Al pan, pan, y al vino, vino: una breve historia de las semitas

Escrito por estefanía mac
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Al pan, pan, y al vino, vino: una breve historia de las semitas
Semitas Bimbo (Bimbo)

Suaves o crujientes, dulces o saladas, ¡las semitas no deberían faltar en tu mesa! Se trata de un delicioso pan con riqueza artesanal, desde sus orígenes, es un alimento que nos invita a compartir y nos brinda apapachos de sabor. En el caso de la semita dulce, su sabor proviene del siglo XIX, fecha en la que se dice, comenzó a producirse en México, cuando se realizaba en los molinos la producción de piloncillo, también llamado panela en algunas regiones del país. Dicho producto era el principal endulzante para los alimentos y sigue siendo parte importante de la cocina tradicional mexicana, principalmente en las zonas rurales. Podemos consumir semitas experimentando nuevos sabores, todo con base en lo que deseas degustar en este momento. Por ejemplo: las semitas saladas, llamadas las hermanas de las tortas y primas cercanas del pambazo, son un suculento platillo originario de Puebla, típicamente contienen: papaloquelite, chipotles en escabeche, aceite de oliva, aguacate y una fuerte porción de quesillo. Esta fabulosa experiencia de sabor es única, pero su historia es inigualable:

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Historia

El pan es resultado de dos variedades que durante el Virreinato la ciudad de Puebla entregaba como tributo a la corona española. Se trataba entonces de un bizcocho de sal, largo y duro, similar a la baguette y del panecillo más económico, elaborado con harina oscura, destinado a los más pobres, llamado pan basso.

Hechos para durar

Las semitas estaban hechas para durar, ya que debían conservarse y aguantar los largos viajes entre España y Filipinas (nada más para que se den una idea, duraban de cuatro a ocho meses). Eran hechos con harina de Atlixco que en ese entonces era conocido como el “granero de México”.

Variedades y transformaciones

Durante algunos períodos cerca de 1913 se acostumbraba hacer distintos adornos con el ajonjolí sobre el pan, los panaderos hacían flores, estrellas, animales, frases, nombres y paisajes. Existe la historia que en Puebla se realizó una comida en ofrecida al general Maximino Ávila Camacho y las semitas que se realizaron para el evento tenían dibujado el escudo de armas del municipio de Teziutlán.

Toda una experiencia en tu paladar

Reconoce la calidad en tu degustación. El sabor dulce del piloncillo marcará la diferencia. Es decir, se mide por su color y textura. El piloncillo moreno será de baja calidad dando un sabor muy concentrado. A diferencia del piloncillo de primera, de color claro y consistencia dura, tiene mejor calidad y sabor. Te recomendamos probar las semitas BIMBO, porque contienen piloncillo de primera, por eso su color y consistencia te invita a saborearlo. Experimentarás un sabor de calidad que te llenará de nutrientes naturales para acompañar tus días. Además, puedes combinarla con los ingredientes de tu preferencia añadiendo a su apapacho de sabor, un elevado valor nutricional.

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