Cómo llevar una tienda de segunda mano

Escrito por carmen russell | Traducido por ehow contributor
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Una tienda de segunda mano se dirige como cualquier otro establecimiento minorista, aunque con algunas diferencias. Como en cualquier otro negocio de venta al por menor, tendrás que tener un proyecto y un permiso de apertura, encontrar una ubicación, determinar qué tipo de mercancía vas a vender y, posiblemente, contratar personal para llevar tu establecimiento. Muchas tiendas de segunda mano operan sin ánimo de lucro, es decir, con fines benéficos. Algunas venden artículos que han sido donados. Otras son como tiendas de antigüedades donde se venden objetos usados realmente valiosos. Es importante que pienses qué tipo de tienda de segunda mano quieres abrir.

Nivel de dificultad:
Fácil

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Necesitarás

  • Un local comercial
  • Una caja registradora
  • Software de contabilidad
  • Un camión u otro vehículo de carga
  • Herramientas para fijar el precio
  • Estantes o expositores

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Instrucciones

    Creación de la tienda

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    Un plan de negocio comprende las bases fundamentales de cualquier empresa. Redacta el tuyo. Hazlo no sólo para poder expresar tus ideas a otras personas, sino también para organizarlas en un conjunto de pasos que te lleven desde el inicio del proyecto hasta tener la tienda en funcionamiento. Al escribir el plan, deberías tener en cuenta dónde quieres montar tu tienda, cuál será tu clientela, qué tipo de mercancía deseas vender y qué beneficios tendrás que obtener para considerar próspero el negocio y mantenerlo operativo. Es importante que a la hora de determinar cuánto va a costar, lo enfoques de forma realista.

  2. 2

    Elige una ubicación. Se suele decir que las tres cosas más importantes que hay que considerar a la hora de abrir una tienda son: la ubicación, la ubicación y la ubicación. Puesto que vas a abrir una negocio minorista, lo mejor será disponer de un escaparate abierto. También es importante que sea de fácil acceso para el público al que va destinada y que se ajuste a la mercancía que vas a vender. Si deseas operar en una zona urbana, mira si se puede llegar al establecimiento en transporte público o si hay bastantes aparcamientos. Si te vas a dedicar a la venta de artículos grandes (por ejemplo, muebles), comprueba si hay bastante espacio para albergar la mercancía o si a tus clientes les resultará lo bastante cómodo para recoger sus compras.

  3. 3

    Adquiere el género. Mucho del que ves en tiendas de segunda mano ha sido donado. No obstante, es poco probable que tengas bastantes donaciones antes de abrir por primera vez. Una alternativa es recorrer los mercadillos y las ventas privadas para encontrar artículos baratos que la gente quiera vender. Dependiendo del tipo y la cantidad de artículos con los que pretendas abrir, será útil disponer de un camión o una furgoneta para llevarlos a tu tienda. Aunque no es necesario que tu mercancía esté al máximo antes de abrir, deberías asegurarte de tener suficientes artículos como para que a la gente le merezca la pena entrar y echar un vistazo. Tras haber estado funcionando el tiempo suficiente, es probable que las personas de tu comunidad empiecen a llevarte algunos objetos que ya no quieran para donarlos o venderlos.

    Apertura y funcionamiento

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    Llega el momento de abrir las puertas de tu tienda. Será mejor que la des a conocer antes de ponerla en funcionamiento. Si el escaparate está en una calle muy transitada, puedes hacerlo poniendo en él grandes carteles donde se lea "Gran Inauguración". También puedes publicitarla en el periódico local de la comunidad o en páginas web locales y dejando folletos en otros comercios de la localidad. Piensa en la posibilidad de celebrar una "gran inauguración" especial unas semanas después de la apertura real; así será más gente la que sepa que tu negocio está ahí.

  2. 2

    Es de suma importancia que guardes un registro de todas tus transacciones. Tendrás que hacerles pagar a tus clientes unos impuestos si se trata de un negocio con fines lucrativos. Deberás declarar tus ganancias y pérdidas netas en tus impuestos -de todas maneras, será mejor que sepas cómo te está yendo-. Tus ganancias netas mensuales serán el resultado de restar todos tus gastos (como el coste del género, el alquiler, las nóminas de los empleados, las facturas de los servicios públicos y cualquier otro gasto derivado del negocio) a tus ingresos brutos (las entradas totales provenientes de todas tus transacciones comerciales).

  3. 3

    Haz un balance. Después de haber estado operativo un tiempo, revisa tu plan de negocio y mira en qué situación te encuentras. Deberías volver a evaluarla de forma periódica para asegurarte de ir en la dirección correcta.

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