Una mirada cercana a la Dieta hCG

Escrito por brooke ross | Traducido por vanina frickel
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Una mirada cercana a la Dieta hCG
La dieta hCG pretende hacerte bajar de peso mediante el uso de una hormona que se encuentra en las mujeres embarazadas. (Jupiterimages/Photos.com/Getty Images)

Ha sido increíble ver que la gente literalmente se derrite.

— Dr. Scott Blyer, Cirugía Cameo, Manhattan

No es un secreto que todo el mundo busca una dieta que dé soluciones rápidas. Pero como cualquier cosa que es demasiado buena para ser verdad, es raro cuando una de estas dietas funciona. E incluso cuando lo hacen, es aún más raro cuando el peso se mantiene. Y luego está la dieta hCG. Esta tendencia de pérdida de peso afirma que puedes vaporizar kilos mediante el uso de una hormona producida en las mujeres embarazadas. ¿Extraño? Tal vez. Pero la dieta hCG (que incluye inyecciones, pastillas o píldoras de la hormona gonadotropina coriónica humana), ciertamente ha cosechado un gran interés. Aunque la mayoría de las dietas de moda son de corta duración debido a su ineficacia, la dieta hCG podría estar en el centro de atención por más de una temporada. Lo que es más, las personas que siguieron la dieta dicen que el peso perdido no se recupera y que sus estilos de vida y alimentación han cambiado para mejor.

¿Qué es exactamente la hCG?

La gonadotropina coriónica humana es una hormona polipeptídica producida por la placenta humana y se ha encontrado en la orina de mujeres embarazadas. Esta es la hormona que se detecta en las pruebas de embarazo. Trabaja para proporcionar al feto los nutrientes y calorías necesarias para el crecimiento.

A principios de 1950, el Dr. A. T. W. Simeons comenzó a investigar la hCG como la hormona de crecimiento para los niños. Sin embargo, pronto descubrió que la hormona proporcionaba a los niños la capacidad de comer mucho menos y perder peso mientras no se experimentaba hambre.

En 1954, Simeons publicó "Pounds and Inches: A New Approach to Obesity," (Libras y Pulgadas: un nuevo enfoque a la obesidad), que detalla los tipos de hCG que se pueden utilizar para combatir la obesidad. Los estudios realizados por los médicos tardaron en demostrar los peligros de la dieta, incluyendo embolias pulmonares, y, desde mediados de 1970, la hormona no ha sido aprobada por la Administración de drogas y alimentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) para la pérdida de peso. Sólo está aprobada como tratamiento de la infertilidad en las mujeres, un tratamiento hormonal en los hombres para condiciones tales como testículos no descendidos y las deficiencias hipofisarias. Pero esto no impide que algunos médicos prescriban recetas con la hormona y su administración "sin rótulos" para la pérdida de peso.

"Hay cinco maneras de tomar la hCG", dijo el doctor Scott Blyer de Cirugía Cameo en Manhattan. "Inyecciones subcutáneas diarias que se colocan en el vientre o la pierna, gotas sublinguales, una dosis de crema que se mide a través de una bomba y se coloca en el antebrazo, spray nasal y pastillas".

Antes de iniciar el tratamiento con la hormona, las personas que hacen dieta están obligadas a abastecerse de alimentos ricos en grasas. La hormona, una vez consumida, abre las células de grasa, permitiendo que los ácidos grasos salgan de las mismas. Esto hace que las personas que hacen dieta pierdan el peso de las áreas en las que es generalmente más difícil. El cuerpo se alimenta de la grasa que ya tiene, y quienes hacen la dieta finalmente ven los resultados en sus muslos y en la cintura.

Durante el régimen (el protocolo original de Simeons tiene una duración de 23 días, pero puede variar dependiendo de las recomendaciones médicas individuales) quien hace la dieta consume sólo 500 calorías de proteínas, frutas frescas y verduras al día.

Toni Mammarelli-Nicosia, de 43 años de edad, reside en Chicago y es proveedor de cuidados en un centro diurno. Perdió 72 libras (32,5kg) haciendo esta dieta en 2009 y se ha mantenido. Durante la dieta tomaba sólo té o café con estevia, un edulcorante natural para el desayuno. Para el almuerzo y la cena, volvía a comer 100 gramos de proteína con un puñado de verduras frescas y frutas.

"Honestamente puedo decir que nunca me sentí engañado", dijo. "Nunca tuve hambre. Me hizo tener antojos, pero ni siquiera era hambre. Estaba aburrido de la comida".

La verdad está en los detalles

Debido a que la FDA sigue rechazando el uso de la hormona para la pérdida de peso, la dieta ha recibido muy mala reputación. Esto no ha pasado inadvertido en sus usuarios.

Brandi Taylor-Beaulieu, una estudiante de 21 años de edad, de la Universidad de Carolina del Sur, ordenó las gotas en el medio de la noche sin decirle a nadie. Ella dice que escuchó tantas cosas malas sobre las mismas, que se mostró reacia a revelarle a los demás su aventura con la nueva dieta.

"Sentí que si se lo decía a alguien, estaría menos propensa a intentar", dijo.

En 1975, la FDA ordenó que todas la etiquetas de hCG aclararan "No ha demostrado ser una terapia eficaz para el tratamiento de la obesidad". En 1975, "The Journal of the American Medical Association", también se pronunció en contra, afirmando que las dietas bajas en calorías son peligrosas.

Actualmente, el rótulo de la FDA explica: "No hay pruebas sustanciales de que [hCG] aumente la pérdida de peso más allá de lo que resulta de la restricción calórica, que causa un mayor atractivo o 'normal' distribución de la grasa, o que disminuye el hambre y el malestar asociado con las dietas restringidas en calorías".

Los que realmente utilizan la dieta, sin embargo, afirman que la hCG hace todas estas cosas.

"Yo perdí 9 libras (4kg) en siete días", dijo Jamie Sorrell, una estudiante de 20 años de edad, de Florida State University. Ella comenzó la dieta para perder las 20 libras (9kg) que había aumentado en su primer semestre de universidad. Durante la primera semana la restricción de calorías fue un poco difícil, pero después de eso, ella dice "comencé a sentirme súper sana y con mucha más energía".

Blyer no está sorprendido por la discrepancia entre las declaraciones de la FDA y los resultados de los que la utilizan.

"La última verdadera investigación sobre este hecho fue en 1975", dijo Blyer, y agregó que cuando el fármaco se administra correctamente y es supervisado por un médico, "es muy diferente de la HCG homeopática que se puede comprar por Internet".

Cuando Blyer ve a los pacientes, lleva a cabo un examen completo, un electrocardiograma y revisa sus análisis de sangre (colesterol, hemograma completo y electrolitos). También ordena un examen de tiroides para asegurarse de que no haya ninguna condición subyacente para el problema de peso. Él controla a sus pacientes cada dos semanas para seguir el progreso y ajustar la dosis en consecuencia.

Blyer advierte que las gotas, que se suelen pedir en línea y se colocan debajo de la lengua seis veces al día, están fabricadas hace tiempo a la espera de su venta, lo que resulta en una baja eficacia. Además, debido a que la fuente de la hormona es a menudo desconocida, las que se compran en línea pueden incluso ser placebos.

¿Y el veredicto es?

La conclusión es que la investigación no ha hecho lo suficiente para determinar si este tratamiento es seguro, sobre todo en el largo plazo. Si bien hay riesgos para la salud de quienes participan en la dieta, no parece haber ningún efecto a corto plazo que sea fuera de lo común, especialmente con las dosis bajas que se dan generalmente.

"Los peligros para la salud que ocasiona la obesidad son muy superiores a tomar una dosis nominal de hCG ", dijo Blyer. "El bypass gástrico, durante el cual la dieta es de 500 a 700 calorías ¿está bien? Tomar píldoras para la presión arterial, el colesterol y la diabetes ¿está bien? Mira los efectos secundarios de los medicamentos".

Las preocupaciones radican cuando la hormona hCG se utiliza como droga para tratar la infertilidad. En esos casos, la alta dosis de alrededor de 10 000 unidades por tratamiento, puede resultar en un número infinito de riesgos para la salud. Sin embargo, cuando la hCG se utiliza en la dieta y se administra correctamente, la cantidad de personas que hacen dieta es poco más del 1 por ciento de la cantidad de personas que reciben hCG para tratamientos de infertilidad.

La única manera de que el fármaco sea aprobado por la FDA es si se demuestra que es eficaz en el tratamiento a largo plazo la obesidad.

Pero como Ryan Sobus, una dietóloga registrada de Raleigh señala, por ahora, la dieta parece ser un producto que los que hacen dieta esperan sea una varita mágica, una solución rápida.

"Muchos de mis clientes están o dejaron una dieta ", dijo. "Este enfoque yo-yo les impide aprender a tomar decisiones sostenibles y disfrutar del viaje de cuidar de sí mismos y de su salud".

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