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Introducción
El juego tiene un papel importante en el desarrollo del niño, ya que no sólo ayuda a despertar su curiosidad, a interesarse en su entorno y en las personas que lo rodean, sino que le brinda confianza y seguridad, favorece su desarrollo físico, intelectual y verbal. Además le ayuda a resolver problemas y estimula su imaginación. Mediante el juego, el niño aprende, estimula su desarrollo lingüístico, identifica sentimientos y sensaciones, y se enseña a seguir instrucciones. ¡A jugar se ha dicho!
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Juegos tradicionales para niños
Estos dependen de la edad del niño y también de la región donde viva; con todo, juegos como jugar a la casita (que incluye el interpretar distintos roles, papá, mamá, hijo u otras personas) empleando una simple caja de cartón, son perfectos. A muchos pequeños les gusta jugar a los cochecitos (se trate de niño o niña), saltar la cuerda o a esconderse. Eso sí, en el caso de los juegos dinámicos, hay que verificar que no haya peligro de que el niño caiga (tropiece con muebles o escalera) o tenga un accidente (por jugar en un lugar inseguro).
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Aprendamos a cocinar
Esta es una de las actividades que pueden ser sumamente divertidas y en donde puedes involucrar a tu hijo pequeño, ya que le encantará usar sus manos. Una estupenda idea consiste en preparar una sencilla receta de galletas de avena, donde además de ingredientes saludables, la textura juega un papel principal al mezclar y amasar. ¡Y lo mejor de todo, es que pueden comerse sus creaciones! Colócale un mandil y permite que se ensucie un poco y toma en cuenta que quizá sus movimientos no sean tan seguros. Ten precaución con los objetos calientes y ¡a cocinar todos!
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¡Mira quién soy! Divertidos disfraces para peques
Una actividad muy entretenida es reunir en un baúl o caja ropas viejas y diferentes ornamentos (collares, sandalias, sombreros, moños, plumas, adornos e incluso maquillaje) y jugar a disfrazarse de un personaje divertido y adivinar quién es. O también a interpretar una sencilla e improvisada obra de teatro con los más pequeños. Y si son más grandecitos y pueden manipular tijeras, ellos mismos pueden añadir y pegar flores, cuentas o recortes varios a una prenda para crear una versión única.
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Juegos de mesa: Diversión que no pasa de moda
Tienen muchísimas ventajas: ocupan poco espacio, pueden almacenarse fácilmente, estimulan el intelecto del niño, le ayudan a resolver problemas, favorecen distintos tipos de desarrollo, motriz, lingüístico, matemático y algunos pueden jugarse en solitario, en pares o en grupo. Por otra parte, tu hijo aprende a esperar su turno y a seguir reglas, además de que favorecen la concentración y la competitividad sana. Puedes optar desde los rompecabezas (la caja indica la edad del niño), los de memoria, los de destreza, hasta aquellos de estrategia. ¿Quién quiere jugar?
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Videojuegos (sobre todo los interactivos)
Si bien todavía existen contras en torno a los juegos de vídeo (fomentan la pasividad, el aislamiento, la obesidad, la falta de atención en el niño, incluso la violencia de algunos de ellos), actualmente eso ha cambiado con los juegos interactivos en donde los niños son "el control", como reza el lema de una famosa marca de juegos de vídeo. Tu hijo coordina y mueve su cuerpo, sigue instrucciones, pero de una forma más sana, y practica deportes y disciplinas, como el golf o el yoga o toca música. Son ideales para una tarde lluviosa o para compartir en familia.
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Ejercicio con los peques
Puedes hacerlos en casa con tus niños, por ejemplo, introduciéndolos en la práctica del yoga desde muy pequeños y hacerlo de una manera lúdica, al usar las diferentes posturas del yoga (asanas) que tienen nombre de animales y fingir ser dicho animal. Eso sí, debes hacerlo con cuidado, sobre todo si no tienen la flexibilidad suficiente para realizar la asana. Si cuentas con jardín, puedes dar piruetas con ellos en el césped o realizar ejercicios aeróbicos u otras disciplinas orientales, como el tai-chi. Será muy útil para ayudarles a relajarse, armonizarse y concentrarse.
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Cultivando el jardín y aprendiendo de las plantas
La jardinería no debe ser una actividad privativa de los adultos. También tu hijo puede maravillarse al ver cómo crece una planta, qué es lo que necesita, e incluso interesarse por los insectos, aprendiendo a diferenciar los que son dañinos y los que son benéficos. Enséñale cuándo y cómo regar las plantas, qué tipo de abono necesitan y con qué frecuencia, así como a podarlas (si tiene edad de manipular tijeras, siempre bajo supervisión). Y si puedes destinar un rincón para cultivar hortalizas, será toda una experiencia el que pueda cultivar sus propios alimentos.
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Recorta, pega, dibuja y ¡crea!
Nada como tener un lugar especial donde hacer diversas manualidades, de preferencia una mesa de trabajo (puede ser también en la mesa del comedor familiar, solo protégela con un mantel plastificado) y donde haya un mueble, anaquel o cajón donde se guarden revistas viejas, pegamento, tijeras, pintura lavable, pinceles, lápices de colores y material de desecho (cartón, latas, envases de leche vacíos y limpios, botones, trocitos de tela, flores, hojas secas y demás), así como mucha imaginación para inventar juguetes, portarretratos y lo que se les ocurra. Incluso hay revistas y programas de televisión con novedosas ideas para crear.
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Leer... el mejor viaje comienza desde la primera página
Esta actividad nunca pasará de moda. Hoy en día hay infinidad de títulos, temas y autores. Elige aquellas editoriales donde los libros infantiles están divididos por edades, para que te sea más fácil escoger un título adecuado. Lee a tu pequeño por la tarde, no hasta la hora de dormir. Si tiene ilustraciones el libro, permite que él invente una historia o que le añada detalles a la que están leyendo. Trata de darle una voz y entonación adecuada a los personajes, así como actuar la historia. Es a partir de ahí que nacen los grandes lectores del mañana.
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Tablero de actividades Montessori, todo un mundo de sorpresas
Se trata de un tablero o bastidor de madera que tendrá cosidos o pegados objetos varios: un cierre sobre la superficie, botones y ojales, un par de agujetas (cordones) de zapatos, así como diversos bolsillos que contengan monedas, canicas, recortes de figuras (personas, objetos, animales) y letreros con su respectivo nombre. Elige una actividad por día y enséñale a atar los cordones de sus zapatos, a identificar el nombre de un objeto con su figura correspondiente, a contar canicas, a subir y bajar cierres y abotonar la ropa. Es una guía práctica que a la vez, enseña de forma divertida.
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