La ira producida por un desequilibrio químico en los niños

Escrito por tammy quinn mckillip Google | Traducido por enrique pereira vivas
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La ira producida por un desequilibrio químico en los niños
Ira producida por un desequilibrio químico en los niños. (Sullen child image by Artyom Yefimov from Fotolia.com)

Si tu hijo sufre de ataques inexplicables de ira o rabietas violentas, puede que tenga un desequilibrio químico en el cerebro y debe ser evaluado por un psiquiatra. Hay muchos tipos de trastornos cerebrales que pueden causar estragos explosivos en los niños. Los tratamientos van desde los remedios holísticos a la terapia o una combinación de medicamentos.

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Identificación

Si tu hijo presenta síntomas de rabia, puede que tire cosas, grite, sea violento, tenga espuma en la boca, trate de hacerse daño a sí mismo o a otros, destruya la propiedad, muerda, arañe, patee o recurra al abuso verbal cuando sienta frustración ante cualquier cosa pequeña. Por lo general, los arrebatos son largos y parecen fuera de proporción con los hechos que los han disparado. Estos ataques pueden ser frecuentes al aparecer varias veces en un día, y cuando el niño se encuentra en medio de una rabieta, ninguna cantidad de razonamiento puede calmarlo.

Causas

El trastorno de ira en tu hijo puede ser causado por un desequilibrio químico en el cerebro, provocado por una lesión o disfunción neurológica. Las lesiones traumáticas de la cabeza o el cerebro pueden causar síntomas de trastorno de ira, lo mismo que el trastorno bipolar, depresión, manía, trastorno por déficit de atención (ADHD, por sus siglas en inglés), trastorno del procesamiento sensorial, trastorno de ansiedad, estrés post-traumático de abuso sexual o de otro tipo, la esquizofrenia, epilepsia u otros problemas de salud mental, física o emocional. Lleva a tu hijo a un examen físico completo para descartar las causas orgánicas de su comportamiento antes de iniciar cualquier tratamiento psicológico o psiquiátrico.

Efectos

Hacer frente a un niño que sufre de rabia debido a un desequilibrio químico puede ser una experiencia terrible, aterradora y exasperante que afecta a toda la familia. Los padres pueden gastar una cantidad excesiva de tiempo y energía al razonar con el niño furioso, a menudo a expensas de los otros miembros de la familia. Los padres pueden llegar a agotarse e irritarse, desesperarse, no tener paciencia o deprimirse por las constantes batallas en el hogar. Esto podría llevar a una disfunción en la unidad familiar en su conjunto, ya que los otros miembros de la familia pueden tener sus necesidades desatendidas y sentir rencor hacia el niño furioso. Toda la familia de un niño furioso debe buscar asesoría para ayudar a hacer frente a las dificultades particulares que enfrentan cada uno de los miembros de la familia.

Tratamiento

Si tu hijo sufre de un desequilibrio químico que hace que experimente rabia de forma regular, puede beneficiarse de medicamentos, incluyendo los medicamentos anticonvulsivos como Depakote, Tegretol o Neurontin, medicamentos antipsicóticos como Zyprexa y Risperdal, o medicamentos de bloqueo de adrenalina tales como la clonidina, guanfacina o hidrocloruro de propranolol.

Una terapia no médica puede incluir sesiones de psicoterapia, individual o familiar, terapia conductual, terapia para el manejo de la ira y remedios holísticos, incluyendo los suplementos de ácidos grasos omega-3, té de hierbas, yoga, técnicas de reducción del estrés y terapias cognitivas para ayudar con los problemas de control de impulsos. Habla con tu médico acerca de alternativas de enfoques terapéuticos para el tratamiento de la rabia de tu hijo químicamente desequilibrado.

Precauciones

Nunca mediques a tu hijo furioso sin hablar primero con tu médico y tener una evaluación psiquiátrica minuciosa realizada. Algunos medicamentos utilizados para tratar la depresión o la ansiedad pueden desencadenar un episodio maníaco (rabia) en un niño bipolar y los medicamentos usados ​​para calmar a los adultos pueden ser demasiado fuertes o inapropiados para su uso en niños.

Nunca uses la fuerza para contener físicamente a tu hijo furioso. Si está en un lugar seguro, lejos de objetos que puedan dañarlo durante la rabieta, es mejor simplemente dejar que se enfurezca que tratar de imponer una restricción. Los niños en medio de la rabia pueden demostrar una fuerza anormal y resistirse a ser encerrados. Ellos podrían fácilmente hacerse daño en un intento de estar libres de su encierro. Sólo limpia el área alrededor del niño furioso y permite que se calme antes de que intente hacer contacto físico de cualquier tipo.

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