Cómo limpiar un radiador

Escrito por ehow contributor | Traducido por enrique pereira vivas
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Cómo limpiar un radiador
El lavado del radiador de tu vehículo puede ayudar a prevenir bloqueos en tu sistema de refrigeración. (sports car lights image by Xavier MARCHANT from Fotolia.com)

El lavado del radiador de tu vehículo puede ayudar a prevenir bloqueos o fugas que puedan causar daños al sistema de refrigeración. La falta de inspeccionar y limpiar el radiador en forma regular (al menos cada seis meses) podría conducir a su ruptura en la carretera, posiblemente en medio de la nada.

Nivel de dificultad:
Moderado

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Necesitarás

  • Manta o cubierta del motor
  • Bandeja de plástico o balde para el drenaje
  • Manguera de agua
  • Agua fría
  • Refrigerante

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Instrucciones

  1. 1

    Apaga el motor y deja que se enfríe a temperatura de no funcionamiento. Cubre el compartimiento del motor, a excepción del radiador, con una lona aprobada o manta con el fin de eliminar las salpicaduras en el resto del bloque del motor.

  2. 2

    Retira la tapa del radiador. Recuerda hacer esto sólo después de que el motor se haya enfriado por completo.

  3. 3

    Revisa las mangueras del radiador en busca de daños. Siente las mangueras en busca de signos de fragilidad o de humedad excesiva.

  4. 4

    Drena el líquido que está dentro del radiador en una bandeja de plástico o balde. Si el líquido es bastante limpio, procede con el lavado. Si está muy sucio, comprueba el exterior del radiador para ver si tiene una oxidación excesiva o daños.

  5. 5

    Lava el radiador con agua fría de una manguera de jardín. Deja que el agua se rebose en la parte superior del radiador hasta que salga limpia.

  6. 6

    Realiza un lavado inverso colocando la tapa del radiador en la parte superior y quitando la tapa en la parte inferior del radiador. Una vez más, deja que la manguera corra hasta que el agua salga limpia.

  7. 7

    Conecta la manguera de jardín a la envoltura de refrigeración del motor y vacíala hacia fuera de la misma manera.

  8. 8

    Vuelve a colocar todas las mangueras y la tapa del radiador inferior una vez que el agua se haya drenado completamente.

  9. 9

    Añade refrigerante a tu radiador al nivel recomendado por el fabricante del vehículo.

  10. 10

    Inspecciona el tapón del radiador para verificar si tiene una oxidación excesiva. Si se ve bien, atorníllalo de nuevo en la parte superior del radiador.

  11. 11

    Retira la lona del motor, arranca el motor y ve si hay fugas. Si no ves gotas de líquido refrigerante que se desarrollan en el suelo debajo del vehículo, da una vuelta alrededor de la cuadra para asegurarte de que has lavado tu radiador correctamente.

Consejos y advertencias

  • Si tu vehículo tiene un radiador sellado de fábrica, no serás capaz de lavarlo por ti mismo de manera regular. En su lugar, haz que el distribuidor lo revise, como parte de tu rutina normal de mantenimiento y controla periódicamente el exterior del radiador por ti mismo con el fin de que no tenga fugas o una corrosión excesiva.
  • Debes reemplazar por completo tu radiador si persiste la fuga después de un lavado. No te fíes del sellador de fugas, lo cual es una solución temporal en el mejor de los casos.

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