Cómo mejorar tus habilidades para estudiar

Escrito por jason belasco | Traducido por adriana de marco
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Cómo mejorar tus habilidades para estudiar
Mejora tus habilidades de estudio. (Studying image by Kathy Burns-Millyard from Fotolia.com)

Son las 2 a.m. y mañana tienes un examen de historia de mitad de trimestre. Tu compañero de habitación está tocando la guitarra ensordeciéndote con la canción "Rage Against the Machine" (cómo si no hubiera alguna otra), y el chico raro del fondo del corredor ha organizado sobre tu cama una comunicación con los espíritus. Estás en el suelo haciendo levantamiento de piernas con el cuaderno, cuando de pronto uno de los participantes de la comunicación con los espíritus vuelca cerveza sobre tus pobres apuntes y ya ilegibles notas. ¿La lección aquí? Nunca tonifiques tus músculos cerca de cerveza barata. Bien, hay otra lección: tus habiliadades para estudiar no son buenas. Todo, desde la ilegibilidad de tus notas a tu ambiente para estudiar van hacia un fin desastroso. Puede ser que no te importe tu GPA, pero a otros sí les importa, así que este artículo te dará la información que necesitas para aprender a estudiar. No te va a subir el conciente intelectual, pero al menos aprenderás a usar el que tienes. Antes de empezar a sermonearte, haz este examen para ver dónde están tus mayores problemas de estudio. Una vez que sepas por qué siempre has sido una desilución para tus padres, podrás seguir adelante con tu trabajo.

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Prepara un lugar de estudio apropiado

Elige el lugar y reúne los materiales Una biblioteca es lo ideal. Si tiemblas ante la idea de ir a una, esa es la razón por la que el lugar es perfecto. ¿Qué es lo que puede ser más aburrido (traducción: que te distraiga menos) que una biblioteca? Sin embargo, si eres una de esas personas que no se pueden concentrar en ese ensordecedor silencio, deberías elegir un lugar en el que sepas que lo podrás hacer. Aquí tienes algunas sugerencias: Un café tranquilo Una sala de studio Una sala para estudiantes Un salón de clase vacío Un dormitorio no es un buen lugar porque estarás cerca de un teléfono, de una cama, de la TV y otras distracciones. Luego de 30 minutos, te darás cuenta de que para mantener la cordura es esencial que se rompa el tubo de la TV. Asegúrate de que tienes todos los materiales que necesitarás; no debes perder tiempo buscando tu bolígrafo de la suerte, o siguiendo a alguien para pedir prestado uno que sea de inferior calidad. También es importante tener una mesa de trabajo o un escritorio grande donde puedas desparramar tus cosas para que estén a mano. Aquí tienes un inventario rápido que puedes hacer para determinar si has encontrado el ambiente apropiado para estudiar. Asegúrate de que estás cómodo Sea cual fuere el área que elijas, asegúrate de que sea relativamente placentera y cómoda. Alguna gente necesita silencio para estudiar, mientras otros prefieren tener música de fondo (investigadores han llegado a la conclusión de que escuchar música puede mejorar la atención mental, aunque no necesariamente mientras estudias). Probablemente sea mejor que evites la música muy enérgica como el hip hop el rock hardcore, pero si te encuentras cantando con la música o golpeteando con tu pie es posible que no estés prestando demasiada atención.

Haz una rutina regular para estudiar

No hay nada más frustrante que pasar un día "estudiando" y darte cuenta de que no has avanzado mucho. El truco para evitarlo es no estudiar durante mucho tiempo (aunque te podría ayudar), sino enfocarte más en la calidad del tiempo que le dedicas al estudio. Así que mantén un record. Haz un plan del día o mantén un asistente personal digital contigo en el que puedas escribir las tareas con las que debes cumplir. Sé específico Haz tu agenda lo más específica que puedas. No solamente decide cuándo, sino las materias que vas a estudiar. Asegúrate de asignarle bloques de tiempo a cada curso. Y fíjate cuáles son los que te llevarán más tiempo de estudio y preparación, para poder marcar las prioridades. Mantente flexible Ten en cuenta tus limitaciones y preferencias y mantén tu agenda relativamente flexible. La regla de "dos horas de estudio por una hora de clase" no siempre es cierta. Lo que estudies para cada clase estará determinado por qué tan eficientemente puedes comprender los contenidos. Si puedes lidiar con varias horas de estudio sin tomar un recreo, hazlo. Pero si sólo puedes estudiar por períodos cortos y debes tomar recreos, tómalos, o toma un lapso que hayas estipulado o, mejor, tómalo como recompensa por haber llegado a tus metas. Sólo asegúrate de que tus recreos no terminen durando más que los períodos de estudio. También recuerda que algunas materias requieren más tiempo para retomarlas, así que trata de limitar las pausas cuando estés trabajando en asignaturas que requieran toda tu atención. Elige un tiempo óptimo del día para estudiar Si eres una persona nocturna, no agendes el estudio para la mañana durante el desayuno, ya que estarás demasiado cansado y quejoso para estudiar efectivamente. Elige un momento del día en que estés alerta y en tu mejor forma. Sí, está bien... entre la escuela, el trabajo y las distracciones en Internet es casi imposible reservar largos períodos de tiempo para un estudio concienzudo durante el día. Bueno, o deberás desarrollar la habilidad para estudiar por cortos períodos o deberás reajustar tu habilidad para concentrarte durante tus horas libres. Si nunca tienes momentos en los que te sientes cansado, tienes el síndrome de fatiga crónica. Si constantemente sientes que te falta energía, y si puedes estudiar solamente dejando de dormir, deberás reconsiderar tus metas. Por ejemplo, cortar tu horas de trabajo te puede costar algunos CD, pero podrás mejorar en la escuela, lo que es mejor para el futuro. Los estudios muestran que la mayoría de la gente estudia mejor por la mañana. Así que si ves que lo puedes hacer, trata de reajustar tu agenda del sueño para poder hacerlo antes del mediodía. No solamente estarás más feliz (sacándote el estudio del camino), sino que te acordarás mejor de las cosa aprendidas. Aparte, la mayoría de los exámenes van a ser durante el día (aunque no todos), así que es mejor estudiar durante el horario en el que tendrás el examen. Mantén tu vida social Antes de que efectivamente puedas agendar tu tiempo de estudio, deberás priorizar tu vida. Ser un buen estudiante no significa que te debas aislar de tus amigos y de tu familia. Sólo sé muy claro con ellos y diles que tu tiempo de estudio es prioritario. Si recibes llamadas mientras estás con los libros, di que hablarás más tarde cuando puedas dar toda tu atención. Si no tratas de mantener algo parecido a una vida personal, te agotarás. ¿Además, es el estudio lo más importante de tu vida? Trata de mantener un equilibrio entre disfrutar y estudiar.

Entérate de lo que quieren tus maestros

Desenvolverte bien en la escuela a veces tiene mucho menos que ver con lo mucho que trabajas que con las expectativas que ha puesto tu instructor en ti. Antes de anotarte en una clase, investiga lo que piensan los estudiantes anteriores del profesor y cómo se preparaban para sus clases. Si más de una fuente confiable te dice que el instructor es poco razonable, evita esa clase. Estate atento y toma notas Siéntate cerca del frente, aunque no necesariamente adelante de todo. Escribe lo más que puedas sobre lo que se dice (hasta las cosas que dicen tus compañeros... a no ser que sean completamente tontas e irrelevantes, lo que pasa casi siempre.) Si no puedes escribir rápido o claramente, compra una computadora notebook y llévala a clase. De esa forma toda la información que necesitas para un examen la teclearás, lo que te ahorrará un paso cuando hagas tu rutina. Pero esto se verá más tarde. Si la usas, siéntate a un lado del aula, para que tu constante tecleo no distraiga al profesor. Tu profesor te hará saber con frecuencia cuáles son los tópicos importantes de sus clases; asegúrate de prestar atención. Por ejemplo, cualquier cosa que se escriba en la pizarra deberás registrarla en tu computadora. También deberás saber por el lenguaje corporal del instructor cuán importante es. Y no tengas miedo de hacer preguntas "estúpidas", como "¿Qué es lo que va a incluir en el examen?". Puede ser que te lo diga. Pero, si esto te pone nervioso, pídele al chico que esté más cerca tuyo que haga la pregunta. Saca ventaja de las horas de trabajo de tu instructor Puedes ir a la oficina de tu instructor al menos una vez.... para que sepa que te importa su clase. Antes de hacerlo, escribe las preguntas que tienes sobre la clase o sobre las cosas que leíste. Aunque no tengas preguntas específicas, será útil reunirte con él simplemente para tener una idea de lo que vendrá en el examen. Recuerda, aunque actúe como si estuviera ocupado, ayudarte es su trabajo; no aceptes que no te dé su total atención durante sus horas de trabajo. Entérate de lo que salió mal Si por alguna razón todavía no logras pasar el examen, no te asustes. Ve al instructor y de manera amable pídele discutir lo que no fue satisfactorio. Aprenderás a hacerlo mejor la próxima vez, y también le demostrarás que te importa tu actuación (lo que a su vez puede afectar a tus notas en el futuro). Hasta puede darte la oportunidad de rehacer el examen. Suspira, suficiente del recreo de primavera en Daytona.

Aprende algunos trucos para estudiar

Lee con inteligencia Los libros de texto están diseñados para enfatizar los puntos que necesitas saber. Tienen un sumario, recapitulación o sección con preguntas al final de cada capítulo. También, enfócate en el contenido. Cuando leas un trabajo, mantén los ojos abiertos para leer los subtítulos y los términos en negritas. Reléelo todo, tomando notas mientras lo haces. Puedes escribir un pequeño sumario de cada capítulo cuando terminas, para saber si entendiste (y puedes explicar) el material. Resalta los párrafos importantes. Leer las oraciones que has señalado es una buena forma de estudiar. Usa líneas de tiempo Estos pueden ser convenientes. Son más efectivos si no piensas en ellos como listas, sino como grupos de datos y conceptos basados en su relación de unos con otros. Encontrarás que muchos de los tópicos que estudies se agruparán en los encabezados. Haz tus líneas de tiempo. Podrás recordarlos mejor y saber cómo se relacionan unos datos con otros. Reescribe las notas a mano Cuantos más de tus sentidos uses mientras estudias, más fuertemente se almacenará la información en tu cerebro. Por ello, uno de los mejores consejos para estudiar es que reescribas las notas a mano y repitas las palabras en voz alta. De esta forma, estás reforzando la información. Leerás las notas, las procesarás para copiarlas físicamente, las dirás y te escucharás diciéndolas. Así, te será mucho más fácil recordar la información. Usa dispositivos mnemotécnicos Memorizar te puede dar resultado, como puede ser que tengas mejor suerte con dispositivos mnemotécnicos. Se usan asociando a un sonido con un concepto, así que lo que tienes que recordar es el sonido. Si, la primera letra de cada apartado puede ser ensamblada como una palabra, tendrás que recordar esa palabra para recordar cada apartado de la lista. También puede servir para listas largas. Prueba con grupos de estudio Los grupos pueden ser una gran forma de motivarte para trabajar y recibir información. - Encuentra un grupo de tres o cuatro estudiantes. Deben ser más o menos del mismo nivel de tu intelecto. Si estás a un nivel más alto, estarás gastando tu tiempo. Si son mucho más inteligentes que tú, te confundirás y te descorazonarás. - Elige un plan de estudio en grupo que funcione. - Aunque el grupo tenga sólo un miembro, le puede dar a tu trabajo un incentivo adicional. - Busca miembros que estén tan comprometidos como tú y pon algunas reglas: llegar a tiempo, llegar preparado y usar el tiempo juntos para discutir el trabajo. Fichas Con ellas refuerzas la información a través del proceso de escribirlas. Cuanto más escribas sobre el tema, mejor te irá. Haz menos de 100 o pasarás más tiempo haciendo bonitas tarjetas que usándolas. Abarrotamiento Todos lo hacen, pero eso no significa que esté bien. Abarrotarte de conocimientos la noche anterior a un examen aumentará tu ansiedad y te quitará horas de sueño. Así que comienza a estudiar por lo menos dos semanas antes del examen y asegúrate de irte a dormir a una hora razonable la noche anterior. Exámenes de práctica y sesiones de repaso Usa los exámenes que tomó tu profesor en años anteriores. Úsalos. Qué mejor forma de saber lo que debes esperar que ver lo que el profesor preguntó antes. Asegúrate de practicar con esos exámenes hacia el final de tu período de estudio. Trátalos como si fueran el examen real y ve cómo los resuelves. No es ilegal ni está mal usar los viejos exámenes si están disponibles, ¡para eso están ahí! Muchos maestros también hacen sesiones de repaso antes del examen. Son importantes porque muchos profesores van a dar claves y pistas, accidentalmente, sobre el examen. Así que, aunque sea muy aburrido, ve. Consejos sobre materias específicas Historia: Las fechas son invaluables. Escribe las de cada evento importante, para saber sus causas y efectos. Reescríbelas de memoria. Resalta con colores los nombres de la gente que estuvo involucrada. Ciencia: Las tarjetas son tus amigas. Los dispositivos mnemotécnicos funcionan muy bien para los términos científicos. Matemática: La práctica es la clave. Haz tantos problemas de práctica como puedas hasta que les hayas tomado la mano. Matemática no es la clase de materia que puedas leer solamente, debes practicar. Literatura: Lee tus notas y familiarízate con los términos literarios y técnicas que te mostró tu maestro. Los resúmenes de los argumentos también son útiles. Finalmente crea una lista de ejemplos de cada uno de los libros con los que estás familiarizado. Lengua extranjera: si es un examen de vocabulario, usa las fichas. Pero si es un ensayo o de gramática, es mucho más importante que te familiarices con los verbos y sus conjugaciones. Si es un examen oral, busca alguien con quién hablar. Va a aumentar tu fluidez y comodidad.

Conoce algunas de las "comidas para el cerebro"

Posiblemente todos estos consejos sean demasiado obvios para ti y quieres algo más exótico. Aquí tienes algunas sugerencias dietéticas, también conocidas como "comidas para el cerebro". Pueden ser que sean efectivas para ti o no, pero en caso de que estés lo suficientemente desesperado como para probar cualquier cosa, aquí las tienes. Una dieta apropiada evidentemente es importante para darte la energía y la concentración que necesitas para estudiar. Y aunque te veas tentado de comer comidas de valor extra y comida chatarra todo el día, es una mejor idea hacer una dieta equilibrada y sana, llena de las vitaminas y nutrientes esenciales. Algunos de estos nutrientes están directamente ligados con el enfoque mental y hasta con la inteligencia. Por ejemplo, un estudio británico encontró una correlación entre la dieta y la inteligencia, concluyendo que 1 de cada 4 chicas de colegio involucradas en el estudio estaba dañando su cociente intelectual haciendo dieta y privándose de hierro. El autor del estudio termina diciendo que, debido a la frecuencia con que las mujeres jóvenes hacen dietas, es común que haya un pobre nivel de hierro entre las chicas británicas de colegio y que la dieta y los niveles de hierro juegan un rol importante para determinar el cociente intelectual. Las cuatro G: gingko, ginseng, ginseng siberiano y gotu kola En su libro "Herbs for Health and Healing" (Hierbas para la salud y la curación), Kathi Keville y Peter Korn discuten los estudios clínicos que muestran a las 4 G, ginkgo, ginseng, ginseng siberiano y gotu kola como una mejora para las habilidades mentales, incluyendo "concentración, aptitud, conducta, alerta y hasta inteligencia". Esto puede ser debido a que tomando estas hierbas se produce un incremento del flujo del oxígeno al cerebro. Aunque estos efectos son particularmente notables en la gente anciana que ha mostrado una declinación en sus facultades mentales, muchos estudiantes universitarios se apoyan en las 4 G para mejorar su memoria. La mejor de las hierbas para mejorar la memoria es el ginkgo, y casi todos los suplementos para la "mejora de la memoria" lo contienen. Como Keville y Korn reportan en un apartado del libro, cuando se les da ginkgo a los estudiantes antes de una sesión de estudios "generalmente la mitad de [ellos] dicen que realmente ven una diferencia", y el efecto es más pronunciado cuando se lo combina con ginseng o ginseng siberiano. Vitamina E Hay una variedad de vitaminas útiles para mejorar la función del cuerpo, incluyendo el cerebro. Los investigadores han ligado a la falta de vitamina E con la pérdida de la memoria. Sin embargo, estos estudios reúnen a gente más grande que está más proclive a sufrir una degeneración del cerebro debido al envejecimiento. Por lo tanto, aunque debes tener suficiente de esta vitamina en tu dieta para proteger tus facultades mentales, no quiere decir que una mega dosis te vaya a ayudar con un examen importante (puedes encontrar otros suplementos vitamínicos que parece que cumplen esta función). Aunque el germen de trigo, el aceite de maíz y el aceite de maní tienen una gran cantidad de vitamina E, y que las carnes son una buena fuente de la misma, los suplementos pueden ser la mejor forma de incrementar su ingesta. Asegúrate de hablar con tu médico antes. La vitamina E licúa tu sangre, así que no la tomes si estás con anticoagulantes o vas a someterte a una cirugía en un futuro cercano. Lecitina Los estudios médicos han mostrado que la lecitina (que es un "fosfolípido"; no preguntes) y su componente más significativo, la colima, son beneficiosos para el tratamiento de los desórdenes neurológicos, la pérdida de la memoria y la depresión. Es posible que la lecitina esté involucrada en el transporte de los lípidos y el colesterol (el bueno) del hígado a la sangre y esto también puede hacer que cumpla un importante rol en la salud del sistema circulatorio y la mejora la salud del cerebro. Las fuentes naturales son los huevos, los productos lácteos y las carnes que tienen grasa y colesterol, aunque la lecitina en sí misma no tiene colesterol. Las frutas y las verduras generalmente tienen poca lecitina, a excepción del aguacate (una "comida del cerebro", aunque alta en grasas) y las arvejas de soja (que son buenas para ti, así que cómelas). Otra vez, se debe decir que, aunque debas tener mucha lecitina en tu dieta, la relación entre esta sustancia y el cerebro aun no se entiende bien. Así que ahí tienes. Sea a través de hierbas, organización o compromiso, es posible romper el círculo de estudio pobre, sin importar qué tan negligente como estudiante seas en este momento.

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