Miel y limón para la digestión

Escrito por owen bond | Traducido por laura guilleron
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Miel y limón para la digestión
La miel y el limón pueden mejorar la digestión. (Comstock/Comstock/Getty Images)

La miel y el limón son dos comidas sanas y naturales que se han combinado por muchas culturas durante innumerables generaciones. La mezcla de la miel pura y cruda con el jugo de limón fresco es un remedio popular para la pérdida de peso, aunque también trae muchos otros beneficios, incluso el mejoramiento de la digestión. La miel y el limón comparten algunas de las mismas propiedades que benefician al sistema gastrointestinal, pero se contrastan de otras formas, sobre todo en sus sabores dulce y ácido.

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Problemas digestivos

La mala digestión tiene una variedad de causas, pero suele implicar la falta de acidez dentro del estómago. A pesar de que la digestión física y química de las comidas comienza en la boca, los jugos ácidos del estómago son esenciales para descomponer aun más la comida antes de que llegue al intestino delgado. Las infecciones estomacales, que suelen conducir a las úlceras, reducen la capacidad digestiva y pueden provocar hinchazón, flatulencia y dolor abdominal. Las condiciones inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn y el síndrome del intestino irritable, también reducen la digestión y absorción, al mismo tiempo que causan los síntomas abdominales. La miel y el limón poseen propiedades que benefician a la totalidad del tracto digestivo.

Propiedades del jugo de limón

El jugo de limón es muy ácido, principalmente debido al ácido cítrico que contiene. La acidez del jugo de limón puede ayudar a la capacidad de los ácidos estomacales para digerir químicamente la comida, que no sólo aporta más nutrientes para absorber en los intestinos, sino que también reduce los síntomas de la indigestión, la hinchazón y el ardor de estómago, según explica "Bioquímica de Nutrición Humana". El jugo de limón también muestra propiedades antimicrobianas y es una fuente rica de vitamina C, que se combina para reducir la incidencia de las infecciones por todo el tracto gastrointestinal. El jugo de limón también contiene calcio, magnesio y potasio. Además, aunque el jugo de limón contribuye a la acidez estomacal, tiene de hecho un efecto alcalinizante en la sangre y otros tejidos, que estimula la inmunidad y frena la proliferación de muchos tipos de microbios.

Propiedades de la miel

La miel también es un agente anitmocrobiano debido principalmente a la enzima que puede producir pequeñas cantidades de peróxido de hidrógeno, según indica "Nutritional Sciences". Como tal, la miel se usa efectivamente para tratar los cortes externos menores, las abrasiones, las escaldaduras y el acné, aunque mantiene las mismas propiedades cuando se la consume y puede aliviar algunas formas de gastritis. Los tipos de miel difieren enormemente en su potencia antimicrobiana, y se dice que el arbusto de Manuka de Nueva Zelanda produce las más potentes, tal como se informa en "Medical Herbalism". Además, la miel muestra propiedades antioxidantes que pueden destruir a los radicales libres que han sido vinculados al deterioro del tejido y el cáncer. Los antioxidantes contribuyen a la salud gastrointestinal al eliminar los radicales libres, reducir la inflamación y alterar las toxinas químicamente. La miel más oscura suele poseer más propiedades antioxidantes que las variedades más claras.

Mezclar miel y limón

La miel y el limón poseen propiedades antimicrobianas y antioxidantes y son una buena fuente de nutrientes, aunque a algunas personas la miel les resulta demasiado dulce para comerla sola y el jugo de limón es demasiado amargo. Una buena solución es mezclarlos con agua, sin embargo, “Prescription for Nutritional Healing” advierte evitar el uso del agua hirviendo porque reducirá el aroma, el sabor y el valor nutritivo de la miel. Es más conveniente usar agua un poco tibia para disolver la miel antes de agregar el jugo de limón. Las cantidades que se emplean a veces son 1 cucharada de miel cruda y 2 cucharadas de jugo de limón en un vaso de agua tibia de 8 onzas (30 ml). También se le puede agregar miel y limón al té, pero el tanino y la cafeína en las hojas del té negro pueden provocar malestar gastrointestinal.

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