Cómo limpiar la piedra natural

Escrito por f.r.r. mallory | Traducido por contributing writer
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Cómo limpiar la piedra natural
Chimenea de piedra natural. (Karl Weatherly/Photodisc/Getty Images)

La piedra natural es aquella que no ha sido tratada, pulida ni sellada. Este tipo de piedra se encuentra en los hogares y chimeneas, como guijarros en las duchas, en los muros o paredes bajas de interiores y exteriores, y en muchas otras aplicaciones en el exterior. La limpieza es muy importante; en los hogares, debido al hollín y al humo; en el exterior, porque el musgo y el moho forman manchas oscuras en los lugares con sombra; y los lugares en el exterior son propensos a las manchas de vino, alimentos, pinturas y tintes. La limpieza de la piedra natural se debe llevar a cabo de un modo diferente en las chimeneas y en el exterior.

Nivel de dificultad:
Fácil

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Necesitarás

  • Espuma limpiadora para baños
  • Fosfato trisódico (TSP)
  • Ácido fosfórico
  • Un limpiador altamente alcalino
  • Lejía
  • Un limpiador de lechada (opcional)
  • Tierra diatomea
  • Un limpiador y pulidor en polvo
  • Un limpiador concentrado ácido
  • Un limpiador de piedra con pH neutro
  • Un cepillo de nailon
  • Una esponja
  • Agua y trapos para secar
  • Protectores de superficie
  • Un balde
  • Protectores plásticos
  • Un limpiador de vapor (opcional)
  • Una hidrolavadora
  • Ácido muriático
  • Gafas, guantes y mascarilla protectores

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Instrucciones

    Limpiar una chimenea de piedra natural

  1. 1

    Despeja el área de trabajo de muebles, alfombras y accesorios y protégela con trapos viejos. Limítate a hacer una limpieza intensiva sólo en las piedras que lo necesitan. En el resto haz una limpieza general. Ventila la habitación abriendo puertas y ventanas.

  2. 2

    Satura la piedra y la lechada con agua hasta que ya no absorban. Si intentas limpiar en seco, la porosidad de la piedra y la lechada absorberá más aún la suciedad líquida. En cambio, al mojar la piedra la suciedad permanecerá en la superficie.

  3. 3

    Utilizando protección, aplica la espuma limpiadora para baños y friega. Elimina la suciedad rápidamente y no permitas que chorree sobre la superficie de la piedra y la lechada. Utiliza la esponja para crear un a barrera debajo de la piedra en la que trabajas y continúa limpiando. Dependiendo del tipo de piedra (si es de río o áspera), con esta limpieza será suficiente. De lo contrario, mientras la superficie está húmeda, utiliza el limpiador de vapor. La mayor parte de las máquinas de vapor tienen accesorios portátiles y, algunas, paños removibles. Funcionan tanto de forma horizontal como vertical. Usando calor, limpiador y frotando limpiarás casi todo. Enjuaga a fondo y observa cómo va quedando.

  4. 4

    Enjuaga muy bien la chimenea. Si todavía no está limpia, utiliza un limpiador ácido para chimeneas. Asegúrate de que las piedras estén completamente mojadas y mantenlas así durante la limpieza. Sigue las indicaciones del fabricante con respecto al tiempo de aplicación.

  5. 5

    Luego de enjuagar los otros limpiadores -- nunca mezcles productos -- aplica un limpiador y pulidor en polvo en las zonas de la lechada afectadas. Para obtener los mejores resultados sigue las instrucciones del envase. También puedes aplicar una pequeña cantidad de lejía diluida sobre las manchas resistentes pero recuerda que ésta aclara y cambia el color de las piedras y la lechada, por lo que hazlo sólo para solucionar un problema específico. Puedes utilizar TSP o ácido fosfórico disueltos en agua como limpiador. Primero pruébalo en un lugar que no se vea. El limpiador y pulidor en polvo no es bueno para mármol o metales.

  6. 6

    Prepara un emplasto de tierra diatomea húmeda y tu producto limpiador. Mezcla en un balde la tierra con agua jabonosa hasta que parezca arcilla mojada. Debe mantenerse unida en un bloque pero estar húmeda al tacto. Coloca el emplasto sobre las manchas persistentes sobre la piedra mojada y cubre el área con plástico para mantener la humedad. La tierra diatomea borrará la mancha. Puedes mezclarla con cualquier limpiador que puedas dejar reposar sobre la piedra por cierto período de tiempo sin causar problemas, por ejemplo un limpiador para piedra de pH neutro.

    Limpiar piedra natural en el exterior

  1. 1

    Protege la zona donde vas a trabajar retirando macetas, muebles y demás objetos y cubriendo los arbustos con trapos o protectores plásticos. Limita la limpieza más intensiva a las piedras que la necesitan. En el resto, haz una limpieza general.

  2. 2

    Moja con agua la piedra y la lechada hasta que ya no absorban más. Si intentas limpiarla en seco, la porosidad de ambas puede absorber la suciedad líquida aún más profundamente. Mojando la piedra, en cambio, ésta permanecerá en la superficie.

  3. 3

    Utilizando protección, friega con tu cepillo y una mezcla de limpiador para piedra de pH neutro y agua (siguiendo las instrucciones del envase). Intenta aflojar y quitar las manchas, moho o musgo tanto como puedas. Enjuaga frecuentemente con agua limpia y no permitas que la suciedad chorree por encima de las piedras.

  4. 4

    Aplica ácido muriático (preparado como se indica en el envase). Recuerda que los ácidos remueven lo que encuentran, y sólo deseas remover las manchas. Mantén tu área de trabajo bien mojada con una manguera.

  5. 5

    Utiliza una hidrolavadora si no necesitas ácido muriático, y para realizar una limpieza general. Agrega un limpiador de pH neutro al agua para obtener mejores resultados. No te detengas sobre las piedras o la lechada, ya que la hidrolavadora puede desgastar o aflojar la lechada. Esta máquina es buena para reducir o aflojar la mayor parte de las manchas, pinturas y marcas en el exterior. Para las zonas muy manchadas, considera aplicar un sellador para evitar que vuelva a mancharse luego de la limpieza.

Consejos y advertencias

  • Limpia las manchas rápidamente para evitar que penetren aún más.
  • El hollín y el humo pueden disminuirse arrojando un puñado de sal al fuego de la chimenea.
  • Un panel de aluminio hecho a medida y colocado debajo de la rejilla hace que quitar las cenizas sea rápido y fácil.
  • Muchos limpiadores son cáusticos, por ese motivo debes protegerte mientras los utilizas.
  • Nunca mezcles limpiadores ácidos con lejía, el gas que producen puede ser mortal.

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