que saca la aguja un poco para corregir el problema.
  • Tapa las agujas cuando no las uses y guárdalas en un contenedor seguro para objetos punzantes, como una lata de café o una botella de detergente. Regresa las agujas usadas a la clínica del veterinario para que las deseche en tu siguiente visita.

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